Jaime Durán Barba: "No hay que angustiarse si dicen que perdemos"

Como lo vienen haciendo cada vez que se inicia una campaña, los equipos de comunicación del oficialismo se reunieron este miércoles por la tarde en Costa Salguero para hacer la puesta a punto antes de que el lunes arranque la publicidad de los candidatos. Aunque esta vez la reunión tuvo algo cuantitativamente distinto, ya que el grupo que se juntó estuvo entre 200 y 300 profesionales. Se trata de la primera vez que el PRO lidera la coalición no solo del Gobierno de la Ciudad, sino también de la Nación y la provincia de Buenos Aires, lejos del partido vecinal que era ninguneado por el círculo rojo.

Primeras, segundas y terceras líneas compartieron un encuentro que no llegó a durar dos horas, definido por uno de los participantes como "informal", y del que no hubo fotos oficiales. Estuvo el tridente que conduce la comunicación gubernamental: el jefe de Gabinete Marcos Peña, el secretario de Comunicación bonaerense Federico Suárez y el asesor y estratega Jaime Durán Barba. Además de los jefes de campaña de Provincia, Federico Salvai, y de la Ciudad, Diego Santilli, y el ministro más político, Rogelio Frigerio. También, por supuesto, los funcionarios de la comunicación, Jorge Grecco (Nación), Marcelo Nachón (Ciudad), Mariano Mohadeb (Provincia), sumados a Santiago Nieto, socio de Durán Barba, el escritor y subsecretario Hernán Iglesias Illa y el filósofo-asesor Alejandro Rozichner. Esteban Bullrich fue el único precandidato que se dio una vuelta por  la reunión.

Fiel a su estilo, el ecuatoriano mayor disparó que "no hay que angustiarse si dicen que perdemos", recordando que "hemos trabajado en campañas que empezamos muy abajo, que era imposible que ganásemos". También pidió no subirse a ningún ring de box, porque "nuestros adversarios no son los políticos, sino los problemas de la gente".

En efecto, las encuestas no están garantizando el triunfo de Cambiemos en su primer desafío electoral y muchos funcionarios expresan su preocupación. Hoy, particularmente, llegó a algunos despachos la encuesta mensual de una consultora con la que trabaja el Gobierno, donde el presidente Mauricio Macri perdió 5% de imagen positiva, que ahora está en 45%. Pero nadie se bajó del optimismo.

Peña, por su lado, contó la anécdota de un payaso que Macri conoció en un timbreo en Pehuajó, que trabaja con un carromato con el que recorre los barrios y le transmitió que "al carro (al país) lo tenemos que sacar entre todos." "La gente está muy sensible, y esperanzada", aseguró.

Los estrategas del oficialismo consideran que en una sociedad de características "anómicas" el cambio tiene que ser una construcción social, formar parte de un "movimiento". "Sabemos que solos que no vamos a poder", explicó uno de los participantes a Infobae.

Rozichner, cuando le tocó hablar, desnudó uno de los problemas que más aparecen en la percepción del electorado, aún entre los que votarán por Cambiemos. "La gente no suele buscar un líder eficiente, busca un líder padre, que se preocupe por mí, que me mire a los ojos y comparta lo que la gente vive", dijo. Antes, Durán Barba había dicho que "Mauricio no sabe hablar".

Al respecto, la estrategia es llevar al Presidente a un lugar cada vez más central en la escena de la comunicación, "de a poco", en forma gradual, para disipar la sensación que existe en amplias franjas de la población de que "Macri no está o no aparece", evidentemente acostumbradas a una ex presidente que buscaba copar todo el espacio público posible, algo que definitivamente no está en la personalidad de Macri.

"Nosotros pensamos en una campaña de abajo para arriba, gente que quiere ser protagonista, porque la campaña ocurre en la conversación, que es uno a uno", redondeó Peña. Y dejó una advertencia: "la campaña no está ganada de antemano, y depende de todos".

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