"Cambiemos y el presidente Macri están completando la recuperación de la democracia iniciada en 1983 porque por primera vez los sectores moderados, de centro-derecha, tienen una fuerza política que puede ganar elecciones y también puede gobernar".

Lo dijo el periodista Ceferino Reato al hablar en el almuerzo semanal del Rotary Club de Buenos Aires, en el marco del ciclo "Qué pretendo para la Argentina", donde presentó su último libro "Salvo que me muera antes".

Reato afirmó que "hasta ahora se pensaba que solo el peronismo podía gobernar la Argentina y eso no era bueno ni nos hacía un país normal. En 2019, cuando Mauricio Macri complete este mandato, será el primer presidente civil no peronista en hacerlo desde que nació el peronismo".

"Muchos culpan de esa anomalía, y de otras, al peronismo. Yo no lo veo así: creo que las culpas han estado repartidas entre el peronismo y el no peronismo", agregó.

En cuanto a los desafíos del gobierno de Macri, Reato sostuvo que "hay cambios económicos que hay que hacer pero que son y serán muy dolorosos desde el punto de vista social. Sería bueno que, al menos en esta transición, algunos funcionarios se autolimitaran en los negocios privados y los nombramientos de parientes en el alto escalón del aparato estatal".

"Parafraseando a Luis Barrionuevo, cuando en pleno menemismo dijo que tenían que dejar de robar dos años para que el país saliera adelante, creo que durante el tiempo en que trabajen en el Estado los funcionarios deberían dejar de lado los negocios privados a los que han estado vinculados".

Reato destacó que en todos los libros que escribió, desde los referidos a la violencia política de los Setenta hasta el último, sobre la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y sus consecuencias, "aparece siempre el problema de la ausencia de representación política de un sector importante de la sociedad".

"Hasta ahora, los conservadores y liberales —digamos— no tenían una fuerza política que los representara de manera competitiva; que pudiera ganar en las urnas y luego gobernar".

Sin embargo, trazó una división entre los setenta y el periodo desde 1983 en adelante: "En los setenta, ni la democracia ni los derechos humanos tenían buen rating. Son dos valores muy recientes entre nosotros; aparecen en 1983, luego de la dictadura".

"Los militares —completó— no defendían, obviamente, la democracia ni los derechos humanos; a los peronistas les faltaba el componente republicano; los radicales hablaban de democracia pero aceptaban la proscripción del peronismo; las guerrillas consideraban que tanto la democracia como los derechos humanos eran inventos burgueses".

"Pensar que las guerrillas defendían la democracia y los derechos humanos es absurdo. Es decir: hay muchos que piensan eso, pero están equivocados. En todo caso, es un éxito del relato K sobre los setenta, que se ha reproducido con tantos recursos durante doce años y medio", señaló.