En la antesala de las elecciones generales de octubre, en Cumplir, el espacio que lidera Florencio Randazzo, se ilusionan con aumentar la cantidad de votos que obtuvieron en las PASO. "Podemos sacar un millón de votos", se anima a decir Fernando "Chino" Navarro, uno de los nombres importantes en el armado electoral del randazzismo. Es un optimista nato.

El dirigente del Movimiento Evita visitó la redacción de Infobae y se refirió a la actualidad del peronismo, a la gestión del gobierno de Mauricio Macri y al comportamiento de los dirigentes políticos en Argentina. Analizó con frialdad la situación que atraviesa el Partido Justicialista y fue contundente cuando se refirió al futuro del histórico partido. "Al peronismo no hay que renovarlo, hay que reconstruirlo", aseguró.

—El espacio político que conduce Florencio Randazzo buscaba llegar a dos cifras porcentuales en las PASO. Lograron casi el 6% de los votos en la provincia de Buenos Aires. ¿Cuántos votos buscarán en los comicios de octubre?

—Esperamos obtener un millón de votos. Estamos trabajando para eso. Es muy difícil porque el elector de la provincia de Buenos Aires está muy tironeado por una polarización que impone el Gobierno con mucha inteligencia y fuerza. Y Cristina acepta esa política de la polarización. Es funcional. Es una pelea y eso es una lástima. Porque no se puede debatir, no hay propuestas, no podemos hablar sobre cómo solucionar los problemas de la provincia. Pero percibimos en la calle que Randazzo crece y tiene más aceptación, que se le valora su gestión y el haber cumplido con la palabra de ir a una elección con una situación adversa. No es un disparate ni una locura duplicar la cantidad de votos.

—¿Y si no se duplicara la cantidad y los votos fueron los mismos que en agosto? ¿Mantener ese apoyo sería un triunfo?

—Es un triunfo que estemos en la elección después de todas las dificultades que tuvimos que afrontar. Después del 13 de agosto hubo una ofensiva grande. Que se iban intendentes, que renunciaban candidatos. Acá estamos. De pie. Convencidos de nuestras ideas. Con la alegría digna de estar cumpliendo mínimamente con un aporte para reconstruir el peronismo. Si sacamos el 6% de los votos, vamos a estar satisfechos. Porque tenemos mucho para aportarle al peronismo desde un pequeño lugar, humilde, pero con el valor de afrontar desafíos que otros prefirieron evitar bajo el cobijo de determinada cantidad de votos. Votos que no siempre te dan la razón, ni siempre te dan cobijo en el futuro. Estoy convencido de que vamos a crecer.

 
Navarro junto a Randazzo la noche de las elecciones primarias (Agustín Marcarián)
Navarro junto a Randazzo la noche de las elecciones primarias (Agustín Marcarián)

—Desde el peronismo se le ha pedido al kirchnerismo que tenga autocrítica. ¿En este tiempo, después de las PASO, qué autocrítica hacen en Cumplir con respecto al primer tramo de la campaña y al tiempo electoral que están viviendo?

—Me hago una autocrítica, más que al proceso electoral, al post 2015. El no haber sido parte de un profundo debate después de la derrota. Entender qué está pasando en el mundo. Pensamos el mundo industrial y de la construcción como si estuviéramos 40 años atrás. Estamos formando trabajadores para una línea de montaje que, a corto plazo, va a ser integrada por robots. No entender qué pasa en el mundo, lleva al peronismo a tener una representación muy ambigua, muy vaga. El peronismo, históricamente, representaba trabajadores, pequeños y medianos empresarios, industriales. Hoy eso está en absoluta discusión y por eso la dispersión. Encontrás peronistas con Macri, con Unidad Ciudadana, con el Frente Renovador, con Cumplir. En todas las provincias, cinco o seis fuerzas, tienen peronistas. Eso habla de una crisis de identidad y de que nos quedamos sin un interés concreto para representar.

—¿Y en lo que respecta a lo electoral y al espacio Cumplir? ¿Hicieron una autocrítica después de las PASO? ¿Qué hay que mejorar, qué se hizo bien y qué se hizo mal?

