En la Semana Santa de 1976, José Manuel de la Sota fue secuestrado y desaparecido. Fue torturado y tiempo después trasladado a una cárcel común. Según una versión, el Papa Francisco intercedió por él. Hace unos años regresó a la celda que ocupó.

De la Sota estuvo desaparecido por haber sido Secretario de Gobierno de José Domingo Coronel en el municipio de Córdoba. Él mismo reveló que tras un acto en la localidad de Cura Brochero, en 2013, que el Papa Francisco lo ayudó.

"Somos muchos los que recibimos la ayuda caritativa de él en momentos difíciles que nos tocó vivir en la dictadura militar: intercedió infinidad de veces cuando estaba desaparecido y mi familia me buscaba desesperada hasta que me blanquearon como preso político", indicó, en medio de los cuestionamientos que en ese entonces había recibido Jorge Bergoglio por parte de un sector del kirchnerismo.

El dato fue corroborado al año siguiente por el periodista Horacio Verbitsky, pero el propio Papa Francisco dio otra versión en el libro Aquel Francisco, de los periodistas Javier Cámara y Sebastián Pfaffen. "No recuerdo nada de De la Sota. En aquella época es posible que haya habido alguna actuación, lo que pasa es que para ayudar a la gente que estaba pasando un mal momento durante la época de los 'milicos' teníamos un sistema muy celular, el mismo sistema que usaban también las fuerzas armadas: 'No información'; porque si caía uno de los que estábamos ayudando, no debía haber información para que no pudiera acusar a otros. Probablemente un amigo mío estuviera más cerca de De la Sota, pero yo no recuerdo el episodio", sostuvo.

Lo cierto es que su familia había acudido a la Iglesia Católica, pero algunos sacerdotes, como el cardenal Raúl Primatesta, le dieron la espalda. Francisco, en cambio, se habría interesado por el caso de un grupo de militantes peronistas.

En su libro Quiero y Puedo, De la Sota recordó, entre otras cosas, el día que se orinó durante un simulacro de fusilamiento. Pero las gestiones de su familia tuvieron efecto y finalmente fue "blanqueado" y alojado en la UP1, actual cárcel de San Martín. Allí tuvo un problema con un grupo de militantes del ala izquierda del peronismo encabezado por Hugo Vaca Narvaja y pidió ser cambiado de sector.

En junio de 2011 recordó esa época. En una entrevista con Cadena 3, denunció que fue torturado por orden del ex jefe del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, y recordó que perdió pelo.

"Si ser de derecha es no haber sido nunca guerrillero, yo fui de derecha", advirtió.

En 2015, en el marco de su campaña presidencial, De la Sota regresó a la UP1 y filmó un video en el recordó sus sensaciones y el día en el que lo liberaron.

Si bien nunca rehusó hablar sobre aquellos años de cárcel, De la Sota nunca utilizó políticamente esa experiencia traumática.