El primer paso fue pedir un informe completo al Registro Nacional de Armas (ex Renar) sobre todos los imputados en la causa. La respuesta sorprendió a los investigadores: Mauricio Yebra, mano derecha y testaferro del sindicalista Marcelo Balcedo, ex titular Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad y la Educación (SOEME), tenía 109 armas registradas.

Con la documentación en la mano, el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak comenzó la búsqueda del arsenal. Los primeros procedimientos dieron negativo. Los investigadores llegaron a la conclusión que las direcciones utilizadas para registrar las armas eran falsas y pidieron informes a distintos organismos, incluyendo a empresas de servicios públicos. Finalmente, una factura de Edelap aportó una nueva dirección.

Luego de una inspección minuciosa de la casa, ubicada en la intersección de las calles 13 y 665 de la localidad de Ensenada, provincia de Buenos Aires, la Gendarmería descubrió que detrás de un mueble había una puerta blindada de "última generación".

Con la ayuda de un cerrajero lograron abrir la puerta e ingresaron a otra habitación de unos 5 metros de largo por 2 de ancho. En este lugar había 3 cajas fuertes y el servidor del dispositivo de videovigilancia.

No fue sencillo abrir las cajas y el allanamiento se extendió hasta altas horas de la noche. Finalmente, el recuento dio un total de 106 armas de puño cortas, 31 armas largas y 250 municiones.

La defensa de Yebra, a cargo de los abogados Martín Villar y Gabriel Palmeiro, dijo hoy a través de un comunicado que todas las armas secuestradas están "debidamente registradas ante la ANCMaC (ex RENAR)" y explicaron que el arsenal se debe a que Yebra fue "durante años Instructor de tiro práctico y ha participado en distintas competencias relacionadas con aquella disciplina". Sobre la bóveda oculta, los abogados argumentaron que "fue específicamente diseñado atendiendo los estrictos requerimientos fijados por la autoridad de aplicación para la tenencia del armamento y las municiones en cuestión".

Marcelo Balcedo está detenido en Uruguay desde el 4 de enero de 2018 acusado de ser el jefe de una asociación ilícita. Luego de varios meses en prisión, en diciembre pasado, la Justicia de ese país le concedió la prisión domiciliaria para que viva con todos los lujos en la estancia conocida como "El Gran Chaparral", donde ya vivía su esposa, Paola Fiege, la primera que pudo salir de la cárcel.

Marcelo Balcedo y Paola Fiege (Gentileza: El País)
Marcelo Balcedo y Paola Fiege (Gentileza: El País)

Balcedo tiene un pedido de extradición aprobado pero no vendrá a la Argentina por varios años: la jueza de Uruguay María Elena Mainard supeditó el traslado a la culminación del proceso en su contra en ese país por los delitos de lavado de activos, tráfico de armas, contrabando y apropiación indebida.

En cambio, su mano derecha, Mauricio Yebra, está detenido y procesado en la Argentina y sigue sumando pruebas en su contra. La principal sigue siendo el retiro, en efectivo, de unos $80 millones de una cuenta bancaria del gremio, entre enero de 2012 y diciembre de 2013, en perjuicio de los afiliados. Los movimientos nunca se justificaron y el dinero habría terminado en vehículos, embarcaciones e inmuebles.

La maniobra fue posible gracias a un poder de administración que el otorgó Balcedo. Con ese instrumento, endosaba los cheques. La Justicia encontró un dato llamativo: el sello que utilizaba Yebra para aclarar su firma en el reverso de esos cheques era trucho.

Antes de encontrar las armas, el juez Kreplak ya le había secuestrado a Yebra autos de lujo, embarcaciones, motos de agua, propiedades y hasta una casa rodante.