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El Gobierno detectó un récord en el escrutinio provisorio de las elecciones. Según datos oficiales, se realizó en el tiempo más corto desde 2011 y con la mayor cantidad de mesas escrutadas.

Según datos de la Dirección Electoral que depende del Ministerio del Interior y del Correo Argentino a los que tuvo acceso Infobae, en las recientes elecciones el resultado del escrutinio provisorio se terminó a la 1:30 de la madrugada con el 99,1% de las mesas escrutadas mientras que en los comicios del 2015 estuvieron los resultados finales recién a las 9:30 con el 97% escrutado. A la vez, en las elecciones del 2011 el resultado estuvo recién a las 5 de la madrugada.

En tanto, si se comparan los primeros resultados que arrojó el escrutinio provisorio en la provincia de Buenos Aires, en las elecciones de 2013 se dio el 12% de las mesas escrutadas a las 21 horas mientras que en las recientes elecciones se dieron también a las 21 los primeros datos pero con el 25% de las mesas escrutadas. Esto hace una diferencia sustancial entre la recolección y entrega de datos de una y otra elección.

Incluso en el resultado final del escrutinio provisorio, durante 2013 se llegaron a escrutar 91.500 mesas (97%) mientras que en los comicios del domingo pasado el resultado final de los datos provisorios se hizo sobre 99.666 mesas (el 99,2%).

Si bien no es comparable una elección de otra, los datos comparados sostienen que en el ballotage presidencial de 2015 se arrojó un escrutinio final del 99% mientras que ahora se logró tocar el récord histórico del 99,2% de las mesas.

A su vez, los resultados del escrutinio provisorio entre las PASO y las recientes elecciones generales también mostraron una rapidez comparable. Mientras que en las PASO de este año a las 21 había solo el 16% escrutado, a esa misma hora en las elecciones generales se había informado el resultado del 41% en todo el país.

Según relataron a Infobae fuentes de la Casa Rosada la rapidez y el volumen de votos escrutados en estas elecciones se debió a tres motivos centrales: la decisión de aumentar los vehículos en que se operó la logística para la recolección de urnas; el aumento de escáneres para transmitir el resultado de los telegramas de votación de cada mesa y el incremento de los Centros de Transmisión de Datos (CTD) que agilizaron el pase de información desde las escuelas al centro de cómputos general. En este sentido, en los comicios de 2015 hubo 238 CTD mientras que en las elecciones recientes legislativas se instalaron 415 de esos centros. La mayor parte de estos centros de transmisión se focalizaron en el conurbano bonaerense y en zonas alejadas de los centros urbanos a fin de agilizar la carga de datos.

A la vez, se supo que del histórico récord promedio del 4% de los telegramas mal confeccionados, se pasó ahora a un 0,8% de error. Esto tiene que ver con una fuerte campaña de capacitación de fiscales y presidentes de mesa que llevó adelante la Dirección Electoral y la Cámara Nacional Electoral en todo el país.

Con todos estos datos en la mano, el gobierno impulsará de todas maneras la reforma electoral para el año que viene a fin de avanzar con la boleta única electrónica. No solo ello. En la Casa Rosada quieren darle relevancia a la intención de separar en el proceso electoral al Ministerio del Interior del armado de los comicios. En este sentido, como ya lo deslizó el gobierno en el proyecto de ley que envió al Congreso, se prevé la implementación de un órgano judicial independiente encargado de todo el proceso de control electoral y el escrutinio provisorio. Es un sistema similar al que funciona en México o en Costa Rica donde los Poderes Ejecutivos no tienen injerencia alguna en el proceso electoral.

También el gobierno impulsa en el proyecto de reforma electoral un esquema de sanciones más estrictos para el cumplimiento de los partidos políticos durante el desarrollo del proceso electoral.