Carolina Stanley frente a las organizaciones sociales, el año pasado
Carolina Stanley frente a las organizaciones sociales, el año pasado

En medio de la crisis, el Gobierno decidió atender todos los frentes. Con el objetivo de suavizar el impacto social de las turbulencias económicas, la semana pasada el Ministerio de Desarrollo Social que lidera Carolina Stanley convocó para esta semana en el marco del diálogo social a los principales jefes de los movimientos sociales, con quienes se vieron formalmente por última vez en diciembre pasado.

Está previsto que Juan Grabois, Daniel Menéndez, Emilio Pérsico y Juan Carlos Alderete visiten a la ministra y a parte de su equipo en la mañana del miércoles. Son cuatro de los líderes sociales con los que Stanley y Carlos Pedrini, su viceministro, suelen tener diálogo fluido. En especial con Grabois, de la CTEP, tal vez el más asiduo interlocutor de los funcionarios, uno de los dirigentes más cercanos al Papa Francisco.

La reunión, que suele realizarse unas dos veces por año, cobra esta vez especial relevancia. No solo por la conflictividad social, que a pesar de las falencias en el programa económico de Mauricio Macri se mantiene por ahora controlada por Stanley y sus colaboradores. La semana pasada, Menéndez, de Barrios de Pie, había alertado en declaraciones radiales por un endurecimiento de los reclamos.

Carolina Stanley y María Eugenia Vidal, en el inicio de la Semana Social junto a la Iglesia, hace diez días (Télam)
Carolina Stanley y María Eugenia Vidal, en el inicio de la Semana Social junto a la Iglesia, hace diez días (Télam)

El encuentro suma interés por el rol de la Iglesia, de estrecho vínculo con los dirigentes mencionados. El viernes, Fernando Maletti, el obispo de la diócesis de Merlo y Moreno -una zona caliente del Conurbano bonaerense-, se reunió con funcionarios del entorno de Stanley. Hablaron sobre el cónclave de esta semana y quedaron en resolver en estas horas si la Iglesia tendrá una silla en la mesa este miércoles.

Es una de las patas de los movimientos sociales. Hace casi dos semanas, monseñor Jorge Lugones, presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, había advertido por el costo social del ajuste impulsado por la Casa Rosada y trazado un crudo diagnóstico de la realidad nacional al lado de la ministra Stanley y la gobernadora María Eugenia Vidal, en Mar del Plata, en el inicio de la Semana Social.

Si las críticas de la Iglesia no fueron aún más duras fue por el trabajo incansable de funcionarios del círculo de la ministra de Desarrollo Social.

Veinte días atrás, Stanley y la gobernadora bonaerense habían viajado hasta Roma para reunirse en privado con Francisco, un encuentro de una hora del que no se conocieron detalles. La reunión estuvo cruzada en buena medida por el avance del proyecto de ley de despenalización del aborto, que la Iglesia recibió como una medida para tapar la crisis de la economía que sacude al Gobierno.

La semana pasada, Vidal anunció subas en la jubilación mínima y aumentos en las cifras de asignaciones familiares para mitigar el impacto de los desajustes económicos. Este miércoles, los movimientos sociales volverán a pedir, entre otras cuestiones, aumentos en el salario social complementario y en las asignaciones. En medio del salvataje del Fondo Monetario Internacional (FMI), mala palabra para los dirigentes de calle.

El reconocimiento de la inflación llevó en las últimas horas a la Casa Rosada a buscar reabrir las negociaciones salariales para recomponer al menos un 5% del sueldo de los trabajadores que habían cerrado paritarias en torno al 15%. Un gesto a los gremios.

En relación a los mercados, se esperan en estas horas nuevas medidas económicas para frenar la escalada del dólar, que a fines de la semana pasada volvió a dispararse hasta alcanzar los $30, récord histórico.