(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

"No fui a Olivos porque hablan pavadas durante horas y nadie decide nada", había dicho Elisa Carrió el lunes 3, horas después del fin de semana en el que en la quinta presidencial crujió la coalición de gobierno.

Desde esas 48 horas, que para la líder de la Coalición Cívica fue una "melodía" orquestada por ella y por Mauricio Macri -desde su "chacra" de Exaltación de la Cruz y desde los Abrojos, respectivamente-, "frente a los grupos que querían sacarle al Presidente a todos sus ministros", los vínculos entre la diputada y los principales protagonistas de Cambiemos se alteraron.

Por estas horas, la relación entre Carrió y Horacio Rodríguez Larreta, uno de los más relevantes integrantes de Cambiemos, busca salir del frío al que la sometió la diputada tras aquel fin de semana.

Según Carrió, el jefe de Gobierno fue uno de los que más insistió en la renovación del gabinete cuya principal novedad pasó por la salida de Mario Quintana, el ex funcionario con el que "Lilita" había trabado una estrecha relación.

La diputada llegó a esa conclusión por las reiteradas charlas que tuvo con Macri y por la información que le proporcionaron desde la Jefatura de Gabinete.

Es que el vínculo entre la Jefatura de Gabinete de Nación, la Jefatura de Gobierno porteño y la Gobernación bonaerense atraviesa por una tormenta similar que la que golpea al programa económico de Macri.

Carrió quedó en medio de esas turbulencias. Le hizo saber de su profundo malestar a Rodríguez Larreta, con quien se paseó de la mano durante la campaña porteña del año pasado. Fue su último gran aliado en el universo del PRO desde que forjó la alianza con Macri.

Hay quienes creen en cercanías de la socia fundadora de Cambiemos que Marcos Peña -con quien la diputada despotricaba en los inicios de la gestión- fue uno de los que colaboró en alimentar ese malestar de Carrió con el jefe de Gobierno. Fernando Sánchez estuvo buena parte de ese fin de semana en Olivos. En el ranking de preferencias del secretario de Fortalecimiento Institucional, Rodríguez Larreta cotiza a la baja desde hace tiempo.

"Lilita" suele subirle o bajarle el pulgar a los dirigentes de acuerdo con sus percepciones y con la información que le suministran, teñida a veces por vicios de parcialidad. Lo mismo pasó con María Eugenia Vidal, con quien la relación se mantiene en buenos términos desde hace tiempo.

Al principio de la gestión bonaerense, Carrió había tenido algunos roces que se fueron diluyendo. Uno había tenido a Cristian Ritondo como protagonista por información proporcionadas por Paula Oliveto.

Carrió enfrió su relación con Rodríguez Larreta tras el fin de semana de principios de mes en Olivos, en el que Macri ajustó su gabinete (Prensa Cambiemos)
Carrió enfrió su relación con Rodríguez Larreta tras el fin de semana de principios de mes en Olivos, en el que Macri ajustó su gabinete (Prensa Cambiemos)

La principal socia de Macri puede levantar primero y hundir después. La semana pasada, Maricel Etchecoin, la diputada bonaerense de la mesa chica de Carrió, firmó el dictamen para avanzar con el juicio político del fiscal Álvaro Garganta, acusado de graves irregularidades en el asesinato de cuatro mujeres en La Plata, en el 2011. Etchecoin estampó la firma en el documento de la Comisión Bicameral de Enjuiciamiento de Magistrados junto a sus colegas del Frente Renovador y Unidad Ciudadana. "La acusación es sólida, no había manera de no firmar", dicen en la Coalición Cívica. Garganta es el fiscal que investiga a Daniel Scioli tras una denuncia de Carrió.

Vidal y Carrió comparten el podio en las encuestas internas de Cambiemos: los últimos sondeos ubican a la diputada apenas por debajo de la gobernadora en el podio de los mejores evaluados del oficialismo, con casi 50% de imagen positiva.

Carrió no estuvo el viernes en el lanzamiento de Rodríguez Larreta de un paquete de leyes destinadas a transparentar, entre otros rubros, la obra pública y la publicidad oficial, por iniciativas de la CC y de Confianza Pública, el partido de Graciela Ocaña. El jefe de Gobierno estuvo rodeado por Oliveto, por Maximialiano Ferraro y por Hernán Reyes. El martes, se había anunciado su presencia en el cierre de un encuentro organizado entre las fundaciones del PRO, de la Coalición Cívica y de la UCR. Elisa Carrió prefirió evitó la foto con la excusa del viaje a la graduación de su hijo, que fue un día después. El cierre estuvo a cargo de Rodríguez Larreta, de Ferraro y de Luis Naidenoff.

No es casual, en ese sentido, que tras el ajuste del gabinete y en medio de versiones sobre el rol de Peña trasciendan supuestos cambios en la mesa chica del Presidente, que no necesita convocarse para influir en las decisiones de Cambiemos.

En el trío compuesto por Peña, Vidal y Rodríguez Larreta sobrevuelan tensiones que son la comidilla del PRO de estas semanas. Según pudo reconstruir este medio, la gobernadora le dedicó en privado al jefe de Gabinete frases muy duras por la crisis del programa económico y la soberbia política del Gobierno.

El miércoles al mediodía, por ejemplo, Nicolás Caputo, el más íntimo de los amigos de Macri, entró en ropa de gimnasia a Pizza Cero, uno de los reductos de la política PRO. Adentro esperaba Rodríguez Larreta.

Carrió es, sin embargo, la única dirigente de peso que no necesita estar en ninguna mesa de decisiones para ejercer su influencia. Entre la sucesión de internas, su vínculo con Macri incluso se fortaleció.

Mientras el primer fin de semana del mes buena parte de la política oficialista negociaba sobre cargos y la marcha del gobierno en Olivos, la diputada seguía de cerca el operativo que había iniciado con Fabián Rodríguez Simón, alias "Pepín", para influir en el recambio de autoridades de la Corte Suprema.

Carrió y Rodríguez Simón, el más osado de los asesores jurídicos del jefe de Estado, fueron claves en el voto de Elena Highton de Nolasco que precipitó la dura reunión de acuerdos de cuatro horas del martes 11, que concluyó con la renuncia de Ricardo Lorenzetti como presidente del máximo tribunal y la unción de Carlos Rosenkrantz. "Lilita" y "Pepín" fueron piezas indispensables en la lubricación del vínculo entre Highton de Nolasco, Rosenkrantz y Horacio Rosatti.

Carrió y su aliado Rodríguez Simón fueron protagonistas de una maniobra de alto voltaje político y judicial, unas tres semanas antes del acuerdo del martes 11, que se mantuvo en la confidencialidad. Macri recién se enteró unos días antes. "Que nadie se confunda: yo interpreto la voz del Presidente de la república", aseguró Carrió hace veinte días en un encuentro de la CAME.