—No hemos hecho una autocrítica. No porque no tengamos que hacerla, sino porque terminó la PASO y al otro día empezaron las operaciones en los medios. Se baja Randazzo, se van intendentes. Entonces estuvimos más ocupados en fortalecer nuestros compañeros y nuestras ideas. Y convencernos de que estábamos en el camino correcto. Que habíamos plantado una semilla, que era un arbolito muy chiquito y que había que cuidarlo pensando en el futuro, en el 2019. El peronismo y la política argentina se alejaron de las ideas. La escuchaba hablar a (María Eugenia) Vidal sobre el narcodelito y para justificar lo que no hace, tiene que atacar a nuestro gobierno, en el que hemos cometido errores. Y después escuchás a (Fernando) Espinoza que en vez de revindicar ideas, ataca a un candidato de la lista de Vidal. A mí me da pena, me da vergüenza ajena ese debate. Yo quiero discutir cómo resolvemos la inseguridad y cómo vencemos el narcodelito, no como agravio, con más o menos creatividad, a la gobernadora o a un dirigente de Unidad Ciudadana. Eso no le resuelve la vida a la gente.

Cristina se tiene que dar cuenta que hay ciclos políticos que se agotan

—¿Esa discusión no debería darla primero el peronismo, para tratar de unificar una postura y luego dar un debate más profundo con el gobierno de Cambiemos? El peronismo está fraccionado y esa discusión se da en tres fuerzas diferentes que, en algunos temas, piensan igual

—No sé si pensamos igual. La verdad tengo mis dudas.

—¿En qué piensan diferente?

—Pongamos ejemplos concretos. Hablás de pobreza. Sentás acá a un dirigente de Cambiemos. ¿Qué te va a decir? Me duele la pobreza. Nos duele la pobreza. Con Mauricio estamos preocupados. Estamos trabajando para resolverlo. Y en realidad, lo empeoran. Sentás a un dirigente de Unidad Ciudadana y se enoja. A la pobreza tenemos que erradicarla y enfrentar a este gobierno que ajusta, te dicen. Y no nos hacemos cargo que nosotros fuimos 12 años gobierno y no pudimos romper el núcleo duro de la pobreza. Hablás con Sergio Massa y te trae esos planes que hace él. El plan góndola o el botoncito por si te van a robar. Y nosotros tenemos algunas ideas, pero no tenemos todas las ideas. Si el peronismo no debate su razón de ser, que es representar intereses concretos de trabajadores, clase media, pequeña y mediana empresa e industria nacional, nos la pasamos diagnosticando.
Igual nosotros tenemos una idea para proponer cómo enfrentar la pobreza. Propusimos la ley de emergencia social y la de emergencia alimentaria. Tenemos la honestidad intelectual de decir que estos proyectos son paliativos y no resuelven los problemas de fondo. Pero también le proponemos al gobierno crear en la provincia de Buenos Aires, con una agencia nacional de empleo, 300 mil empleos por año con dinero que tienen en el presupuesto. Con obra pública que no están haciendo. En la provincia hay 25 mil viviendas sin terminar que vienen de nuestra gestión. No es culpa de Vidal y Macri, pero tampoco les preocupa resolverlo. Tienen en el presupuesto del año que viene 11 mil viviendas para hacer cuando hay 25 mil sin terminar y 50 mil a nivel nacional. Eso generaría decenas de miles de puestos de trabajo, más los puestos de trabajo indirectos. Hay cuestiones para debatir, pero no desde el voluntarismo. Acá parece que el tema es cómo nos agraviamos, cómo nos peleamos. Entonces terminás votando al menos malo. Unos votan a Cristina para que no gane Macri, otros votan a Macri para que no vuelva Cristina. El futuro, bien gracias. Discutís pasado, no discutís presente.

La política tiene que estar al servicio de la gente, no de quién va a ser candidato el 23 de octubre. O ver cuántos votos saco para tener futuro en el 2019. Nosotros con Randazzo elegimos otro camino: servir al peronismo y a la política. Por eso arriesgamos, más allá de tener 500 mil o 1 millón de votos. Arriesgamos en política. Porque si el dirigente no arriesga su vida, su destino, su propuesta, que le va a proponer a un vecino para que lo siga en una patriada para construir una Argentina mejor.

 
El dirigente del Movimiento Evita es un hombre de peso en la estructura randazzista (Adrián Escandar)
El dirigente del Movimiento Evita es un hombre de peso en la estructura randazzista (Adrián Escandar)

—Entonces, ¿el peronismo cuándo va a enfrentar una discusión profunda para unificar posturas? ¿Llegará después de las elecciones de octubre?

