Carlos Wagner fue presidente de la Cámara Argentina de la Construcción entre 2004 y 2012. Esuco, su empresa constructora, fue una de las firmas más beneficiadas por la obra pública con contratos cercanos a los siete mil millones de dólares. Según la investigación en el marco de la causa de los cuadernos de las coimas K, Wagner fue una suerte de  artífice del "Club de la Obra Pública".

En su declaración ante el fiscal Carlos Stornelli, Wagner detalló el funcionamiento del esquema de cartelización de la obra pública que designaba a la contratista ganadora tras acordar el precio a ofertar en conjunto con otras dos empresas que se presentaban a las licitaciones. Confesó que pagó coimas y que las mismas funcionaban como adelantos abonados por el propio Estado nacional mediante montos que alcanzaban hasta el 20% del total de la obra.

Carlos Wagner declaró como arrepentido en la causa de los cuadernos y confesó haber pagado coimas
Carlos Wagner declaró como arrepentido en la causa de los cuadernos y confesó haber pagado coimas

Ante estas nuevas presentaciones, la Justicia uruguaya, que había identificado al menos veinte sociedades anónimas vinculadas a personas imputadas en la causa de los cuadernos, reabrió un expediente que tenía implicado al empresario de la construcción. En ese contexto, la jueza penal Dolores Sánchez decretó el embargo de un terreno de siete mil metros cuadrados ubicado en la parada ocho de la Playa Brava de Punta del Este, según informó el programa Todo Pasa, de la emisora uruguaya Oceáno FM. Ese padrón 10.665 era propiedad de una empresa de la que Carlos Wagner, procesado por asociación ilícita por el juez Claudio Bonadio, es accionista.

El supuesto pago de sobornos en la obra pública durante los gobiernos kirchneristas reactivó las investigaciones de la Secretaría Antilavado, a cargo de Daniel Espinoza, y de la fiscalía del Crimen Organizado, liderada por Luis Pacheco, por la compra de dos predios de siete mil metros cuadrados en la misma parada de Punta del Este. La empresa anónima que vendió esos terrenos envió los 16,5 millones de dólares a una cuenta en el Principado de Liechtenstein -un paraíso fiscal- a nombre de Helvetic Service Group, una sociedad vinculada de manera indirecta a Wagner. La constructora que compró los lotes, uno de los cuales fue confiscado, es Decavial, una sociedad de la que el empresario arrepentido es accionista.

Wagner había sido investigado en causas judiciales por una supuesta mediación en el pago de coimas de Odebrecht, la ruta del dinero K y su nombre figura en los Panamá Papers por su intervención en cuentas offshore. Sin embargo fue la causa de los cuadernos la que proporcionó datos sobre la fortuna de Wagner. A fines de 2017, declaró bienes por más de $1.344 millones. Su patrimonio, en blanco, se compone por trece bienes en el país valuados en $162.157.969, nueve bienes en el exterior cotizados en $39.255.302, y otros cuarenta bienes exentos de impuestos por $1.143.157.252. Los datos surgen de la última declaración jurada de bienes personales presentada ante la AFIP.

El chofer Oscar Centeno citó en sus cuadernos que los recaudadores K asistieron al menos siete veces a San José 151, la oficina de Wagner. El apellido del constructor arrepentido aparece 79 veces en la resolución de Bonadio. Durante el proceso de la causa, Wagner solicitó la excarcelación y una reducción de pena por haber confesado el delito. El empresario se encuentra en libertad luego de que el juez Bonadio homologara el acuerdo que aceptó Stornelli.

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