Leonardo Grosso es uno de los dirigentes políticos jóvenes a los que más afecto le tiene Cristina Kirchner. Referente del Movimiento Evita y tercer candidato a diputado nacional en la lista del Frente de Todos, se alineó nuevamente al kirchnerismo después de tres años en los que tanto él como los legisladores que representan al movimiento social marcaron distancia del núcleo duro K.

En una entrevista con Infobae, Grosso analizó el camino de la unidad peronista, la convivencia de liderazgos entre Alberto Fernández y la ex presidenta, el rol del Movimiento Evita en la calle y la magnitud del valor real de la estructura política que conforman gobernadores, intendentes y legisladores dentro del peronismo.

-Es el tercer candidato a diputado nacional por el Frente de Todos. ¿Notó algún cambio en el kirchnerismo durante este tiempo que estuvo alejado?

-Lo que cambió es todo. No solo el kirchnerismo. Este es el frente electoral más grande que se construyó en la democracia argentina después del Frejuli. La dirigencia política de nuestro espacio cedió. Dejó de lado las diferencias y decidió construir puentes. Tenemos una propuesta muy potente que puede ganar la presidencia de la Nación.

-Una propuesta donde confluyen la centro izquierda y el peronismo…

-Tenemos un frente electoral que encabeza Alberto Fernández, que Cristina acompaña desde la vicepresidencia, en el que Massa encabeza la lista de diputados y que tiene a Pino Solanas en el primer lugar de la lista de diputados en CABA. Es una propuesta competitiva. Cumplimos con el pedido de la gente que nos pedía que nos juntemos.

-¿No es difícil pensar que Cristina acompaña en vez de conducir?

-Cristina es una figura de mucho peso que tiene un liderazgo sobre un espacio muy importante de la población. Ha hecho un gesto político sin precedentes en la historia. Pudiendo ser candidata a presidenta, con posibilidades de ganarle a Macri, decidió proponer a Alberto (Fernández) porque entendía era la manera de construir puentes con otros sectores. Fue una decisión que terminó de acomodar el tablero de unidad.

-¿En esa decisión de la ex presidenta no estuvo presente el techo electoral de su candidatura?

No creo que Cristina haga política por especulación electoral. Tuvo todos los bronces que podía tener una persona que hace política en Argentina. Fue presidenta, reelecta con una cantidad de votos impresionante y sostiene un liderazgo. Cristina entendió lo que necesita la Argentina. Es una lectura que compartimos todos los sectores que construimos este frente.

-¿Cuál es esa lectura?

-Que la Argentina necesita consensos y espacios de coalición. Primero tenemos que detener la caída enorme de la economía y la sociedad, y después sacar a la Argentina de este infierno en el que nos metió Macri. Para eso necesitamos acuerdos con otros espacios. El gobierno que viene va a tener que dialogar con sectores económicos, sociales y culturales. Incluso va a tener que entablar diálogo con el perdedor de esta contienda electoral.

-¿Con el poder que tiene el liderazgo de Cristina, cómo va a hacer para no opacar la figura de Alberto y que sea él el conductor del proyecto? ¿Cómo harán ese contrapeso?

-Cristina conoce muy bien cuales son las prerrogativas o no de un presidente. A Cristina le dijeron que la conducía Kirchner. A Kirchner le dijeron que lo conducía Cristina. Siempre había un chirolita de fondo. Alberto ya dijo que las decisiones de gobierno las tomará él.

-¿Qué le aporta Massa al espacio?

-Mucho. Massa es un gran dirigente de la provincia de Buenos Aires que ha crecido mucho. Que ha construido una estrategia con mucha autonomía todos estos años, que tiene un espacio en la sociedad y que ha decidido no ser funcional al macrismo.

La candidatura de Alberto Fernández sintetiza el 90% de la estructura política del peronismo y el progresismo

-Hubo una convergencia de muchos sectores que parecía impensada hasta hace unos meses atrás…

-Todos entendimos que teníamos que dejar de lado las diferencias. Necesitamos consolidar un acuerdo de gobierno que permita estabilizar un modelo de desarrollo. Argentina no puede empezar de 0 cada cuatro años. Sino el que se pone una pyme, abre un comercio o quiere estudiar, va a tener un problema.

-¿Arrancar el 2020 con un gobierno peronista sería empezar de cero?

-No. Un gobierno peronista o un frente amplio como el que armamos significa frenar la caída y empezar la reconstrucción. Tenemos un país donde la mitad de los niños son pobres y donde la mitad de las empresas, industrias y fábricas están cerradas. La desocupación llega a dos dígitos, las inversiones que nos prometieron nunca llegaron. Hay gente que saca créditos para pagar la luz, el agua y el gas. Es un país en donde no se puede vivir tranquilo.

-Aún con ese escenario de crisis, el gobierno sigue teniendo un acompañamiento importante. Es lo que marcan la mayoría de las encuestas. ¿Por qué?

