"No te confundas que tu valor no es el 2%, vos tenés otras cosas que aportar", le dijo Sergio Massa justo en el instante en que ella pensaba que había llegado la hora de decirle adiós a la política.

Esas palabras, casi dos meses después de ese fatídico 26 de octubre de 2015 donde el electorado parecía haberle dado la espalda, la conmovieron. Alguien, nada menos que un político al que había enfrentado, estaba viendo algo que ella ya no podía ver.

Margarita Rosa Stolbizer (62) quizás sintió que Sergio la rescataba, le devolvía la seguridad que había perdido, aunque lo dirá con otras palabras durante la charla: "Me sirvió para reflexionar".

Pantalón y chaqueta negros, simple, sin accesorios y con su inseparable secretaria Laura -que chequea minuciosamente cada detalle- llega puntual al Faena Hotel en Puerto Madero, donde quedamos en encontrarnos para la entrevista.

Su cara de sorpresa al ingresar a la suite imperial revela que nunca antes había estado en el hotel. "¿No había otro lugar?", pregunta y parece preocupada por la ostentación del ambiente. La elección del sillón de cuero como único escenario para la entrevista, finalmente la tranquiliza.

Será dura y frontal cuando hablemos de política. Será tierna, sensible, amorosa cuando revele su mundo íntimo de mujer casada desde hace 32 años con Juan Carlos Laprovittola ("tan enamorada como el primer día") y madre de tres hijos ("a los que adoro") Nicolás, Federico y Tata.

Pedimos un café. Y comienza una charla de casi una hora, que solo se verá interrumpida cuando Margarita pida disculpas y parta presurosa hacia su casa: esa noche tiene organizada una gran comida familiar para festejar el cumpleaños de su marido.

“Massa me dijo: ‘Tenés mucho que dar todavía’. No vino a proponerme: ‘Mirá, hagamos una alianza'”, confiesa Margarita
“Massa me dijo: ‘Tenés mucho que dar todavía’. No vino a proponerme: ‘Mirá, hagamos una alianza'”, confiesa Margarita

—¿Qué pasó cuando Sergio te llamó?

—Yo te cuento algo muy personal, porque lo primero que hice fue reflexionar sobre mí misma, sobre la responsabilidad de haber arrastrado a mucha gente en una campaña como la que hicimos, que fue divina porque fue una campaña de alegría, de convicción, pero con un mal resultado electoral. No un mal resultado político, eh, porque a mí me dio visibilidad y la posibilidad de que hoy más gente me saluda en la calle, me acompaña, me pide una foto. Yo siento mucho cariño de la gente en la calle y eso me lo permitió la elección.

Reflexioné sobre si yo no había llegado a una posición de soberbia en mi campaña hablando de igualdad y honestidad desde un pedestal

—Reflexionaste frente a la derrota.

—Reflexioné sobre si yo no había llegado a una posición de soberbia y de sectarismo, ¿no? Mi campaña hablaba sobre la igualdad y la honestidad, la decencia. Y eso de haberme mostrado como que yo estaba en un pedestal, desde donde hablaba con los otros porque los otros eran menos decentes que yo, me parece que no estuvo bien.

—Qué buena autocrítica te hacés.

—Uno tiene que hacerla. Entonces pensé sobre la necesidad que uno tiene de abrir un punto de conversación.

Yo sentía que después de esa elección y a mi edad estaba como dando las hurras de muchos años de actividad política

—¿Y ahí apareció Massa?

—Massa tuvo conmigo un gesto que fue muy valioso desde lo personal. Yo hablé con él en diciembre después de la elección, y me dijo: "No te confundas que tu valor no es el 2%, vos tenés otras cosas que aportar".

—¿Te deprimía ese 2,5%?

—Yo sentía que después de esa elección y a mi edad estaba como dando las hurras de muchos años de actividad política. Y él me dice: "Tenés mucho para dar todavía". No sé, a mí eso me generó algo desde lo humano, lo emocional. Y tal vez mi vínculo con él tuvo más que ver con esto, porque Sergio no me vino a proponer "mirá, ¿qué te parece si hacemos una alianza?". Empezamos a establecer una relación más personal.

Sergio Massa y Margarita en el lanzamiento del espacio político para las elecciones legislativas, el 25 de mayo en Tortuguitas (Amilcar Orfali)
Sergio Massa y Margarita en el lanzamiento del espacio político para las elecciones legislativas, el 25 de mayo en Tortuguitas (Amilcar Orfali)

—¿Qué te propuso?

