¿Cómo se inició la causa de los cuadernos? ¿Por quedó en manos del juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli? ¿Tenía que intervenir otro magistrado? Las preguntas surgieron al inicio de la investigación con las primeras detenciones de ex funcionarios y empresarios. Para las defensas, el expediente se inició de manera irregular. Bonadio defendió su actuación. Entre ambas posturas intervendrá la Cámara Federal.

El tribunal tiene que resolver un planteo de la defensa del ex secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli que pidió la nulidad del expediente por cómo se inició. Fuentes judiciales informaron a Infobae que para eso, los camaristas Leopoldo Bruglia y Martín Irurzun citaron a una audiencia para el próximo jueves a Roberto Boico y el ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra, abogados de Parrilli.

El juez federal Claudio Bonadio (Foto: Adrian Escandar)
El juez federal Claudio Bonadio (Foto: Adrian Escandar)

"Lo más complicado de esta causa es cómo arrancó", reconocen en la Cámara Federal. Pero no quieren adelantar opinión porque, explican, los inicios de todos los expedientes pueden tener distintas aristas. Tampoco dejan de tener algo en claro: más allá de lo jurídico, políticamente es difícil apartar a Bonadio. La resolución llegará la última semana de agosto.

La causa se inició porque el periodista del diario La Nación Diego Cabot le entregó al fiscal Stornelli copia de los cuadernos del chofer Oscar Centeno. El fiscal los aportó a la causa de las irregularidades del Gas Natural Licuado, que lleva Bonadio. El magistrado entendió que ambos expedientes se relacionan y dispuso el 12 de junio pasado que tramiten por separado "por una cuestión de organización del trabajo y economía procesal" pero en conjunto por tratarse de casos vinculados.

Así lo explicó Bonadio el 6 de agosto cuando rechazó el pedido de nulidad de Parrilli. El magistrado sostuvo que la causa del GNL y la de los cuadernos tienen cuatro imputados en común: el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, el ex funcionario de esa cartera Roberto Baratta, el ex presidente de ENARSA Walter Rodolfo Fagyas y el ministro del menemismo Roberto Dromi. Todos aparecen en los cuadernos de Centeno -los tres primeros están detenidos- y están imputados en la causa del GNL.

Oscar Parrilli con Aníbal Ibarra, uno de sus abogados (Adrián Escandar)
Oscar Parrilli con Aníbal Ibarra, uno de sus abogados (Adrián Escandar)

Para el juez, los sobreprecios que se investigan en GNL "no fueron ajenos a la asociación ilícita que tenía por finalidad la recaudación de fondos ilegales". Y ambos hechos son "contemporáneos e inseparables de los cargos públicos que ocupaban los nombrados".

Bonadio también sostuvo que cuando se investiga una asociación ilícita los hechos no se pueden desvincular porque "iría en contra de la economía procesal, con posibilidades de que las causas se entorpezcan entre sí". Así, el juez entendió que la causa no tenía que ir a sorteo. Stornelli compartió el criterio de Bonadio.

Pero la defensa de Parrilli tiene otra postura. Sostuvo que la causa (a la que llama de los "cuadernitos") debió ir a sorteo. "Esta investigación (la de los cuadernos) es auténticamente autónoma debido a que se introdujo por vía de aporte de documentación entregada directamente en mano al fiscal Carlos Stornelli por un periodista del diario La Nación, Diego Cabot", sostuvieron los abogados.

También entienden que los expedientes de los cuadernos y los del GNL no se vinculan en sus investigaciones por lo que se trata de un caso de "fórum shopping" (cuando se elige al juez) porque se violó una reglamentación de la Cámara Federal que en uno de sus artículos fija que "las denuncias recibidas directamente por los Jueces o los Agentes Fiscales, o testimonios que fueran extraídos a fin de que se investigue la eventual comisión de delitos advertidos en el marco de otras causas, que deben ser remitidos a la Mesa General de Entradas de la Secretaría General del Tribunal" para su sorteo.

El fiscal Carlos Stornelli
El fiscal Carlos Stornelli

Para la defensa tampoco se cumple lo que el Código Procesal Penal de la Nación establece para que una causa sea conexa con otra.

Ahora será la Cámara la que resolverá. El tribunal ya tuvo una primera intervención en el caso. El camarista Bruglia rechazó la recusación que Parrilli presentó contra Bonadio. La Cámara también tiene que resolver los pedidos de libertad de ex funcionarios y empresarios detenidos.

Pero el planteo de cómo se inició la causa es clave. De lo que resuelvan Irurzun y Bruglia depende el futuro del expediente. Las posibilidades van desde que rechacen el planteo, a que aparten a Bonadio pero mantengan la causa o que anulen todo al entender que la investigación fue irregular desde el comienzo y por lo tanto todo lo que se hizo no tiene validez.

Nada hace pensar que la causa pueda tener un retroceso. Si Irurzun y Bruglia tienen opiniones distintas tendrá que ser convocado un juez de la Cámara Penal Económico.

La nulidad que presentó Parrilli no será el único tema que la Cámara analizará el jueves. También las recusaciones que presentó la ex presidenta Cristina Kirchner contra el juez Bonadio, que ya las rechazó. También hubo un planteo de nulidad por la integración de la Cámara debido a la manera en la que fue designado Brlugia a instancias del macrismo a través de un traslado desde un tribunal oral. Bruglia tiene que se confirmado por su colega Irurzun para continuar en la causa.