Ernesto Clarens (foto de archivo: Julieta Ferrario)
Ernesto Clarens (foto de archivo: Julieta Ferrario)

La justicia de Uruguay dispuso el embargo de cinco inmuebles en la ciudad de Carmelo vinculados a Ernesto Clarens, señalado como el financista preferido de Néstor Kirchner y quien fuera uno de los empresarios arrepentidos en la causa por los cuadernos de las coimas K.

Según informó el medio uruguayo Búsqueda, el embargo fue dispuesto hace unos días por la jueza Dolores Sánchez, a raíz de un pedido del fiscal de Crimen Organizado Luis Pacheco.

El embargo forma parte de la intervención de la justicia uruguaya en la causa denominada "ruta del dinero K", que tomó una mayor preponderancia a raíz de la salida a la luz de las anotaciones del chofer Oscar Centeno.

Clarens, considerado como uno de los actores principales en el posible esquema de lavado de dinero procedente de las coimas, realizó más de 160 viajes a Uruguay entre 2003 y 2015.

Los cinco inmuebles en cuestión son propiedad de una sociedad anónima vinculada al financista argentino.

Además, el fiscal Pacheco solicitó que Clarens viaje a Uruguay para ser indagado, algo que no ocurrirá hasta tanto termine el proceso judicial en la Argentina.

Los cinco inmuebles embargados están en la ciudad uruguaya de Carmelo
Los cinco inmuebles embargados están en la ciudad uruguaya de Carmelo

La figura de Clarens se vio más complicada ante la justicia argentina durante la jornada de este miércoles, cuando Hugo Dragonetti, ejecutivo de la empresa Panedile, amplió su declaración indagatoria y cambió su discurso respecto a su primer relato. Esta vez, el empresario reveló haber realizado pagos ilegales a Clarens para acelerar desembolsos vinculados a las obras públicas que se le adjudicaban.

Según una lista aportada en su momento por Clarens, en su condición de arrepentido, Panedille pagó cerca de 3 millones de pesos. Además, los investigadores detectaron cerca de 50 llamados telefónicos entre el financista y la cara visible de la constructora. Ese dato contrastaba con los primeros dichos de Dragonetti, que decía que sólo vio ocasionalmente a Clarens en eventos públicos.

Dragonetti pidió ampliar su indagatoria y ratificó las entregas de dinero ilegales a Clarens para que el financista intercediera ante Vialidad Nacional y lograr que su empresa cobrara las deudas por obra pública.

Se sospecha que el arrepentido Clarens está involucrado en el lavado de más de 200 millones de dólares.

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