Revelación: Lorenzetti medió personalmente entre Cristina y Macri para el traspaso presidencial

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Silvana Boschi cubrió la Corte Suprema de la Nación para el diario Clarín durante 20 años, desde 1995 hasta 2015. Ahora, acaba de publicar el libro "Los secretos de la Corte", con información desconocida y sorprendente. De los tiempos en que los fallos no se conversaban entre los miembros del Cuerpo hasta la construcción de consensos, de Enrique Petracchi hasta Ricardo Lorenzetti, una investigación imprescindible para comprender nuestra historia reciente.

—¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en el libro?

—Relativamente poco, pero fue muy intenso. Empecé en abril y lo entregué en octubre. Es un libro que cuenta muchas de las cosas que yo viví cubriendo la Corte para el diario Clarín. Empecé en  1995, cuando escribí mi primer nota, y seguí hasta el 2015.

—¿Cómo fue tu experiencia en esos 20 años?

—Fue una dinámica muy distinta. Llegué con la Corte de Carlos Menem. Mi primer nota fue el día que juró Adolfo Vázquez, que dijo que era amigo del presidente, y fue un escándalo. Esa Corte fue muy particular, nada que ver con la de los últimos años. Yo viví tres cortes, la Corte del menemismo, la que sobre todo que trata el libro que fue cuando Néstor Kirchner impulsar el fin de la mayoría automática, que funcionó con el liderazgo de Ricardo Lorenzetti y su sello personal, y donde se hicieron fallos muy importantes, y la actual.

—El libro arranca con un tema relativamente reciente, porque contás que la asunción del presidente Mauricio Macri se hizo del modo en que todos lo vimos porque hubo una mediación personal de Lorenzetti con Macri y Cristina.

—Sí, hubo una mediación porque no se ponían de acuerdo y cada uno se mantenía en su posición. La discusión es quién decidía sobre qué es lo que se hacía durante esos días, una pelea simbólica, hasta por las fotos.

—Justamente, vos contáis que Cristina le dice a Lorenzetti que "a ese no quiero verlo ni en figuritas", algo así.

—Sí, ella dice que él la maltrató y él dice que ella lo atendió muy secamente cuando fue a Olivos, que no se pusieron de acuerdo. Ella no quería aparecer dándole el poder a Macri. Y Macri no quería ir al Congreso con toda la tribuna de La Cámpora abuchéandolo. Macri llega a decir, lo dijo en un almuerzo con Mirtha Legrand, que de última le iba a pedir a Lorenzetti que le entregue los atributos.

—Contás que Lorenzetti no quería hacerse cargo de esa responsabilidad.

—Sí, porque hay un antecedente de un presidente de la Corte entregándole los atributos del mando a un gobierno militar.

—Claro, estoy casi segura de que Lorenzetti temía esa foto de 1943, cuando después esa Corte Suprema es juzgada por el gobierno de Perón, ya en democracia.

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—Finalmente, Servini decide que el mandato termina el 9 de diciembre a las 21.59, y queda resuelto el conflicto. Y Federico Pinedo, que estaba en la línea de sucesión, le entregue a Macri los atributos del mando.

—En tu libro, pareciera que Lorenzetti es quien impulsa a Servini a dar precisión sobre el término del mandato de Cristina.

—Lo que él impulsa es que lo resuelva la Justicia, no creo que haya impulsado el voto de Servini. Y, de acuerdo a eso, es que se organiza el acto. Ya no era Boudou, sino Macri, pero como el secretario general de la Presidencia tenía que decretar el feriado el día de asumir, y no lo hizo, la ceremonia se hizo en medio de un caos de tráfico, de un día laborable común. Así fue que todo un sainete.

—Sí, que también refleja la personalidad de Lorenzetti,  su rol negociador.

—Sí, es parte de su idiosincracia. Es un mediador nato. Acostumbrada a visitar la Corte en tiempos de menemismo, cuando cuatro jueces estaban peleados con los otros cinco. Eran como Boca y River, hablabas con uno y te decía una cosa, hablabas con otro y te decía otra. Lorenzetti, en cambio, diseñó con los nuevos más los que quedaron un Tribunal de cuerpo, donde se hablaban. Yo cuento que el primer día que llega a la Corte, a donde nunca había estado y nadie lo conocía, había ahorristas que lo abuchearon que pedían por la devolución de los depósitos en dólares. Y fue al primer acuerdo, con Enrique Petracchi como presidente del Cuerpo, y le dijo que "los acuerdos no se hablan". Entonces se ponían todos alrededor de la mesa, pasaban las carpetas con los fallos, firmaban y se iba. El impuso hablar con uno y otro, ponerse de acuerdo, una tarea de consenso.

—La política de comunicación también la inició la gestión Lorenzetti.

—Sí, muchas cosas empezaron con Petracchi, como las audiencias públicas y la difusión de los fallos. Pero Lorenzetti creó el Centro de Información Judicial (CIJ), que antes no estaba.

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—¿Y cómo siguió la relación entre Lorenzetti y Macri?

—Cuando ya estaba elegido Macri pero aún no había asumido, hay un fallo histórico que le reconoce a San Luis, Santa Fe y Córdoba una deuda importante. Cuentan en la Corte que en el Poder Ejecutivo eran muy alarmistas en ese momento, esos primeros meses de Gobierno, y llamaban para saber si era cierto, si iban a reconocer los juicios a los jubilados millones de pesos que se les debían. Luego hubo ese tropezón que fue el intento de designar jueces de la Corte por decreto que realmente impactó muy mal, que finalmente se corrigió. Ni Macri ni Lorenzetti son personas de ir a la pelea, como sí tuvieron con Cristina.

—¿Y qué pasa entre Lorenzetti y Lilita Carrió? ¿Pudiste hablarlo con él?

—Sí, está contado en el libro. El dice que las acusaciones personales de la mayor parte de las denuncias fueron debatidas cuando fue su proceso de elección, una empresa de salud en Rafaela, por ejemplo. Y que las otras cosas son decisiones de toda la Corte, como la construcción de edificios.

—¿Y a qué lo atribuye?

– Le pregunté, pero me contestó mucho. No sé a qué lo atribuye. Supongo que hay muchas cosas políticas. Escuché cosas como que Carrió apostaba a la presidencia de Rosatti, aunque no sé si es cierto. Es inusual el mandato de Lorenzetti, que hace 11 años que es presidente, o sea, que cuando termine en diciembre de 2018 va a terminar con cuatro mandatos de 3 años. Desde el regreso de la democracia que no hay un presidente de la Corte que haya durado tantos años.

—¿Va a buscar otra presidencia?

—Yo creo que no.

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