Miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, funcionarios de organismos gubernamentales y no gubernamentales, y representantes de 13 países -12 del continente y España- participaron este miércoles de un ejercicio sin precedentes en la localidad neuquina de Puerto Libertad: recrearon diversos escenarios de catástrofe ambiental y coordinaron las medidas tendientes a la minimización de los daños colaterales.

Antecedentes

La hipotética situación se inició teniendo en cuenta el aumento sustancial del caudal de los ríos Paraná e Iguazú, y la cada vez más creciente posibilidad de que, ante la persistencia de fuertes lluvias estacionales, ambos cursos fluviales se salgan de cauce, el gobierno de Misiones solicitó hace algún tiempo a las autoridades nacionales colaboración para desarrollar planes de contingencia en prevención de desastres naturales.

En respuesta a este reclamo, el Presidente de la Nación instruyó al ministerio de Defensa para que, por intermedio del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, se designara a algún organismo subordinado para entender en la materia.

La responsabilidad recayó en el Ejercito Argentino, que tuvo a su cargo la tarea de organizar y coordinar las tareas relacionadas con la confección de una planificación de contención de emergencias. También se aprovechó el marco que brinda la Conferencia de Ejércitos Americanos para sumar la experiencia internacional en la materia.

El Comando de la Brigada de Monte Nro. 12 y de las autoridades ejecutivas de la provincia de Misiones funcionaron como articuladores de una fuerza de tareas jamás antes convocada en la historia de este tipo de ejercicios, cuyo objetivo consiste en generar una verdadera sinergia de conocimientos, aptitudes y medios mancomunados para la lucha contra desastres ambientales.

En el terreno

Luego de coordinaciones previas, civiles y miliares nacionales y extranjeros se desplegaron este miércoles en Puerto Libertad para desarrollar el ejercicio, que consistió en la simulación de cuatro casos críticos. Las acciones transcurrieron bajo la supervisión de la Secretaria de Estrategia y Asuntos Miliares Paola Di Chiaro, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA; el Jefe del Ejército Argentino y otras altas autoridades civiles y militares.

El catalizador de uno de los casos fue una hipotética "fisura de una compuerta de la represa Uruga-i" – hecho que constituye una de las situaciones más temidas por autoridades y pobladores de zonas linderas a este tipo de construcciones- lo que produce una incontrolable crecida del rio Paraná.

El hecho marcó el inicio de un plan de contingencia: en primer lugar, se llevó a cabo el rescate de operarios y pobladores linderos a la zona del eventual siniestro. Luego se agregaron tareas de atención sanitaria, seguridad ciudadana, planificación de obras de emergencia por parte de personal de defensa civil y de bomberos voluntarios locales.

Una cadena de causalidad

El desborde de las aguas del río generó el segundo escenario hipotético que enfrentar: la crecida socabaría una ruta, lo que produciría el "vertimiento de productos tóxicos por parte de un camión que pierde el control".

Esta nueva situación requiere aislamiento inmediato de la superficie pasible de ser afectada por vapores tóxicos. La intensidad y dirección del viento y su evolución probable en el tiempo cercano al desastre fueron factores analizados por expertos en cuestiones climáticas, mientras que un grupo de hombres del ejército (Compañía de Ingenieros QBN y de Apoyo a la Emergencia 601) y defensa civil evacuaron a las victimas del siniestro vial y las que corrían riesgo como consecuencia de la contaminación.

En este caso, determinaron la conveniencia de utilizar medios aéreos y debieron establacer que tipo de protección era adecuada para el personal interviniente.

El siguiente eslabón en una cadena de catástrofes fue el hundimiento de un buque en el rio. La emergencia civil y ambiental movilizó a diferentes agencias intergubernamentales, que incluyeron desde la Administración Nacional de Aviación Civil, hasta personal de seguridad acuática abocado al rescate de náufragos.

Desde Brasil, El General Henrique Martins Nolasco Sobrinho explicó a todos los participantes las acciones que devinieron luego del colapso de la represa de Brumadinho. En la práctica, esto marcó el puntapié inicial del ejercicio.

Varios de los militares extranjeros consultados por Infobae coincidieron en señalar que se pudo apreciar un elevado nivel de profesionalismo y una adecuada adaptación al trabajo en equipo, tanto por de parte del personal del Ejército Argentino como de los técnicos y profesionales civiles intervinientes.

El Jefe del Estado Mayor General del Ejército, el Teniente General Claudio Pasqualini expresó al respecto: "Este tipo de ejercicios, crean un ámbito propicio para extraer muchas ideas y muchas experiencias que no solo son aprovechadas por el Ejército sino por las demás agencias intervinientes y el personal extranjero".

Dentro de la reasignación de tareas al personal de las fuerzas armadas de la nación, el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto están llevando a cabo operaciones que van desde el afianzamiento del control del tránsito ilegal por las fronteras, pasando por la vigilancia de los espacios aéreos y acuáticos y la ciber defensa, hasta el apoyo sanitario a poblaciones alejadas de los centros urbanos, la colaboración ante catástrofes naturales. Ahora se suma el desarrollo y liderazgo de la acción ante desastres naturales de gran envergadura.

Las máximas autoridades de la cartera que conduce Oscar Aguad rescataron "el alto grado de satisfacción y eficiencia con el que el personal militar de las tres fuerzas armadas ha asumido las nuevas misiones encomendadas a partir de la nueva reglamentación de la ley de defensa, la que hasta antes de la promulgación del decreto 727/18 limitaba en gran medida el empeñamiento del instrumento militar en este tipo de actividades".

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