Imágenes de la última reunión entre los mandatarios provinciales y Mauricio Macri
Imágenes de la última reunión entre los mandatarios provinciales y Mauricio Macri

"Esto no puede ser analizado en el escaso tiempo propuesto por el Gobierno Nacional". La frase se destaca en un trío de borradores que circula entre gobernadores peronistas y de fuerzas provinciales, en medio de contactos a toda hora para fijar posición frente a la voluminosa idea de Consenso Federal que presentó Mauricio Macri. No hay voluntad alguna de desaire al Presidente, según dejan trascender varios jefes provinciales, pero sí tensión por el apuro oficialista. ¿Puede haber acuerdos parciales para ir avanzando con la agenda, que es nutrida y gira punto por punto en torno de la plata? No parece descartable, según se admite desde hace días en medios oficiales.

Las conversaciones entre las capitales provinciales, y también con los ministerios de Interior y de Hacienda, son en estas horas muy intensas. Se explica: para hoy al mediodía está previsto un encuentro de gobernadores o sus representantes en la sede del Consejo Federal de Inversiones. Y para mañana está agendada la nueva cita con Macri.

"No podemos firmar a libro cerrado. Es difícil analizar semejante paquete en pocos días", dicen cerca de un mandatario al que le fue bien en las urnas. "Todos compartimos las ideas macro. Y hay puntos que se pueden firmar, pero hay cuestiones que hay que discutir provincia por provincia", agrega un allegado a uno de los derrotados en octubre. Las voces, en los dos casos, transmiten preocupación, pero acompañada de señales de cuidado en el trato con Macri. Son reflejos del resultado electoral.

Los borradores que circulaban anoche entre los jefes provinciales ocupan en conjunto trece páginas, que resumen las ideas centrales conversadas entre ellos y sus funcionarios en velocidad, desde el fin de semana pasado. Por supuesto, el texto con la lectura más política arranca destacando las coincidencias con Macri: "Fomentar la inversión, el crecimiento y el empleo, y para ello reducir los costos de producción haciendo más competitiva nuestra actividad económica", dice.

No es poco como definición, sobre todo de gobernadores del PJ. Después, claro, son puntualizadas objeciones y, más precisamente, puntos a discutir y también prevenciones. Todo atado a un temario amplio, que además de la reforma tributaria anota el Presupuesto Nacional 2018, las reformas vinculadas al terreno laboral y previsional, la ley de responsabilidad fiscal y el muy prorrogado pacto fiscal.

No hay, en cambio, objeciones cerradas al reclamo de María Eugenia Vidal sobre el Fondo del Conurbano. Es una cuestión que ya viene muy conversada. Dan mensajes a favor de eliminar ese artículo de la ley del impuesto a las Ganancias, lo cual significaría por mayor coparticipación unos 20.000 millones de pesos más para Buenos Aires en 2018. Tampoco hay críticas severas a la alternativa de que el Estado nacional destine una compensación adicional a Buenos Aires, que crecería al doble en 2019, año electoral. "Eso significaría más de cuatro puntos de coparticipación en 2018 y más de seis a partir de 2019", apuntan, con malestar pero dando por hecho que es un rubro ineludible.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Los documentos que analizan los gobernadores en la previa a la reunión con Macri destinan varias páginas a exponer y fundamentar los puntos que más los inquietan por su potencial impacto en las cuentas provinciales. La lista incluye el revalúo impositivo, los cambios en el régimen previsional y las cajas provinciales, el efecto de las modificaciones a los impuestos a las Ganancias y al cheque –necesarias para eliminar el Fondo del Conurbano y no desfinanciar la Anses-, y el prometido sistema de compensación de pérdidas a los distritos afectadas por estas medidas.

Por supuesto, un buen párrafo es dedicado al "compromiso" que se les reclama a los gobernadores en sus propios territorios. Se trata centralmente de la reducción progresiva de impuestos locales, entre ellos Ingresos Brutos, sellos e inmobiliarios. El texto advierte, claro, que la Nación no puede avanzar sobre esos puntos –sería una "clara intromisión en facultades constitucionales" de las provincias- y destaca que debe ser evaluado caso por caso "el impacto fiscal de las modificaciones propiciadas por el Gobierno Nacional".

¿Cómo se traduciría este posicionamiento? Cerrar trato sin demoras con parte del paquete y para el resto, fijar una agenda concreta y un mecanismo de negociación. En palabras del texto referido, se trataría de acordar "los temas de carácter urgente que pueden ser resueltos de inmediato" y darse un plazo "razonable" para los demás puntos.

Hay en este renglón algunas precisiones. Los temas "urgentes" serían el Presupuesto 2018 y el acuerdo para darle respuesta a los reclamos de Vidal sobre el Fondo del Conurbano. Sobre el resto, pedirían más tiempo y la formación de "grupos de trabajo" para consensuar posiciones.
Todo, por supuesto, se anota en el terreno de los movimientos para sentarse otra vez en la mesa de negociaciones. Y el implícito, sobre todo político, es cómo sentarse a esa mesa con Macri, es decir, desde qué posición de fuerza, o de debilidad.

Las fuentes cercanas a los gobernadores repiten en estas horas que el mensaje es básicamente este: no dejarse llevar por la velocidad que busca imponer el Gobierno, pero de ninguna manera desairar a Macri.

En medios del oficialismo, ratifican que la cita del jueves está agendada con Macri presente. Pero admiten que "no necesariamente" quedará resuelto todo el paquete de reformas en este encuentro. Todos los canales de conversación están abiertos; ayer a la tarde, sin ir más lejos, eran fluidos los contactos con el ministro Rogelio Frigerio y con funcionarios que reportan a Nicolás Dujovne.

El Gobierno es consciente de que abrió un juego inmenso de negociaciones. También se muestra convencido de que tenía que instalar ahora el temario y avanzar sin demoras para apoyarse y a la vez explotar los resultados electorales. Del otro lado de la mesa, entendieron de qué se trata aún antes de que el Presidente desplegara el punteo de las reformas.

De todos modos, fuentes del Gobierno destacan que el mensaje fue claro en marcar el recorrido, pero más flexible si se quiere en cuanto a la velocidad de cada iniciativa. "No se puede descartar cerrar en cuotas, si hay compromiso formal y público sobre los temas y el sentido del acuerdo general", dicen. La intensidad de las negociaciones parece asegurada: lo vienen registrando desde hace rato los celulares de gobernadores y funcionarios. Mañana se verá hasta dónde llega el primer avance.

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