-Yo soy muy desconfiado con respecto a las encuestas. En las últimas cuatro elecciones le han pifiado. Cristina le ganaba a Esteban Bullrich y no sucedió. Scioli le ganaba a Macri y no sucedió. Hay una operatoria de ir construyendo opinión alrededor del sondeo permanente.

El dirigente del Movimiento Evita es el tercer candidato a diputado nacional del Frente de Todos
El dirigente del Movimiento Evita es el tercer candidato a diputado nacional del Frente de Todos

-¿Entonces?

-El gobierno utiliza una estrategia que es la de la grieta. Instala una discusión con un gobierno que ya terminó. Evita la discusión del caos económico y social que ellos han generado, y trata de fidelizar un voto sin discutir futuro. Lo que viene a hacer el Frente de Todos es desacomodar esa estrategia.

-El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que Cristina es la verdadera referente del kirchnerismo y no da la cara. No aparece para dar la discusión pública…

-Peña busca la grieta. Van a buscar confrontar con Cristina y La Cámpora. Lo que no hacen es analizar la realidad de lo que hemos construido. De que Cristina ha dado un paso al costado y que el candidato es Alberto. Lo que no quieren hacer es poner en evidencia que un amplio espectro de la oposición se ha articulado ante los problemas que ellos mismos generaron.

-En definitiva, el gobierno cree que Cristina no habla porque su voz resta votos.

-Cristina está hablando.

-Que no sale a hacer campaña formalmente.

-Es una forma de dialogar con la sociedad. Cristina tiene un peso propio que ellos no lo pueden negar. Hasta les molesta un poco. El peso político que tiene Cristina y el peso en la gente.

Soy muy desconfiado de lo que dicen las encuestas. En las últimas cuatro elecciones se han equivocado

-¿Alcanza con el peronismo unido para ganar la elección? Porque mayoría de los gobernadores e intendentes bonaerenses están alineados.

-No. Yo creo que no. No alcanza con la estructura política. Nosotros tenemos que lograr que la campaña sea un vehículo de debate de los problemas de la gente e interpelar a sectores sociales que se han constituido en estos últimos años.

-No hay estructura que alcance entonces. Porque la mayoría de la dirigencia está detrás de la fórmula Fernández-Fernández

-Nunca alcanza con la estructura. Tenemos que lograr transmitir que esta propuesta electoral es una esperanza y que el futuro de la Argentina, si ponemos el Estado del lado de los argentinos, es mejor. Si logramos eso, podemos ganar. Con la estructura sola no alcanza para ganar.

-¿Esta sobrevalorada el poder de la estructura política?

-Está sobrevalorada en el impacto directo. Hoy la gente vota directamente propuestas o liderazgos. Hay menos interlocusión.

El legislador revindicó el liderazgo de Cristina Kirchner dentro del peronismo
El legislador revindicó el liderazgo de Cristina Kirchner dentro del peronismo

-A los políticos les interesa mostrar el volumen de dirigentes en los actos…

-Veníamos todos muy separados. La reunión que hubo de intendentes con Kicillof no la pudo hacer Scioli en 8 años de gobierno en la provincia. Porque algunos de esos intendentes estaban con Massa. La reunión de Alberto con los gobernadores no la podemos hacer desde hace años.

-Hay gobernadores peronistas que no se sumaron…

-Hoy hemos reconstruido una articulación de gobernadores más que importante en la Argentina. Faltan algunos compañeros con los que hay que hablar. Yo creo que el peronismo, y el espacio popular y democrático, siempre entiende más rápido la necesidad de juntarse cuando el país está al borde del caos. Siempre tuvo mejor reacción. Y esta no es la excepción.

-¿Cree que en Argentina puede haber una tercera vía?

-Hace poco escuché a un analista decir que la avenida del medio se transformó en una especie de pantano. Porque todo lo que quiso caminar por ahí se terminó ahogando. Nosotros vivimos esa experiencia con (Florencio) Randazzo. Yo creo que la tercera vía o ese debate se agotó ahora porque lo que hay es un escenario distinto.

-Parece complejo pensar el escenario político de la Argentina con una alternativa política consistente y competitiva. Lo ha intentado Massa y también Alternativa Federal.

-Hoy no existe tercera vía porque hemos logrado articular este espacio que es muy grande. En la candidatura de Alberto Fernández se sintetiza el 90% de la estructura política del peronismo y el progresismo.

La ley para despenalizar el aborto tarde o temprano va a salir

-¿Qué suma el Movimiento Evita a este espacio?

-Mucho. Los movimientos sociales hicimos una experiencia importante en estos últimos tres años y medio. Que tiene que ver con haber logrado reducir los daños en el último eslabón de la sociedad. Hemos logrado una articulación social importante y novedosa en la Argentina, que es el tridente cayetano. Que ha logrado la emergencia social y la ley de barrios populares. Que ha logrado sentar las bases de lo que nosotros decimos que es un sindicato de los trabajadores de la economía popular.