—Trabajar en una agenda parlamentaria. Y en el 2016 comenzamos compartiendo primero un "qué opinas de la marcha del gobierno, qué te parece eso". Después, hicimos la agenda legislativa: cuáles iban a ser nuestras prioridades en la Cámara de Diputados. Durante todo el año trabajamos juntos y muy bien. Y ese trabajo permitió que este año pudiéramos empezar a ver si eso se transformaba en un acuerdo de tipo electoral.

—Te critican porque hiciste una alianza con Massa, a quien habías criticado en otro momento….

—Pero las alianzas son con los distintos y no con los iguales, ¿no?

—¿Qué te gusta de Massa y del Frente Renovador?

—Sergio tiene algo que a mí me ha generado mucho entusiasmo: por un lado un equipo de gente realmente de primerísimo nivel, y por el otro una agenda de trabajo que me ha permitido bajar de esa idea de "la denunciadora" o de la que plantea valores abstractos para muchos, a la agenda social y cotidiana, a los problemas que la gente tiene todos los días.

Cuando Macri inauguró las sesiones legislativas decidió una confrontación explícita con el kirchnerismo y profundizó la grieta

—¿Podrías haber trabajado con el Presidente como lo hiciste con Massa?

—Con Massa trabajamos juntos claramente desde la oposición, algo que yo no puedo hacer con el presidente de la Nación o con el partido de gobierno. Nosotros discutimos cómo entendíamos la oposición desde esta voluntad de cooperar con el Gobierno pero también marcar límites, controlar.

—En un momento entre Macri y Massa parecía que el Gobierno y la oposición podían encontrar diálogo. ¿Qué crees que pasó? Porque el otro día Gabriela Michetti hablaba de la necesidad de una oposición que una y no que separe…

—La responsabilidad principal de esa convocatoria es la del gobierno. En estos días se ha hablado mucho sobre los pactos de la Moncloa, y la verdad quien convoca a un pacto es el Gobierno.

Mauricio Macri y Margarita Stolbizer: “Macri encontró que posicionar al kirchnerismo como alternativa le da beneficios electorales”
Mauricio Macri y Margarita Stolbizer: “Macri encontró que posicionar al kirchnerismo como alternativa le da beneficios electorales”

—Dijiste que el año pasado se trabajó bien en el Congreso, ¿qué cambió este año para que la oposición sea más dura?

—Ese trabajo se rompió cuando vino el presidente a inaugurar las sesiones al Congreso.

—¿Macri lo rompió?

—Yo sentí que se habían roto ese equilibrio y esa madurez con las que se trabajó el año pasado cuando el presidente Macri inauguró las sesiones legislativas del Congreso y decidió ahí mismo una confrontación con el kirchnerismo muy explícita. Me dio la impresión que la decisión era profundizar la grieta.

Si Cristina vuelve, si Scioli vuelve, es un fracaso para la Argentina como sociedad, es no aprender de las cosas que nos pasan

—¿De verdad creés que el presidente quiere profundizar la grieta?

—Macri encontró que posicionar al kirchnerismo como alternativa le da beneficios electorales. Ese el el escenario que hoy tenemos donde hay dos partes interesadas en reeditar esa polarización.

—¿Puede volver Cristina?

—La posibilidad de que Cristina Fernández o el kirchnerismo, con todo el daño que le ha hecho a la Argentina, pueda volver a ser una alternativa es malo para la Argentina. Siento que no hemos aprendido nada. Que una persona que nos dejó como herencia el saqueo, la corrupción, la grieta, los 12 millones de pobres pueda volver es un retroceso.

“Yo quiero que a la Argentina le vaya bien y por lo tanto me encantaría que le vaya bien a este Gobierno”
“Yo quiero que a la Argentina le vaya bien y por lo tanto me encantaría que le vaya bien a este Gobierno”

—No aprendimos nada, decís.

—Los delitos se cometieron, las pruebas están. ¿Entonces qué pasa? ¿A algunos les gusta que les roben en la cara? ¿No les interesa todo lo que pasó? Yo siento que de parte del Gobierno hay una gran irresponsabilidad, que en la búsqueda de esos beneficios electorales permiten que esta señora pueda ser su contraparte.

—¿Por qué Cristina Fernández no está presa?

—En nuestro sistema procesal penal no necesariamente una persona que está siendo procesada tiene que estar presa, y estamos todavía lejos de una condena. Yo estoy convencida de que llegamos a una condena porque los delitos están y las pruebas también. Pero el juez ha evaluado que no hay elementos para tenerla detenida mientras transcurre la investigación.

