Si algo puede destacarse de Guillermo Montenegro es su condición de "hombre de la primera hora" en la actual alianza gubernamental. Su rostro fue visible junto a la del actual Presidente desde los tiempos en que el PRO era un proyecto político circunscripto a los límites de la ciudad de Buenos Aires.

Hombre del derecho, fiscal y juez federal, dejó de lado su carrera judicial para sumarse a la política en 2007. Un dato poco conocido del actual diputado nacional por la provincia de Buenos Aires es que su padre es un prestigioso oficial superior de la Armada, de especialidad submarinista. 

"Mi infancia y adolescencia, transcurrieron en la base naval de Mar del Plata, para mí ir a jugar a la playa de la base con los hijos de los otros marinos era cosa de todos los días. Conocí los submarinos de la mano de mi viejo, por eso para mí la tragedia del ARA San Juan me toca tan de cerca. Algunos de los fallecidos, son hijos de suboficiales de la base que me conocen de chico", cuenta.

De esta manera, el ex miembro y ex entrenador del equipo de rubgy del Liceo Naval se ubica en el contexto de la gran tragedia naval del siglo XXI. "Cuando caminas frente a la base y ves el hueco vacío que dejó el San Juan en el muelle es como que está faltando algo", explica.

Podría pensarse con justa razón que con tales antecedentes, la presencia de Montenegro en la Comisión Bicameral que investiga los sucesos relacionados con el hundimiento de la nave militar garantizaría una cierta parcialidad a favor de la Armada en todas las actuaciones. Pero por el contrario, desde el primer día de la tragedia su accionar lo ubicó extremadamente cerca de las familias de las víctimas. A Montenegro se lo vio particularmente severo a la hora de interrogar al personal militar que prestó testimonio en sede parlamentaria.

—¿Cómo hizo para ganarse el respeto y cariño de los familiares que más duramente arremetieron contra el Gobierno, al que responsabilizan por el siniestro?

—Creo que eso tiene mucho que ver con mi propia historia profesional como fiscal y juez, yo me siento que estoy en un rol que ya cumplí. Si un declarante sea o no militar no me está dando el nivel de respuesta que pretendo, intento exigirlo al máximo. Esto tiene que ver no solo con las familias sino con la sociedad toda. Los argentinos necesitan saber la verdad de lo que pasó, por qué pasó y qué hay que hacer para que no pase más. Me siento en la obligación además de estar al servicio de esta gente.

—Este hecho le "explotó" en las manos a Cambiemos, pero podría haber pasado antes o después. ¿Sentís que esto habla un poco del olvido que la política ha tenido en todos estos años para con las FFAA y la defensa?

—Creo que sí, hay un "debe" en general respecto a todo. Cuando uno ve el estado en general de las tres fuerzas armadas y cómo se han ido reduciendo en los últimos años, entiende que es una deuda que la política más allá de las divisiones partidarias tiene que saldar. Tenemos que plantearnos qué queremos y cómo lo queremos hacer, si vamos a fortalecer la defensa con trabajo, con presupuesto, con calidad, con recursos humanos, etcétera. Me parece que en este último tiempo con la compra de material, con la recomposición de relaciones con el exterior y el envío de personal a capacitarse y con el esfuerzo que están haciendo el presidente Macri y el ministro de Defensa Oscar Aguad se está tratando de reposicionar a las FFAA en un lugar diferente. Algo que sin lugar a dudas no será de un día para el otro. Si tu casa decae a lo largo de muchos años, no la ponés en condiciones en poco tiempo.

—En pocos días más se conocerá el dictamen de la Comisión Bicameral. ¿Hacia dónde apunta, qué podemos esperar de ese dictamen?

—El objetivo que nos propusimos siempre fue saber qué pasó, por qué pasó y cómo se podría llegar a evitar. Y si de eso que pasó se pueden extraer responsabilidades políticas. Objetivos totalmente distintos a los que tiene en sus manos la Dra. Marta Yañez, jueza federal de Caleta Olivia. Ambas investigaciones tienen roles fundamentales y es maravilloso que podamos haber transcurrido este tiempo de coexistencia con una total armonía.

—¿Llegarán a conclusiones? ¿Tendrán respuestas?

