El embajador argentino en China, Diego Guelar
El embajador argentino en China, Diego Guelar

Un nuevo capítulo de la denominada guerra comercial entre Estados Unidos y China tuvo lugar ayer, con la depreciación del Yuan que repercutió en las moneda de los mercados emergentes como Argentina: la cotización del dólar rozó el 47 pesos a menos de una semana para las PASO, elecciones determinantes para la carrera presidencial de Mauricio Macri.

En este marco, el embajador argentino en China, Diego Guelar, analizó la relación entre el gigante asiático y Estados Unidos y pronosticó que la tensión "durará mucho tiempo". "Es la mayor asociación construida en la historia de la humanidad; más que una guerra es un ajuste entre socios con mucha tensión, con mucha iniciativa al ataque de EEUU y efectos en China, que razonablemente contesta cuando es atacada".

Con relación al impacto de esta disputa en los mercados emergentes, el diplomático agregó: "Cuando estornuda un gigante nos resfriamos todos, los mercados están pendientes de estas tendencias, son muy temerosos; el dinero se asusta muy rápido", explicó Guelar.

El embajador, además, se refirió a la importancia de la economía china para Argentina: "Hoy es un mercado fundamental, sobre todos los productos agropecuarios. El 77% de la carne que se exporta está yendo para China y la perspectiva es de mayor crecimiento, hemos abierto todos los mercados, carnes, cerezas, arvejas, quizá el mayor problema no sea abrir el mercado, sino poder abastecerlo, la poca capacidad productiva frente a semejante mercado", planteó en diálogo con radio Provincia.

La bolsa porteña, como el resto de los mercados mundiales, cayó afectada por la nueva escalada de esta guerra comercial. También impactó en el tipo de cambio y en el riesgo país, que volvió a superar los 900 puntos básicos.

La decisión adoptada por Beijing se produce días después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un ajuste de aranceles a los productos chinos. Las acciones y las monedas de los mercados emergentes se hundieron debido a la preocupación que un conflicto prolongado entre las superpotencias pesará en el mundo el crecimiento económico, mientras que los activos de refugio, incluidos el yen japonés, los bonos del Tesoro y el oro, subieron.

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