Emilio Monzó y Agustín Rossi
Emilio Monzó y Agustín Rossi

La interna en Cambiemos y la unión del PJ en la renovación de miembros del Consejo de la Magistratura no fue suficiente. La parálisis temporaria en el Congreso de estos días sumó en las últimas horas un nuevo motivo para extenderse: el paro aeronáutico convocado por los gremios del sector para el próximo lunes.

Tanto desde el PJ como desde Cambiemos aseguraron a este medio que la sesión que se había previsto para el próximo martes, la última del año, pende de un hilo por la medida de fuerza sindical en torno a Aerolíneas Argentinas que paralizará el lunes 26 la actividad aérea en los principales aeropuertos del país.

La sesión había sido convocada tras la suspensión de este miércoles por los cortocircuitos entre la UCR y el PRO y tras la unión de los bloques del Frente para la Victoria, el Frente Renovador y Argentina Federal en la Cámara baja, que logró arrebatarle al Gobierno un sillón en el Consejo de la Magistratura.

Lo que primero fue un enojo homogéneo en la coalición oficialista contra el PJ por la maniobra, mutó después a chispazos y pases de facturas entre radicales y macristas, un combo que obligó a dar de baja la sesión. Los ánimos en Diputados están caldeados.

Entre el temario que en principio se había acordado tratar la semana próxima figura Bienes Personales, la aprobación al ingreso y egreso de tropas y la sanción definitiva a la convalidación a las salidas del país del presidente Mauricio Macri en su último año de gestión, que la semana pasada tuvo luz verde en el Senado.

El paro de aviones, sin embargo, dificulta el traslado de los legisladores del interior. Sumado a la cumbre del G20 -no operará Aeroparque a partir del jueves, lo que obligará a reprogramar vuelos-, la sesión se torna prácticamente inviable. "Yo creo que el martes va a haber sesión, sobre todo por Bienes Personales", había dicho el diputado Daniel Lipovetzky en las últimas horas.

Marcos Peña, por lo pronto, enviará una carta en las próximas horas para avisar que no se presentará en su último informe de gestión del año. Los diputados habían enviado más de 1.400 preguntas.

En el caso del cambio al Impuesto de Bienes Personales, que tuvo media sanción del Senado, el proyecto podría debatirse en las sesiones ordinarias del próximo año.

Hasta este miércoles, la Casa Rosada aún no había definido en ese sentido si convocaba o no a sesiones extraordinarias. La idea del Gobierno pasaba hasta la semana pasada por evitar extender la agenda parlamentaria.

En el Senado, el panorama es similar. Cerrado el período de sesiones ordinarias, el oficialismo no estableció si llamará o no a extraordinarias para tratar acuerdos de jueces y ascensos militares.

El dictamen por la ley de financiamiento de los partidos políticos deberá esperar ante ese escenario para el año próximo, en vísperas de la campaña electoral. Había sido negociado por el Gobierno y el PJ. Pero el impulso del dictamen -el senador Dalmacio Mera fue uno de los más insistió- abrió alguna grieta dentro del bloque que conduce Miguel Ángel Pichetto.