—Nosotros intentamos, durante el 2016 y el 2017, pero no logramos hacerlo. Creo que tuvimos que tener mucha más fuerza. Esa es una autocrítica que me hago como representante del Movimiento Evita. Vamos a volver a proponerlo desde el espacio Cumplir, que es más amplio. Randazzo, más que un candidato a senador, es un dirigente que está diciendo lo que nadie se anima a decir. Te encontrás con intendentes que por lo bajo dicen lo que nosotros decimos en voz alta. Hay que tener valor de decir las verdades si queremos construir una Argentina mejor. Si la solución es que sale un gobernador el 23 de octubre a decir que quiere ser candidato, no entendimos nada. Si el peronismo se recupera votando las leyes de Macri, como reforma previsional, reforma laboral o la reforma impositiva, dándole la espalda a los intereses de los trabajadores, vamos camino a ser una fuerza parecida al radicalismo, con todo el respeto que le tengo a la UCR. Si no nos ponemos a discutir cosas concretas, de los intereses que representamos, el peronismo se va a diluir en esto que tenemos hoy, que son tres o cuatro peronismos. Hay compañeros que no lo entienden. Creen que se juntan siete intendentes, tres gobernadores, dos dirigentes sindicales, dos senadores, una foto, y eso es la unidad. No, eso es una foto. Más de amontonados que de unidad.

—¿En el peronismo temen quedar igual que la UCR en la última década? Es decir, una fuerza sin peso político ni electoral.

—Es un riesgo. Obviamente. Estamos perdiendo la provincia de Buenos Aires por segunda elección consecutiva (2015-2017). Se va a perder Córdoba, Entre Ríos, San Luis, La Pampa. Cambiemos posiblemente gane en Santa Fe. Se puede perder Chubut y Tierra del Fuego. Se va a ganar Río Negro por menos. Se gana en el norte. Algunas provincias con una diferencia interesante y otras con una diferencia ajustada. ¿No nos damos cuenta que en las provincias donde viven el 80% de los trabajadores formales y la mayoría de los trabajadores industriales, estamos perdiendo? Somos el partido que representaba a los trabajadores. Si no nos damos cuenta de eso, no entendemos nada. Estamos viendo otro país, otra película, otra realidad.

 

Navarro es candidato a diputado provincial por la Tercera Sección electoral. Decidió acompañar el proyecto y la candidatura de Florencio Randazzo luego de formar parte del kirchnerismo. Se decidió a integrar un nuevo espacio, en donde están convencidos de que la ex jefa de Estado no está en condiciones de liderar al peronismo.

Cuando se refiere a Cristina lo hace desde un lugar de admiración. Pero no deja pasar la oportunidad para criticarla por no dar un paso al costado y beneficiar el debate interno. El "Chino", como se lo conoce en la política nacional, está convencido de que el peronismo se debe una discusión interna que derive en una modernización del espacio.

 

—Mientras transcurre el tiempo electoral y las diferencias internas se agrandan, la discusión en el peronismo sigue girando alrededor de una persona: Cristina Kirchner. ¿Cuánto tiempo más el peronismo va a extender esa discusión, teniendo a la ex presidente en el centro del debate?

—Nosotros creíamos que la candidatura de Cristina iba a ser un grave error porque iba a polarizar la elección en la provincia de Buenos Aires. Nos quedamos cortos. Polarizó la elección a nivel nacional. No hay que quitarle mérito a la campaña del gobierno que coloca blanco sobre negro, buenos y malos, antes y después. Y en esa polarización han logrado debilitar aún más al peronismo. Acá hay gobernadores, dirigentes sindicales, integrantes de organizaciones sociales, que en vez de escondernos de los chivos expiatorios de turno, tenemos que asumir la responsabilidad que nos cabe. Discutir para resolver y expresar intereses. Si vamos a ir al Congreso para discutir el presupuesto de una provincia, lo que el Movimiento Evita quiere o lo que le conviene a un intendente, en vez de discutir los intereses de cuarenta y cinco millones de argentinos, podemos echarle la culpa a Cristina, pero el problema es de todos. Porque nosotros demostramos que con muy poquito, solamente con valor y decisión, en cuarenta días pudimos generar 600 mil votos. Nos dijeron de todo, nos descalificaron. Es más, pensaron que no íbamos a llegar a la elección de octubre. Acá estamos. Vamos a sacar los mismos votos o más. Pero no es un problema de votos. Es un problema de empezar a decir lo que hay que decir, aunque eso cueste perder votos. Porque acá creen que la razón te la dan los votos. Y yo he ganado elecciones y nos hemos equivocado feo porque el pueblo perdía.

—En el peronismo ya se debate sobre la renovación. ¿Tenes una opinión formada sobre cómo se debe dar ese proceso?

