El encargado de negocios al frente de la embajada argentina en Venezuela, Eduardo Porretti, junto al presidente interino Juan Guaidó
El encargado de negocios al frente de la embajada argentina en Venezuela, Eduardo Porretti, junto al presidente interino Juan Guaidó

Nicolás Maduro necesitaba demostrar que su poder real no tiene fisuras y usó el camino más fácil: expulsar al embajador alemán Daniel Martin Kriener, quien recibió en Caracas junto a otros embajadores al presidente interino Juan Guaidó, tras su importante gira por América Latina. Donald Trump siempre sugiere decisiones extremas para enfrentar las reacciones políticas del régimen populista, pero Mauricio Macri soslayó las recomendaciones de Washington y se inclinó por la estrategia diplomática diseñada por Guaidó y su gabinete: preservar en Venezuela al cuerpo diplomático para tener un reaseguro local ante un posible avance hostil de Maduro y su mano de obra paralegal.

La expulsión de Kriener no es sólo un acto de fuerza ejercido por el régimen populista, implica también un mensaje directo a la canciller alemana Ángela Merkel y al presidente chileno Sebastián Piñera, que coordinaron el mecanismo de protección diplomática de Guaidó ante una eventual detención o secuestro autorizado por Maduro.

El canciller chileno Roberto Ampuero se puso de acuerdo con su colega alemán Heiko Maas para convocar a la comunidad internacional en Venezuela y diseñar un sistema de protección al presidente Guaidó. Esa negociación diplomática logró que Guaidó fuera recibido y escoltado por los representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Alemania, España, Portugal, Rumania, Países Bajos y Francia.

"Todo nuestro respaldo al regreso de Juan Guaidó. En días previos, junto a mi homologo de Alemania, Heiko Maas, coordinamos que embajadores ye representantes diplomáticos de América Latina y Europa lo recibieran en Aeropuerto. Una señal de nuestro apoyo a demócratas de Venezuela", posteó en Twitter el canciller chileno Ampuero.

La sobreactuación mediática de Ampuero fue utilizada al extremis por Maduro. El líder populista está asesorado por cuadros cubanos que se cansaron de hablar de injerencia sobre los asuntos internos del país, cada vez que la Casa Blanca iniciaba una operación contra el régimen de Fidel Castro.

Al canciller venezolano Jorge Arreaza solo le quedó cortar y pegar: el embajador alemán Kriener tiene "un rol público más propio de un dirigente político en clara alineación con la agenda de conspiración de sectores extremistas de la oposición venezolana", sostuvo Arreaza en un comunicado oficial. Y después anunció su expulsión inmediata, pese a las protestas de Merkel y su gabinete.

El dictador venezolano Nicolás Maduro
El dictador venezolano Nicolás Maduro

La Casa Blanca ejerce una presión constante sobre Maduro y no tiene en cuenta ciertas sutilezas que pueden implicar una desventaja política para Guaidó y sus aliados más importantes en América Latina. Trump avaló que oficiales del Pentágono estudiaran la posibilidad de forzar el paso de la ayuda humanitaria a través de dos puentes que unen Cúcuta (Colombia) con San Antonio y Ureña (Venezuela). Ello ocurrió antes que fracasara el envío de la ayuda a Venezuela por la sangrienta represión que hace dos semanas ordenó Maduro. Ivan Duque, presidente de Colombia, ordenó parar esa acción encubierta que podía complicar aún mas su relación política con Maduro.

Guaidó reconoce el apoyo de Washington a su plan contra el régimen populista, pero aprendió a regular las presiones que ejercen los halcones de la Casa Blanca. En este sentido, rechazó la posibilidad de un éxodo masivo de diplomáticos para expresar el repudio institucional a la expulsión del embajador alemán en Caracas.

El presidente interino esquivó esa sugerencia de los halcones republicanos y se concentró en las movilizaciones populares y en las conversaciones secretas con altos oficiales de Maduro que están evaluando traicionar a su jefe militar y apoyar el proceso de transición hacia la democracia.

Mauricio Macri coincide con la estrategia diplomática de Guaidó y ordenó mantener al encargado de negocios Eduardo Porretti al frente de la embajada argentina en Venezuela. La posición de Macri fue compartida por todos los países que integran el Grupo Lima, un resorte internacional clave en el plan de transición que lidera Guaidó desde la Asamblea Nacional de Venezuela. "Por ahora Porretti se queda. No hay motivos para llamarlo a Buenos Aires", aseguraron a Infobae en Casa de Gobierno.

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