(Reuters)
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(Desde Washington DC, Estados Unidos) El gobierno argentino se comprometió en la capital norteamericana a albergar en julio próximo, en coincidencia con el 25 aniversario del atentado contra la mutual judía AMIA, en 1994, la segunda Reunión Ministerial de Antiterrorismo en el Hemisferio Occidental, un encuentro en el que se evaluarán los progresos en la materia a nivel regional y se buscará identificar posibles áreas de cooperación entre los países.

El compromiso argentino, según pudo saber Infobae, quedó oficializado hoy durante la primera reunión regional en la materia, que fue convocada por el gobierno de Estados Unidos. El encuentro tuvo lugar en el Departamento de Estado norteamericano, a pocos pasos de la Casa Blanca, y en representación del Gobierno participó Gerardo Milman, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad.

Allí se unificaron posiciones entre los 12 países presentes, con el firme compromiso de trabajar juntos para combatir el accionar de grupos como ISIS, Al-Qaeda y Hezbollah, que según Estados Unidos representan una amenaza real en la región. El objetivo de la cita en Buenos Aires será analizar los avances concretos en esa colaboración, "para evitar la reiteración de la violencia terrorista en el futuro", según indica el comunicado conjunto emitido sobre el final del día.

"La reunión marcará el 25 aniversario del ataque terrorista de 1994 contra el centro comunitario AMIA", detalla el comunicado.

Milman llegó anteayer a Washington y participó hoy desde temprano de la reunión regional junto a los delegados de los demás países presentes, Chile, Paraguay, Perú, Colombia, Panamá, Honduras, Jamaica, Trinidad y Tobago, Bahamas y Canadá. El subsecretario de Estado norteamericano, John Sullivan, ofició de anfitrión del encuentro, del que surgió un documento con una serie de compromisos y coincidencias que guiarán el accionar de los países firmantes en los próximos meses.

El texto indica, por ejemplo, que "el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones es una seria amenaza a la paz y la seguridad internacional" y reafirma el compromiso de los países a "luchar contra el terrorismo y priorizar los esfuerzos para derrotar a los grupos terroristas nacionales y transnacionales".

Sostiene además que ISIS y Al-Qaeda "representan una amenaza para nuestra seguridad colectiva, a la seguridad de nuestros ciudadanos dentro y fuera de las fronteras, y a todos los individuos dentro de nuestras respectivas jurisdicciones". Expresa en este sentido "preocupación" por la presencia de "redes de Hezbollah en la región y su participación en actividades ilícitas y terroristas".

En otro párrafo el documento resalta que los grupos terroristas "continúan recaudando fondos en nuestros países a través de actividades lícitas e ilícitas" y asegura que esos fondos pueden ser utilizados por los grupos "para avanzar en sus agendas terroristas".

Frente a esta amenaza, los países se comprometieron en Washington a "incrementar" sus "capacidades en antiterrorismo, incluidos la seguridad fronteriza, el cumplimiento de las leyes, el combate al financiamiento del terrorismo y el intercambio de información". En un párrafo aparte, los países reafirmaron la necesidad de avanzar en estos esfuerzos "respetando los derechos humanos y el Estado de derecho".

En la apertura del encuentro, Sullivan llamó a los países de la región a "seguir trabajando juntos" y a "hacer más" en la lucha antiterrorista porque, según afirmó, "el terrorismo transnacional representa una amenaza inmediata en el Hemisferio Occidental".

"Si bien se percibe que el centro de gravedad es lejano, grupos como ISIS, Al-Qaeda y el Hezbollah libanés operan donde puedan encontrar reclutas, conseguir apoyo, operar en las sombras y avanzar en su agenda terrorista", advirtió el funcionario del gobierno de Donald Trump. Destacó además los "avances" realizados por cada uno de los países representados en el encuentro y elogió en particular al gobierno argentino, que "ha trabajado para reformar las leyes criminales para juzgar a los terroristas".

Sullivan mencionó dos detenciones recientes por parte de las autoridades brasileñas y paraguayas en la zona conocida como la Triple Frontera, una región que Estados Unidos incluye de manera reiterada en todos sus informes regionales como un foco de preocupación en materia de antiterrorismo.