No es algo nuevo que, cuando hay elecciones, la actividad en el Congreso Nacional disminuye drásticamente.  Este año se debió, principalmente, a que la mayoría de las provincias desdoblaron sus comicios y a la caída en la imagen del gobierno nacional debido a la crisis económica, lo que provocó que Cambiemos "cerrara" tanto la Cámara de Diputados como el Senado para que la oposición no la utilice de vidriera.

La estrategia del oficialismo dio resultado. Un relevamiento de Directorio Legislativo plasmó en números la actividad del Parlamento entre marzo y junio y realizó un comparativo con lo sucedido el mismo período desde 2012. La conclusión es contundente: junto a 2015 este fue el año en el que menos leyes se sancionaron en la primera mitad del año. 

Fueron nueve, cinco en la Cámara baja y cuatro en la alta. De esas nueve, cinco las impulsó el Poder Legislativo (2 la oposición, 2 el oficialismo y una en conjunto) y cuatro el Poder Ejecutivo. El desglose de las normas muestra que cuatro fueron sobre Producción e Infraestructura, dos sobre Género, una sobre Justicia, una sobre Transparencia y Modernización y una sobre Educación, Ciencia y Tecnología.

Nueve leyes aprobada está muy por debajo del promedio (22) para el período marzo-junio desde 2012 y muy lejos de la cantidad aprobada durante esos años. 2015 es el que más, con 33. Lo siguen 2017 con 27, 2013 con 26, 2016 con 21, 2012 con 19, 2018 con 18 y 2014 con 14.

La cantidad de sesiones también fue nueve -poca actividad- y la mayoría fueron especiales. En Diputados hubo cinco (1 ordinaria, 3 especiales y ,1 informativa) y en el Senado cuatro (1 ordinaria, 2 especiales y 1 informativa).

En número de sesiones, también es la menor desde 2012. La estadística se repite en 2015. El año en que más hubo fue 2016 con 19, seguido de 2012 con 18. Luego vienen 2013 (16), 2017 y 2018 (15) y 2014 (14). El promedio de los ocho años para el período marzo-junio es 14 sesiones.

En la comparación del último gobierno de Cristina Kirchner y los últimos cuatro años que gobernó Macri surgen datos interesantes. Por ejemplo, la ratificación de que con Cambiemos la mayoría de las sesiones fueron especiales (29) y hubo muy pocas ordinarias (13). En cambio, con el kirchnerismo ocurrió todo lo contrario: hubo 25 ordinarias y 20 especiales. Una explicación de esto podría que ser que Cristina Kirchner tuvo desde 2011 mayoría en las dos Cámaras y Mauricio Macri no logró eso en ninguno de sus cuatro años.

Otro contraste es el de las sesiones informativas de los jefes de Gabinete. Según la Constitución Nacional, el funcionario que ocupa ese cargo debe asistir una vez por mes al Congreso a brindar un informe de gestión. En el balance, es Cambiemos el que más respetó esto. 

Entre 2012 y 2013, Juan Manuel Abal Medina concurrió tres veces al Parlamento cuando debió haber ido ocho. Entre 2013 y 2015, Jorge Capitanich tuvo asistencia perfecta, yendo en las cuatro ocasiones que le correspondían. En los últimos meses de 2015 el jefe de Gabinete era Aníbal Fernández, que debió haber ido cuatro veces pero no se presentó en ninguna ocasión. Desde 2016, que el encargo lo ocupa ininterrumpidamente Marcos Peña, el funcionario fue 12 de las 16 veces que le correspondían. 

También hay diferencias entre los temas que ocuparon las principales leyes sancionadas. En el caso de la administración kirchnerista, los textos se centraron en tratados internacionales (16), economía y finanzas (11), sistema de justicia (10), cultura y patrimonio (8) y trabajo (5). En cambio, con el macrismo fueron sobre tratados internacionales (11), producción e infraestructura (9), economía y finanzas (6), transparencia y modernización (4) y legislación penal (4). 

Marcos Peña durante un informe de gestión (Guille Llamos)
Marcos Peña durante un informe de gestión (Guille Llamos)

A modo de conclusiones, el informe plantea que la poca actividad del Congreso en los primeros meses del 2019 se debió al calendario electoral y que se espera que suceda lo mismo en la segunda, que es donde suele haber, históricamente, más actividad. 

Además, ratifica que en el gobierno de Macri el Congreso trabajó a través de sesiones especiales, principalmente debido a la composición de las Cámaras ya que Cambiemos no tiene mayoría absoluta y debe generar consensos para debatir proyectos.

Con respecto al rol del Poder Ejecutivo, indica que, a pesar de que suele impulsar los temas que le interesan de manera más rápida, en los últimos dos años eso mermó porque no hubo tantos acuerdos. Del mismo modo, cuando los proyectos los presenta el Poder Legislativo el oficialismo es el que ha logrado las sanciones más inmediatas.