Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato que preside la CGT (Lihue Althabe)
Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato que preside la CGT (Lihue Althabe)

En un hecho inédito, Juan Carlos Schmid le dio un ultimátum a sus compañeros para que renueven las autoridades de la CGT. Si eso no sucede en los próximos días, el sindicalista pegará un portazo a la conducción de la central obrera.

"Si no llaman de forma urgente a un Congreso normalizador yo voy a presentar mi renuncia. Es una decisión que no solo está tomada, sino que ya se las comuniqué", sorprendió el dirigente en diálogo con Infobae.

La amenaza de uno de los integrantes del triunvirato se produce apenas un día después de la renuncia del camionero Pablo Moyano a la secretaría gremial de la CGT, un dato revelador de la crisis en la que está sumido el sindicalismo.

Schmid habló durante el último acto de Camioneros (Adrián Escandar)
Schmid habló durante el último acto de Camioneros (Adrián Escandar)

El reclamo de Schmid no es tan sencillo de saciar. Para renovar las autoridades, el Consejo Directivo de la CGT tiene que convocar primero a un Comité Central Confederal, y este, a su vez, ponerle fecha al Congreso que determinará la renovación de autoridades. Se trata de un proceso que difícilmente puede desarrollarse en menos de dos meses.

"Hace rato que dije que el triunvirato está agotado. Lo hablé con Héctor Daer y también con Andrés Rodríguez, ellos saben cuál es mi decisión y es probable que otros gremios me acompañen", atizó sin dar mayores pistas.

Según pudo averiguar Infobae, en la misma tesitura rupturista de Schmid estarían los dirigentes de los gremios de seguros, calzado y cerveceros.

A pesar de la reunión de urgencia que un cúmulo de sindicatos mantuvo ayer en la federación de la industria del gas, no se estableció allí ninguna fecha para renovar la conducción tripartita. Es más, al término del encuentro Daer dijo que el triunvirato seguirá manejando los hilos de la central, contrariando el reclamo de Schmid.

Pablo Moyano renunció a la Secretaría Gremial de la CGT
Pablo Moyano renunció a la Secretaría Gremial de la CGT

El secretario general de Dragado y Balizamiento es considerado un moyanista en el universo gremial. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos meses lo empujaron a una zona neutra, o de pretendida autonomía respecto a los camioneros y al sector de los "Gordos".

Con Moyano básicamente no comulga en la idea de reeditar el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), aquella corriente de los 90 que los asoció a la CTA de Víctor De Gennaro para combatir las políticas neoliberales y la ola privatizadora de Carlos Menem.

¿Las razones? Schmid vislumbra detrás de esa alianza, a la que hoy abona un dirigente como Hugo Yasky, un cierre con el kirchnerismo, del que tuvo un fuerte distanciamiento, sobre todo durante el último gobierno de Cristina.

Schmid compartió con Yasky el palco del acto convocado por Moyano el pasado 21 de febrero. Pero entendió su propia participación sencillamente como un acto de lealtad hacia su amigo camionero, lealtad que, por cierto, siente que no fue correspondida.

De hecho, sigue expresando por lo bajo su disgusto con el moyanismo por haberle dado la espalda a la huelga que él, junto a Daer y Carlos Acuña —los otros integrantes del triunvirato cegetista— convocaron contra la reforma previsional, en diciembre del año pasado.

Su rechazo a hacer una suerte de revival del MTA también se asienta en lo que considera una debilidad de origen. En tiempos menemistas, una de las columnas vertebrales de ese movimiento fue la estratégica Unión Tranviaria Automotor (UTA), del fallecido Juan Manuel "El Bocha" Palacios.

Ese gremio, que aglutina a colectiveros y trabajadores del subte, hoy tiene en su conducción al ubicuo Roberto Fernández, más inclinado a rendir pleitesías al macrismo que a mostrarle los dientes.

El triunvirato que componen Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid (Foto: N. Stulberg)
El triunvirato que componen Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid (Foto: N. Stulberg)

Schmid lo sabe porque la UTA también le dio la espalda al paro de diciembre. Fue, en definitiva, un desconocimiento a su autoridad por partida doble: como jefe cegetista y como titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT).

En la nueva conformación del MTA tampoco estaría uno de sus miembros fundadores: el municipal Carlos "El Perro" Santillán. El líder de la Corriente Clasista Combativa mantiene en Jujuy una feroz interna con Milagro Sala y difícilmente se pliegue a un frente gremial que lo emparente con el kirchnerismo.

Schmid niega que el quiebre con Moyano responda a un acercamiento a los "Gordos", a quienes les reprocha su exigua vocación de lucha, o al inefable Luis Barrionuevo, con quien mantuvo un reciente encuentro reservado.

Más aún, se preocupa por remarcar por estas horas sus reparos a la política oficial, convencido de que hay un proceso de "exclusión por goteo", más allá de los "amortiguadores sociales establecidos", en alusión a la asignación universal por hijo.

¿Cuál será su nuevo lugar en el mundo? No lo tiene claro. Su indefinición —dice en privado, cubriéndose— no es signo de cobardía política sino de sabiduría campera: una evocación al "desensillar hasta que aclare" que alguna vez pronunció Perón.

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