-¿Con la ministra Carolina Stanley como fue la relación?

-Al principio tuvimos una buena relación. Hemos trabajado mucho y se logró por ley sacar el consejo de la economía popular. Que es un ámbito institucional que nosotros pretendemos que siga funcionando en cualquier escenario político, y que significa la institucionalización de un ámbito de trabajo entre el estado y las organizaciones sociales.

-¿Y ahora?

-En el último tiempo ha empeorado mucho la relación porque el Gobierno ha decidido ajustar las políticas sociales a partir del presupuesto del FMI. Nosotros trabajamos mucho con la situación social. Articulamos mucho con la Iglesia y la CGT. Estamos realmente preocupados.

-¿En el balance general, destaca la política social del gobierno de Macri?

-No. Porque la política social no puede ir desatada de la política económica. Acá fueron 3 años y medio de empobrecimiento duro y parejo de los sectores que nosotros expresamos. Y mucho peor después de la última mega devaluación. Ha sido la caída libre de estos sectores. En los barrios más populares de la Argentina volvió el trueque. Hace muchos meses que aumenta la gente en situación de calle. Eso es el resultado de la política económica del Gobierno y ninguna política social puede revertir eso.

-¿Cuántas personas viven en la actualidad de lo que se denomina la economía popular?

-Muchos. Creemos que un tercio de la clase trabajadora argentina es de la economía popular. Son millones. Son aquellos que todos los días salen a la calle a vender cosas en el tren, a changuear, a pintar casas, a cortar el pasto. Son los que no tienen ni patrón ni fábrica. Esto no es fenómeno argentino, es un fenómeno mundial. El Papa lo dice permanentemente cuando habla de los descartados de este sistema.

Grosso cuestionó la política económica del gobierno nacional  y la gestión de Mauricio Macri
Grosso cuestionó la política económica del gobierno nacional  y la gestión de Mauricio Macri

-¿Y que rol juegan los movimientos sociales ahí?

-Nuestro planteo es organizar eso para que se haga visible. Y construir la sociedad con los derechos que se merecen todos. Nosotros impulsamos la ley de emergencia social porque creemos que estos trabajadores tienen que ser acompañados por el estado para garantizar un piso salarial.

-Le cambio el foco. ¿Cuál es el objetivo a corto plazo de la ley de legalización del aborto?

-Volver a debatirla. Ahora no se puede. Hasta diciembre. La tradición parlamentaria indica que con el mismo componente la Cámara no discute dos veces el mismo proyecto. Por más de que se le cambie alguna coma. No tiene sentido porque ya todo el mundo expresó su posición. Y es bastante sensato. Hay que esperar el recambio legislativo y volver a debatirlo.

-Es un debate que sigue vigente entonces…

-Me parece que no hay oportunidad de elegir si lo vamos a debatir o no, porque hay un movimiento feminista en Argentina que ha impactado en todas las estructuras: la política, la social, la cultural, la mediática y la sindical. Las mujeres argentinas han tomado ese debate como parte de la agenda.

-¿Se puede evitar que la discusión caiga en una grieta?

-Yo creo que sí. Que hay que evitarlo. Es un problema de salud pública, no es un problema de ideología o creencia religiosa.Hay que asumirlo como una discusión más madura. Yo creo que ha avanzado en esa dirección.

-¿Cambiaría algo de la dinámica que tuvo el debate del año pasado?

-No sé. Tendría que pensarlo. Me parece que habría que hacerlo más corto. Es un debate que está establecido en la sociedad. Fueron muchos meses. Igual está bien que estén todas las voces y me parece que hay que escuchar un poco más a la calle. En Diputados se permeó más de lo que pasaba en la calle y en la sociedad, y en el Senado se permeó más de lo que pasaba en las corporaciones y el poder. Por eso salieron así las votaciones.

-Hay que ser cuidadosos con lo que representa la calle. Buenos Aires vivió un microclima. La mayoría de las personas que estaban en contra de la despenalización del aborto estaban en el interior del país.

-No digo la calle solo por la movilización…

-En Buenos Aires la mayor parte de la gente que se movilizó estaba a favor de la legalización del aborto.

-Sin duda. Y también hubo una modificación de posiciones de mucha gente que estaba en contra y que a partir de lo que llamaron la revolución de las hijas, cambiaron de posición. Las madres decidieron acompañar a sus hijas en esa discusión.

-¿Cree que tarde o temprano esa ley va a salir?

-Yo creo que sí. Es un debate que está, que se va a volver a dar y que tarde o temprano esa ley va a salir. Entiendo que es racional el planteo de las mujeres. Si vos no queres abortar, no vas a abortar en ninguna situación. Si vos queres abortar, el Estado tiene que garantizar las condiciones para que no te mueres en el intento.

Fotos y producción audiovisual: Santiago Saferstein

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