—Estoy convencido de que sí, algunas incluso ya las tenemos de boca de la comisión de expertos submarinistas que ya emitió su dictamen. Es muy importante además que desde nuestro lugar de legisladores podamos ayudar a que este tipo de siniestros no vuelvan a repetirse. Hay cuestiones reglamentarias de la Armada que ya hemos visualizado que pueden cambiarse y eso se verá en el dictamen, aunque es posible que haya más de un dictamen. Ahora… cuando ve donde se encontró el submarino y donde la Armada dijo que estaba, la coincidencia de posición es absoluta. Estaba donde tenía que estar, solo que pasamos mil veces y no lo vimos.

—La ciudad de Mar del Plata tuvo durante el año anterior dos grandes tragedias marinas, los pesqueros "El Repunte" y "Rigel". Al igual que para el caso del submarino, en ambos casos te involucraste de lleno. ¿Cuáles son las carencias que la actividad pesquera afronta en este momento?

—Tenemos un problema de base, creemos que nunca nos va a pasar nada hasta que pasa. Por ello se está trabajando para que la gente de la pesca tenga la capacitación adecuada, el equipamiento necesario y que los buques estén en condiciones. Es muy importante que la Prefectura no sea más la autoridad que investiga los accidentes ya que es la que habilita a los tripulantes y a las naves.

—¿Cuál es el proyecto de Montenegro en relación con la Intendencia de Mar del Plata? 

—Hay una parte de mi proyecto personal que implica mi decisión de volver a mi casa, a mi ciudad natal. Ahora si me preguntás si quiero ser intendente… la respuesta es que sí que me encantaría. Mar del Plata es una ciudad a la que muchos pintan con miles de problemas, yo la veo con miles de oportunidades, creo que hay mucho por hacer en el sector pesquero, industrial, agro exportador, mejorar caminos y calles, miles de cosas, pero no me olvido que formo parte de un equipo junto a María Eugenia Vidal y a Mauricio Macri. Pero me preparo para la eventual circunstancia con un equipo de trabajo que tiene en la mira llevar a la ciudad a estándares similares al de ciudades similares del resto del mundo. En definitiva, me encantaría, pero tengo en claro lo que dije, soy parte de un equipo.

—Siendo un hombre que viene de la justicia, cuál es tu mirada en torno a la cada vez mayor ola de inseguridad que azota a ciudades como Mar del Plata o Buenos aires. ¿En que se falla?

—Creo que el problema es complejo y no tiene solución inmediata, arrancamos de muy abajo, los delincuentes tenían equipos de comunicación en la frecuencia policial, llegamos a la gestión con faltante de miles de patrulleros, y además de eso y de tantas cosas que se han hecho hay una deuda muy grande de parte de la justicia. La Justicia no puede ser parte del problema tiene que ser parte de la solución. Si robaste más de una vez, no puede ser que salgas libre antes que la policía termine de hacer el papeleo.

—¿Por qué a pesar de levantarnos cada día con decenas de malas noticias acerca de la situación del país, los argentinos deberían volver a votar por Cambiemos?

—Es evidente que tenemos un problema específico que tiene que ver con lo económico. Si uno se pone a ver la cantidad de cosas que se han hecho, desde obras a cambios de paradigma en muchísimos aspectos, es notable lo que se ha avanzado. Ahora claro si no te alcanza la plata para llegar a fin de mes, todo eso no sirve…Pero generar los cambios estructurales no es sencillo y nos tocó la parte fea, el tener que decir que si gastamos más de lo que ganamos las cuentas no cierran y de alguna manera lo vas a tener que pagar. Pero el único camino es este, no hay otra solución. Tenemos que pensar en ayudar a la gente que más lo necesite, en ver cómo hacemos para generar empleos de calidad, de volver a insertarnos en un mundo que ya reconoce nuestros cambios. De otra manera ya tendríamos el narcotráfico adueñado de la provincia de Buenos Aires, las mafias sindicales seguirían operando y sin la cantidad de obras que se han hecho y que hacen a la calidad de vida de la gente. Hay mucho por hacer pero al menos hemos identificado los problemas y los estamos solucionando. El camino del atajo y de lo fácil ya sabemos hacia donde nos lleva.