Los delitos se cometieron, las pruebas están. ¿Entonces qué pasa? ¿A algunos les gusta que les roben en la cara? ¿No les interesa todo lo que pasó?

—Se los veía muy felices a vos y a Massa en el búnker el otro día, pero digo, ¿es una preocupación Cristina?

—No, para nada. Cristina a nosotros no nos modifica nuestra estrategia electoral de ninguna manera. Sí creo que Cristina modifica el clima electoral, el proceso electoral, porque Cristina va a meter tensión, crispación, violencia en medio de la elección y por supuesto eso favorece a Macri. Me parece que hay que trabajar para no volver al pasado.

—¿Raúl Alfonsín apoyaría al gobierno de Mauricio Macri?

—Lo veo bastante difícil. O lo podría hacer como lo hacemos nosotros. Yo quiero que a la Argentina le vaya bien y por lo tanto me encantaría que le vaya bien a este Gobierno. Siento que la competencia electoral se debe dar entre los buenos, no entre los malos. A mí no me interesa que fracase el que está y así poder ganar.

Repiten un esquema muy peligroso del gobierno anterior que es mezclar los negocios privados con el manejo de los recursos públicos

—No es esa la regla de la política…

—La verdad es que trato de autoexigirme siempre para demostrar que puedo hacer las cosas mejor, pero no sobre la base del fracaso del otro. Y yo siento que Alfonsín pensaría exactamente lo mismo: que les vaya bien y ojalá que ellos puedan generar la prosperidad que quieren, y después podrá venir un gobierno que distribuya más equitativamente esa prosperidad de lo que ellos lo están haciendo.

—¿Qué cosas no te gustan del gobierno de Macri?

—Sobre todo su agenda de prioridades. Es un gobierno que eliminó, en una de sus primeras medidas, las retenciones a las empresas megamineras que habían recibido muchísimos beneficios en el gobierno de Cristina, con la excusa de generar empleo e inversiones que nunca llegaron. Y mientras tanto no quieren discutir cómo hacemos para bajarle el IVA a los productos de la canasta básica alimentaria. Una persona a la que apenas le alcanza el sueldo tiene que pagar impuestos para comer, para la leche, el pan, la carne y el arroz. Bueno, nosotros queremos que se discuta eso. Ellos prefirieron hacerles concesiones a las megamineras.

—También hablaste alguna vez de los conflictos de intereses que ves entre el Gobierno y algunos empresarios.

—Sí, esa es la otra cuestión: el manejo de los negocios privados. Siguen repitiendo un esquema muy peligroso del gobierno anterior que es mezclar los negocios privados con el manejo de los recursos públicos. Nosotros venimos advirtiendo que hay una cantidad de conflictos de intereses con muchos funcionarios del actual gobierno.

—¿Es un delito?

—El conflicto de interés no es un delito, pero es un hecho que genera una situación de riesgo de una conducta irregular. Entonces hay que anticiparlo para prevenir y evitar que ocurra la consecuencia no deseada que es el delito.

“Con Massa marcamos una agenda legislativa y discutimos cómo entendíamos la oposición desde esta voluntad de cooperar con el Gobierno pero también marcar límites, controlar” (Télam)
“Con Massa marcamos una agenda legislativa y discutimos cómo entendíamos la oposición desde esta voluntad de cooperar con el Gobierno pero también marcar límites, controlar” (Télam)

—¿Creés en Dios?

—Sí. Soy creyente, voy a la iglesia, rezo. No es una práctica frecuente, diaria, pero soy creyente. Me he casado por iglesia, he bautizado a mis hijos…

—¿Qué relación tenés con el papa Francisco?

—Ninguna. Lo vi una vez en Roma después de que asumió. Y es una persona a la que admiro profundamente en el liderazgo universal y en la instalación de las causas más justas y más importantes que atraviesa hoy la Humanidad. Las dos encíclicas del Papa son piezas extraordinarias, maravillosas para leerlas y releerlas permanentemente. La última, que es la Laudato si' del tema ambiental, y cómo habla de la pobreza, de la corrupción, del narcotráfico, de las armas…

El Papa no me gusta metido en la política doméstica. Pero fuera de eso es una persona a la que admiro profundamente en el liderazgo universal

—¿Qué pasa cuando el Papa se mete en la política nacional, te molesta?

