Mauricio Macri vota en la escuela 16 de Wenceslao Posse. Después regreso a Los Abrojos
Mauricio Macri vota en la escuela 16 de Wenceslao Posse. Después regreso a Los Abrojos

Eran casi las once de la mañana -las 10:59 AM para ser exactos- cuando el presidente entró en la Escuela N° 16 Wenceslao Posse, en Juncal 3131. Su mesa, la 6608, estaba dispuesta muy cerca de la entrada para que no tuviera que trasladarse demasiado, por cuestiones de seguridad. Al centro del salón, un corralito de prensa para que los medios pudieran tomar imágenes. Mauricio Macri entró de la mano de su esposa, Juliana Awada, y con una bolsa con medialunas en la otra mano. 

Lo primero, el saludo correspondiente a todas las autoridades de mesa: Lila (presidenta de mesa, quien prefirió resguardar su apellido), y tres fiscales: Gianfranco Carsetti, Matías Brailovsky y Mariela. Visiblemente de buen humor, les entregó las medialunas que lleva en cada elección. En este caso fueron cinco docenas y media de facturas que mandó a comprar a un local ubicado en Juncal y Coronel Díaz. Algunas las dio para la mesa, otras para la prensa. No las compró él mismo sino uno de sus custodios, según confirmó Infobae con el propio local que las vendió.

Finalmente, entró al cuarto oscuro. No fue un trámite rápido sino que estuvo algunos minutos. Mientras, su mujer conversaba afuera con Lía Rueda, legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, que fiscalizó en la escuela para Juntos Por el Cambio y es, según contó, "amiga de toda la vida" del presidente.

Mauricio Macri acompañado por Juliana Awada llega para votar en las PASO. Carga las medialunas que regaló a los periodistas y a las autoridades de la mesa electoral
Mauricio Macri acompañado por Juliana Awada llega para votar en las PASO. Carga las medialunas que regaló a los periodistas y a las autoridades de la mesa electoral

Luego de votar, Macri se sacó algunas selfies con personas que votaban en la misma escuela y después fue hasta una tarima dispuesta por la organización. Desde ahí habló unos minutos con la prensa. "Esta elección define los próximos 30 años", dijo. Y agregó: "La gente está yendo a votar, ha tocado buen tiempo en casi todo el país, va a ser un día de fiesta para la democracia, espero que todos los argentinos vayan a votar y que sean protagonistas. Y después paciencia, porque los resultados van a estar pasadas las nueve de la noche". 

Él mismo dio una pista sobre el resto de su día: "Ahora me voy a la quinta a almorzar con alguno de mis hijos que aparezca, y voy a leer unas cosas que estoy estudiando". Así lo hizo. Salió de la escuela, saludó a la gente que se acercó hasta allí y ensayó un canto de aliento, y luego partió rumbo a Los Abrojos, su quinta en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas. Se trata de un predio gigantesco cercado a Campo de Mayo en el que el presidente tiene cancha de fútbol, de tenis, de paddle, pileta, y un quincho para recibir a la cantidad de amigos que se le ocurra.

Ante de su propia votación, el presidente esperó a que su mujer diera su voto. Lo hizo en la escuela  N° 26 (en Jerónimo Salguero al 2400, exactamente a la vuelta de la Wenceslao Posse). No fue sola sin embargo, y no fue un voto como cualquier otro: la primera dama votó acompañada de su hija Valentina, que también votó -por primera vez- en esa escuela.

"Siempre es una alegría venir a votar y más en un día como hoy, en el que los argentinos estamos decidiendo qué país queremos para nosotros y para nuestros hijos. Este domingo la alegría es doble porque es la primera vez que vota mi hija Valentina", escribió Awada en su cuenta de Instagram.

Juliana Awada votó después de acompañar al presidente Mauricio Macri
Juliana Awada votó después de acompañar al presidente Mauricio Macri

Después del almuerzo, Macri se dedicó -como él dijo- a estudiar algunos temas. Si bien acostumbra a hacer algún deporte para distraerse, distintas fuentes cercanas aseguraron que en esta ocasión se ocupó casi exclusivamente de trabajo.

El bunker PRO, en Costa Salguero, comenzará a poblarse recién después de las 19 horas. Hasta entonces, una gran masa de funcionarios se ocupó de fiscalizar en diferentes distritos. Hubo bastante hermetismo respecto de las actividades del presidente, pero nadie se animó a negar que las costumbres de siempre -las cábalas- no se animaría a romperlas.