—Si es renovación, estamos en el horno. ¿Qué es renovación? Una casa que tiene los cimientos absolutamente carcomidos por la humedad y a la que se le mueven las paredes y el techo. Si la pintás, la casa sigue estando mal. Eso es renovar. Nosotros tenemos que reconstruir, restaurar. Tenemos que hacer de vuelta la casa. Los cimientos, cuatro o cinco metros más abajo. Las paredes más gruesas. Un mejor techo. Hay que reconstruir el peronismo desde las ideas y el compromiso. Si los dirigentes no nos sacrificamos, cómo le vamos a pedir a una persona que gana 10 mil pesos que se sacrifique por la patria. Nosotros tenemos que dar el ejemplo. Por eso afrontamos en Cumplir una tarea muy difícil. Tampoco somos héroes. Pero tuvimos la decisión de decir lo que los demás no decían. Creemos que la candidatura de Cristina era nociva y funcional al gobierno. Y lo digo con dolor, porque la aprecio a Cristina y valoro mucho lo que se hizo en los últimos doce años. Pero se tiene que dar cuenta que hay ciclos políticos, no personales, que se agotan. Tres elecciones se perdieron. 2013, 2015, y todo indica que el macrismo va a sacar más del 40% a nivel nacional, con un buen número en Buenos Aires. ¿Vamos a ser tan necios de no ver esa realidad?

Tenemos que colocar al peronismo en sintonía con el Siglo XXI

—¿Con qué cosas de esa casa, que la administró el kirchnerismo durante la última década, te quedarías?

—Yo revindico que Néstor Kirchner colocó la política por encima de los grupos de intereses económicos. Puso una agenda, con aciertos y errores, y la llevó adelante priorizando los intereses de las mayorías populares. Revindico que se recuperaron millones de puestos de trabajo y que se puso de pie la industria nacional. Revindico todo el proceso contra los delitos de lesa humanidad. Y de Cristina revindico que en un momento muy crítico del mundo, en el 2008 y 2009, ella generó una transferencia de recursos muy importantes a los sectores más humildes a través, sobre todo, de la Asignación Universal por Hijo. Pero cuando eso se congela y se transforma en una política definitiva, y no entendemos que el plan social es válido en una etapa pero que hay que generar trabajo, quedamos enredados en un debate más ideológico que político. Ahí empezamos a perder el norte.

Hicimos mucho para derrotar la pobreza, pero es un disparate haber dicho que teníamos menos pobres que Alemania. Hicimos muchísimo para derrotar la inseguridad, porque cuando más equidad social construís, la inseguridad baja, pero la inseguridad no era una sensación, existía. Y después cometimos errores políticos, de sectarismo, de no escuchar, de ser los dueños de la verdad. El primer cacerolazo, en vez de escuchar lo que nos decía el pueblo, lo descalificamos. Cuando la soberbia te gana, te empezás a alejar de la realidad. Pero somos parte todos de ese proceso de aciertos y errores. Yo también me hago cargo. Tenemos que hacernos cargos de los errores. Obvio que en un espacio político el que conduce tiene mayor responsabilidad, pero el resto también. Hay una cuestión que es muy dolorosa para nosotros y que no afrontamos con decisión y valor. Fue el debate de la corrupción. No nos dimos cuenta que teníamos que dar un debate frontal con la sociedad. Y hoy para millones de argentinos la política es sinónimo de corrupción. A veces el peronismo está más atado a los tribunales de Comodoro Py que a sus viejas luchas por la justicia social y la igualdad.

—Dijo que si un gobernador sale el 23 de octubre a decir que quiere ser candidato, en el peronismo no entendieron nada. ¿Qué papel cree que van a jugar los gobernadores después de octubre?

Los gobernadores, los intendentes, los integrantes de la CGT y los movimientos sociales, el peronismo en su conjunto, tenemos una gran responsabilidad que es discutir lo que está pasando en la Argentina, la región y el mundo. Luego tenemos que colocar al peronismo en sintonía con el siglo XXI. No apresurarnos a discutir candidaturas. La unidad es representar el interés de los jubilados, los trabajadores y los sectores medios. Que las reformas sean pensadas en pos del bien común de la nación y no de los amigos de Macri y de los grupos económicos.

—¿Y Florencio Randazzo, el líder del espacio en el que milita, qué lugar va a ocupar en el próximo tiempo del peronismo?

—Para mí va a ocupar un lugar muy importante con 500 mil votos o con un millón de votos. Primero porque tuvo valor. Revindico el valor de Randazzo, que cuando le ofrecieron ocupar cargos importantes, prefirió ser fiel a sus convicciones. No como otros compañeros, a los que quiero mucho, pero les ofrecieron un cargo y se tiraron de cabeza. Algunos que piensan todo lo contrario a lo que hoy dicen. A veces siento dolor y vergüenza ajena viendo dirigentes que a mí me han dicho que la tierra era blanca y ahora dicen que es negra. Todos saben que hay políticos que cuando la cámara se apaga dicen una cosa y cuando se prende, dicen otra.