El 4 de abril de 2012, la opinión pública se conmovió con el allanamiento al entonces vicepresidente de la Nación Amado Boudou, en el complejo River View de Puerto Madero. El escándalo de la ex Ciccone dominaba la tapa de los diarios desde hacía dos meses. Pero la noticia fue sorpresiva. Horas antes del procedimiento, el primer juez de la causa, Daniel Rafecas, luego apartado por la presión política del gobierno kirchnerista, aseguraba que todavía no había elementos para vincular a Boudou con Alejandro Vandenbroele, excepto el alquiler del departamento "a un muchacho que es abogado" (en alusión al abogado Fabián Carosso Donatiello al que supuestamente le falsificaron su firma)

La vivienda estaba vacía, pero la administración del consorcio aportó las pruebas claves que estaban buscando los investigadores judiciales y la Gendarmería: Vandenbroele había pagado las expensas del departamento del vicepresidente en el Banco Santander Río. Pero Boudou negaba conocerlo.

Pasaron más de seis años y la historia no cambió: el martes pasado, durante el juicio por Ciccone, el ex funcionario aseguró que "nunca" se pudo probar su vínculo directo con el ahora arrepentido. Sobre el alquiler no fue tan contundente: "No sé (si vivió o no). Yo sé que no lo conozco", respondió ante una pregunta de la defensa de Nicolás Ciccone.

El departamento sigue integrando su patrimonio. De hecho, lo acaba de poner nuevamente en alquiler. Según pudo saber Infobae, el ex vicepresidente pide 50 mil pesos mensuales, aunque la tarifa incluye unos 12 mil pesos de expensas. Son valores de mercado para un departamento en Puerto Madero de tres ambientes, con 91 metros cuadrados.

El departamento que supo ocupar Vandenbroele, en el piso 25 de la torre 2 del River View, no tiene demasiados lujos: dos dormitorios, un living y una cocina integrada, con una barra divisora, como puede verse en las imágenes a las que accedió Infobae, las primeras que se publican desde que estalló el escándalo de Ciccone.

Boudou compró ese departamento en agosto de 2008, luego de su separación con Agustina Seguín. "Ella se quedó con un departamento en La Lucila y él estuvo varios meses deambulando, haciendo vida de soltero, hasta que decidió comprar esa propiedad", recuerda una fuente del entorno del ex vicepresidente.

Cuando comenzó su relación con Agustina Kämpfer, en 2010, Boudou decidió mudarse al Madero Center, donde vivió hasta fines del año pasado. "Ya le quedaba chico el departamento (de River View), era ministro y recibía gente en su casa, necesitaba más espacio", dice la misma fuente.

La búsqueda de un inquilino quedó a cargo de José María Nuñez Carmona, el amigo de la infancia de Boudou. Para ese entonces, Alejandro Vandenbroele, titular de The Old Fund, estaba en plena separación de Laura Muñoz, la primer denunciante del caso Ciccone. "Me ocupé de buscar una inmobiliaria, yo no le quería alquilar a cualquiera y Alejandro estaba separándose. Él no podía aparecer en el contrato porque era un NN fiscal. Entonces se le ocurrió usar a la empresa WORLD WIDE SL (vinculada a Carosso Donatiello). Esa fue una idea de Alejandro", cuenta Nuñez Carmona en una breve charla con Infobae.

Sobre las famosas facturas a nombre de Vandenbroele, el amigo de Boudou dice que fue por pedido suyo: "Yo le pedí que pusiera todo a su nombre porque ya me había cagado un inquilino. Se puso todo a nombre de él, menos la luz y el gas porque el trámite era más complicado".

Durante su última declaración en el juicio oral, el martes pasado, el amigo de Boudou contó algunos detalles de la estadía de Vandenbroele en River View. "Yo se lo alquilé a Alejandro porque me dejaba la cochera. No sé si lo usaba todos los días, usaba el departamento en la calle Quirno Costa y estaba en lo de sus padres. El dice que pernoctaba …. Vivieron sus sobrinos ahí", recordó.

Vandenbroele abandonó el departamento a mediados de 2011, antes del escándalo. Los meses siguientes lo ocupó Sebastián, uno de los hermanos de Boudou, que estaba a punto de irse a vivir a Italia.

En abril de 2012, cuando ocurrió el allanamiento, ya estaba vacío. En el acta oficial del procedimiento, apenas figuran tres teléfonos inalámbricos marca Panasonic y una factura del cerrajero que abrió la puerta.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Ese mismo día, la administración aportó toda la documentación sobre expensas, ABL y otras cuestiones internas del edificio como las reservas del SUM. Apenas 24 horas antes, la empresa Cablevisión ya había entregado en el juzgado los comprobantes del cable: Boudou figuraba como titular entre el 20 de julio de 2008 y el 20 de agosto de 2010. Desde el 20 de septiembre de 2010 y hasta el 20 de diciembre del mismo año, el titular fue Vandenbroele. Y durante año 2011 quedó a nombre de Carosso Donatiello, el abogado que vivía en Madrid, aunque ya vivía Sebastián Boudou. 

La Justicia también comprobó durante la instrucción que Vandenbroele dio ese domicilio y el teléfono fijo al momento de contratar líneas con la firma Nextel.

Muy poco se sabe desde el recordado allanamiento. Según Nuñez Carmona, que conoce en detalle todos los negocios de Boudou, el departamento estuvo alquilado a directivos de la empresa de teléfonos Huawei, unos de los principales fabricante de smartphones en el mundo y uno de los líderes del sector de infraestructura de telecomunicaciones.

Fueron dos contratos de dos años, con una extensión de un año. Eso explica la hasta ahora misteriosa aparición de esa empresa en la declaración jurada de Boudou de 2014. El entonces vicepresidente declaraba una "deuda" con la empresa china de $22.500. "Hicieron una novela con eso y era la garantía por el alquiler", simplifica Nuñez Carmona.

¿Cómo se convirtió Huawei en inquilino de Boudou?, quiso saber Infobae. "El acercamiento lo hizo la inmobiliaria que se ocupó del tema", contestó el empresario.

En los últimos meses, el departamento que figura a nombre del ex vicepresidente acumuló una deuda de expensas. El 15 de marzo pasado, la administradora del edificio, la Guillochón e Hijos SRL, intimó a Boudou, mediante carta documento, a pagar $59.415 en un plazo de 48 horas. El tema se solucionó horas después.

No era la primera vez. A fines de 2016, Infobae había revelado que le reclamaban una deuda de apenas $26.115 por la unidad funcional 215. Algo similar le ocurrió a Nuñez Carmona, también vecino del River View. Descuidos innecesarios en el mundo de los alquileres.