Luciano Floridi: "Hoy es impensable hacer campaña electoral sin tener Facebook y Twitter"

Luciano Floridi es profesor de la cátedra de Filosofía y Ética de la Información en la Universidad de Oxford y estuvo de visita en la Argentina con motivo de un ciclo de charlas que organizó el Ministerio de Cultura de la Nación. El miembro del consejo asesor de Google plantea los desafíos que tiene el mundo digital en cuanto a la responsabilidad y el uso que la sociedad le da. Al mismo tiempo, señala lo inevitable del avance tecnológico a cada segundo que transcurren nuestras vidas, lo que centra la discusión entre lo que puede llegar a ser o lo que realmente es, y cuál es nuestro rol.

—Imaginemos que un ser de otro planeta llega hoy y usted debe explicarle qué es Google, qué es Internet. ¿Qué le diría?

—Bueno, a este marciano que llega al planeta tierra hay que explicarle que hay una cosa que se llama Internet, que es una cosa hecha en digital, por lo tanto no es algo analógico como la silla en la que estoy sentado sino que está hecha de mensajes, de relaciones, servicios, no tanto de cosas y que esta red, Internet, a su vez funciona como una especie de soporte para tantas otras cosas como si fuera un tipo de plataforma en la cual crecen muchísimas cosas. Además, siempre a este marciano, para que tenga un poco las ideas claras sobre cómo funciona nuestro planeta, le diría que hoy Internet se ha convertido en un espacio muy híbrido en el cual se mezcla lo analógico, por ejemplo de un automóvil, con lo digital del GPS. Por lo tanto preguntarle a alguien si está online u offline mientras maneja su auto, baja los mensajes a su dispositivo, a su vez se está guiando por el GPS y además quizás está escuchando la música que se bajó, en definitiva, es como no entender dónde estamos parados, como decirles a mis estudiantes: significa pertenecer a los años 90. Si está online u offline, no estás en el siglo XXI.

—Realmente esto es muy interesante, se mezcla lo analógico con lo digital, todo junto, es realmente un fenómeno muy valioso.

—Muy valioso sí, muy nuevo, en el sentido que no lo hacíamos a fines de los 80, principios del 90, cuando teníamos los módem, nos conectábamos y había un ruido que se llamaba el sonido o canto de la ballena. Ese periodo pasó, no nos conectamos más, estamos siempre conectados. Por ejemplo, nuestro smartphone está conectado cada segundo con sistemas o servicios de localización. Generalmente tu smartphone tiene 20 o 30 aplicaciones, y estas, mandan cada segundo su localización a los servicios correspondientes por lo tanto preguntarse si uno está online u offline no tiene más sentido. Entonces el online y offline están unidos, analógico y digital están unidos, y por ende a nuestro marciano tenemos que explicarle que vivimos como en la desembocadura del río, donde se mezcla agua dulce con agua salada y viven los manglares.

—Linda imagen, linda metáfora realmente, me gustó mucho. Digamos: Internet ha cambiado, pienso yo, usted me dirá profesor, ¿Ha cambiado la política? Es decir, la política e internet también se han mezclado y, ¿qué es lo que surgió de esta unión?

—Muchísimo, porque Internet nosotros lo empezamos a tomar como un instrumento militar, hace mucho tiempo atrás, de defensa, contra un ataque nuclear. Luego lo tomamos como un instrumento académico, de investigación, la web, la Cern en Suiza, y lo utilizábamos como una especie de gran enciclopedia. Luego nos dimos cuenta de que en realidad la verdadera fuerza poderosa de este instrumento era social, y por lo tanto, surgieron las redes sociales: Facebook, Google, también Amazon, que no es propiamente una red social pero sirve para hacer compras online y en definitiva el último paso de lo social a lo político es muy breve, porque la sociedad hace política, la política da forma a la sociedad y es normal que por ejemplo, en las elecciones norteamericanas los medios sociales hayan jugado un rol tan importante, que hoy es impensable hacer campaña electoral sin tener un Facebook, Twitter, los buscadores de Google hechos de manera adecuada, un estudio minucioso del punto de vista de las preferencias digitales, y entonces todo esto crea muchísimas transformaciones de las cuales podemos señalar una entre tantas. Nosotros en el 1800, primeros años del 1900, hemos vendido eso que en inglés se llama una white lie, o sea una mentira buena, es decir, si estuviéramos en un pequeño pueblo, se decía, todos se conocerían entre todos, todos conocerían todo, cada una estaría informado y todos podrían votar. ¿Por qué no se puede hacer esta operación? Porque somos muchos. Era el 1800 de John Stuart Mill. Y dado que somos tantos, hay que hacer lo que se llama una democracia indirecta, es decir elegir alguien.

—Quizás me equivoco, pero yo entiendo que la izquierda entendió de una manera más completa el sentido de Internet para hacer política. Después la derecha. ¿Estoy equivocado en lo que digo?

—No, es correcto, porque la izquierda, un poco en todas sus variantes y en todos los países, ha siempre tenido más tacto para lo social, siempre ha sentido mejor las exigencias de las minorías y por lo tanto en el momento en que la sociedad se abre más, se conecta. La transformación de las informaciones no es más controlada por algunos sectores de periodistas, sino más bien, se empieza a difundir la izquierda, digamos, su ADN ya estaba pronto para sacar ventaja de esto. Yo creo que lamentablemente se cometió un error en transformar esta enorme ventaja, a veces, en una forma de populismo, es decir, tomar posesión exageradamente del fenómeno digital para decir: "listo, hemos resuelto, basta con dar voz a todos y así gana la mayoría"; la mayoría que gana no es democracia, es dictadura de la mayoría.

—¿Entendieron?

—Por eso no seamos duros y permitámonos que exista algún error, siempre que la dirección sea justa. Yo no me detendría demasiado en lo que son las dificultades del recorrido. Si vamos por buen camino, podemos a veces equivocarnos, perder la dirección en algún momento, lo importante es la dirección justa. Y esto es una cosa que debe hacer la política.

—Entiendo, bueno hablemos para concluir, no de nuestro marciano sino de nuestros políticos. Si usted encuentra los políticos argentinos y les tiene que aconsejar sobre cuál debe ser la relación entre la política e internet, ¿qué les diría?

—Bueno, lo primero es que Internet, la web, los medios sociales, todo lo digital es una extraordinaria oportunidad de información, y sin información no existen buenas decisiones, entonces valorizar todo esto no en términos de, gusto o no gusto, sino el constante monitoreo de la propia evaluación para dar información a los ciudadanos, así los ciudadanos y las ciudadanas hacen política de manera inteligente, informada. Entonces, uno debe enfatizar este lado, Internet para la información.

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