—Es un Papa que no me gusta metido en la política doméstica. Pero fuera de eso es una persona muy pero muy inteligente. Y creo que hoy en el mundo tiene ese liderazgo por las buenas causas que es extraordinario.

—¿Y que no lo quiera a Massa? Porque parece que hubo una cuestión cuando él era jefe de Gabinete de Cristina. Digo, como estás con Massa quizás te perdés de ir a ver al Papa…

—No, tampoco me parecería apropiado ni pediría una audiencia con el Papa en medio de la campaña electoral. Esta cosa que hizo Cristina cuando llevó a Insaurralde para sacarse la foto con el Papa, yo la critiqué mucho y por lo tanto nunca lo haría. Le cuestionamos al Papa que se meta en las cosas domésticas y después los de la política doméstica intentan utilizar al Papa…

—¿Te sentís una mujer poderosa?

—No.

—¿De verdad?

—Mirá, depende cuál es la idea del poder. A mí siempre me parece que el poder no es un fin en sí mismo, el poder es una herramienta. En la política el poder es cambiar, transformar. Y bueno, en mi caso eso es limitado.

“Yo tengo por Lilita un enorme respeto político, profesional, es una mujer íntegra, valiente, inteligente” (NA)
“Yo tengo por Lilita un enorme respeto político, profesional, es una mujer íntegra, valiente, inteligente” (NA)

—Vos estás entre las mujeres de mejor imagen del país, junto a Lilita Carrió, María Eugenia Vidal y Gaby Michetti…

—Me halaga, pero eso no siempre tiene que ver con el poder.

—¿Con qué tiene que ver?

—A mí me alienta pensar que esto puede tener que ver con una reconstrucción de los valores de la sociedad, ¿no? Yo siento que después de lo mal que nos fue en los últimos años, fundamentalmente por la corrupción, por la pérdida de valores, hoy hay una sociedad que está de nuevo mirando la importancia que puede tener la integridad, las buenas conductas, la necesidad de trabajar en función de un país igualitario, justo, decente. Y encuentra que las mujeres pueden representar esos valores… y por otro lado tenemos una mujer a la que muchos hacen responsable de exactamente todo lo contrario. Por lo tanto no lo pongo en el valor de lo femenino sino en lo que representamos como políticas.

Lilita es un dolor de cabeza para el Gobierno y le cuesta mantener espacios políticos donde ella no es la única, la principal, la jefa

—¿Qué pensás de Lilita Carrió?

—Yo tengo por ella un enorme respeto político, profesional, es una mujer íntegra, valiente, inteligente. La verdad es que te podría dar muchos calificativos. Y hay una paradoja: la mejor elección que hicimos fue juntas, en el año 2007, ella candidata a presidenta y yo candidata a gobernadora. Sin embargo hemos ido teniendo trayectorias distintas.

—¿Creés que se va a poder sostener Lilita en Cambiemos?

—Yo siento que a Lilita le cuesta mucho mantener espacios políticos donde ella no es la única, la principal, la predominante. Y es lo que está ocurriendo hoy con Cambiemos. Yo creo que ella manda permanentemente mensajes al Gobierno porque no es la jefa y le cuesta asumir liderazgos en otros.

Para mí ella necesita demostrar que tiene en el Gobierno un lugar superior al que efectivamente tiene

—¿Van a poder resistir sus críticas públicas y mediáticas?

—No lo sé. En realidad, creo que es una complicación. Creo que ella le da muchos dolores de cabeza al Gobierno. Sobre todo porque es bastante difícil de comprender por qué razón esas críticas tan fuertes que ella tiene al Gobierno no las hace en el despacho o en la casa cuando se reúne y las hace públicas. ¿Qué necesidad tiene de mandar a decirle las cosas a través de las entrevistas de televisión?

—¿Y por qué creés que lo hace?

—Es como que les manda mensajes. Para mí ella necesita demostrar que tiene en el Gobierno un lugar superior al que efectivamente tiene.

Que Lilita pretenda que ejerce el poder o que gobierna desde la chacra es peligroso y me preocupa muchísimo

—Ella me dijo que siente que gobierna desde la chacra.

—(hace un gesto de "no puedo creer esto")

—Ampliame Margarita.

—Mejor no opinar de eso (se ríe)

—¿Te causa gracia?

—No, me preocupa muchísimo.

—¿Por qué?

—Que ella pretenda que ejerce el poder o que gobierna desde la chacra es peligroso. Porque es una persona que defiende la institucionalidad y después llega a hacer cosas que van absolutamente en contra de esto.

