La Cámara Federal define si Bonadio se queda con la causa de los cuadernos

Los jueces Leopoldo Bruglia y Martín Irurzun resuelven sobre las nulidades pedidas en la investigación sobre la conexidad y el arrepentimiento de Oscar Centeno
Claudio Bonadio, juez federal (foto: Maximiliano Luna)

La causa de los cuadernos de la corrupción tendrá en las próximas horas una definición clave: la Cámara Federal se pronunciará sobre la legitimidad del juez Claudio Bonadio para intervenir en la investigación en la que la ex presidenta Cristina Kirchner quedó acusada, junto a medio centenar de imputados, de liderar una banda para robar dinero con los negocios del Ministerio de Planificación.

Según indicaron a Infobae, los jueces Leopoldo Bruglia y Martín Irurzun ultimaban los detalles de una resolución para responder a las nulidades que pidió la defensa de Oscar Parrilli, el ex secretario de la Presidencia que también está imputado en la causa de los cuadernos.

Parrilli sostuvo que debía anularse la declaración de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta. Segun dijo, Centeno, hoy testigo protegido, no podía ser considerado un arrepentido porque su colaboración fue "forzosa" y porque no tuvo asistencia letrada. En rigor, Centeno explicó que hasta ese entonces lo defendía un abogado que le había puesto Baratta, mano derecha de Julio De Vido y terminó representado por el defensor oficial, Gustavo Kollmann.

Pero además, Parrilli cuestionó la conexidad que hizo Bonadio entre el caso de los cuadernos y la causa conocida como "gas licuado", una de las investigaciones que tienen como imputado a De Vido y a Baratta, y que fue la clave para que el magistrado y el fiscal Carlos Stornelli se quedara con el expediente.

Eso fue lo que las defensas denunciaron como "forum shopping". A criterio de Parrilli, si de conexiones se trataba debió haberse unificado a la causa de enriquecimiento ilícito que se tramitaba en el juzgado de Sergio Torres y en donde están imputados Baratta, su esposa y el propio Centeno. Esa investigación sí nació en el despacho de Bonadio pero, tras un sorteo, fue a parar a mano de su colega Torres y la fiscal Alejandra Mangano.

Cuando le tocó opinar, el fiscal de Cámara Germán Moldes se opuso a los argumentos de Parrilli: defendió la intervención de Bonadio, el papel de arrepentido de Centeno y llamó a ser más flexibles con la aparición de la herramienta del imputado-colaborador. Ahora, es la Cámara Federal la que deberá dar una respuesta sobre la cuestión, al fijar por primera vez postura sobre el tema.

En los últimos días, Bruglia e Irurzun rechazaron las excarcelaciones de ex funcionarios y empresarios que no apelaron al arrepentimiento y siguen tras las rejas. Y, en un trámite unipersonal, Bruglia también rechazó la recusación de Parrilli sobre Bonadio y una queja de Cristina Kirchner para apartar al fiscal.

Después que resuelvan las nulidades de Parrilli, la Cámara tendrá que pronunciarse sobre un reclamo similar de la ex presidenta. Ella también entendió que ya estaba siendo investigada por asociación ilícita y, a diferencia de Parrilli, reclamó que el caso pasara a manos del juez Julián Ercolini. Una parte de esa megacausa fue elevada a juicio oral por la concesión de obra pública a Lázaro Báez en Santa Cruz y el debate comenzará el 26 de febrero.

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