Reunión en la cocina de la casa de Margarita: “María Eugenia es una gran mujer y en todo lo que está a mi alcance trato de ayudarla” (NA)
Reunión en la cocina de la casa de Margarita: “María Eugenia es una gran mujer y en todo lo que está a mi alcance trato de ayudarla” (NA)

—¿Cómo ves a María Eugenia Vidal?

—Me parece una gran mujer, una gran persona. Hoy no puedo dejar de mirar a María Eugenia en el lugar en el que está, y por lo tanto es la persona que yo más desearía ayudar. Está en el lugar más difícil, porque se ha puesto al hombro una gestión terriblemente complicada y lo hace con mucha honestidad, con inteligencia, con fuerza. Así que de todo corazón quiero que le vaya bien, y en todo lo que está a mi alcance trato de ayudarla.

—Le preguntaba el otro día si ella cree que va a poder. Digo, no pudieron un montón de señores del Conurbano. Y ella dice que no se siente representada por ellos, que viene de otro lado y busca otra cosa.

—Ella está afuera, los otros no pudieron porque estaban adentro. María Eugenia lo dice muchas veces: "No pertenezco a las mafias". Estar afuera le da una gran autoridad y una enorme legitimidad para combatir las cosas que los otros no combatían porque estaban adentro.

María Eugenia está en el lugar más difícil, se ha puesto al hombro una gestión terriblemente complicada y lo hace con mucha honestidad, inteligencia y fuerza

—¿Creés que va a poder? Porque se está enfrentando a todas las mafias.

—Si logramos que no vuelvan los que se fueron, eso ya me parece que es un éxito para ella.

—Si los que se fueron regresan, ¿qué nos estaría pasando como sociedad?

—Si Cristina Fernández vuelve, si Daniel Scioli vuelve, es un fracaso para la Argentina como sociedad, es no aprender de las cosas que nos pasan.

Gabriela Michetti y Margarita Stolbizer. “Es muy buena persona y tengo cariño por ella”, dice
Gabriela Michetti y Margarita Stolbizer. “Es muy buena persona y tengo cariño por ella”, dice

—El otro día hablando con Gabriela Michetti me dijo que le gustaría invitarte a un café y llevarte a Cambiemos. ¿Qué pensás de ella?

—Es una muy buena persona Gabriela, pero a veces el exceso de su afabilidad, de su afectuosidad, de ser tan amistosa, hace que le cueste establecer diferencias en lo político. Lo digo sobre todo por las cosas que ella dijo de mí. Yo sé que nos tenemos un cariño que es recíproco, pero ella no puede confundir eso con la política. Yo tengo diferencias importantes desde lo político y lo ideológico con su gobierno y por lo tanto con ella.

Por Gabriela siento un profundo cariño, pero ella no puede confundir eso con la política. Tengo profundas diferencias desde lo ideológico con su gobierno

—¿Creés que el gobierno siente que va a ganar?

—La mayor dificultad del Gobierno, como dijo un funcionario hace unos días, es que no le encuentran la vuelta a la inflación, no logran encontrarle la vuelta a los problemas de la vida doméstica, de la vida cotidiana de las personas. Y eso es lo que va a influir mucho cuando la gente tenga que votar y sepa que tiene que pagar una factura de luz y que no le alcanza. Todo eso va a tener un gran impacto en la decisión de las personas.

—¿Cómo te llevás con Malena Galmarini?

—Me llevo bien. Es una persona a la que aprecio mucho, porque es de estas mujeres que llevan bien en alto la bandera de las cuestiones de género, de la igualdad. Es una funcionaria muy activa y una gran militante por estos temas, y por eso la admiro mucho.

Junto a su marido Juan Carlos Laprovittola en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos, alentando a su hijo Nicolás (Nicolás Stulberg)
Junto a su marido Juan Carlos Laprovittola en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos, alentando a su hijo Nicolás (Nicolás Stulberg)

—Te saco de lo político por un instante: ¿Cuántos años de matrimonio tenés con Juan?

—Treinta y dos.

Me encanta que con mi marido seguimos sintiendo el amor y la piel y lo sexual casi como hace 30 años

—¿Y qué es lo mejor y lo peor de tantos años de relación de pareja? ¿Qué cosa ya no aguantarías de Juan y qué cosas te encantan de él a esta altura del partido?

—Me encanta que seguimos sintiendo el amor y la piel y lo sexual casi como hace 30 años. Y eso es muy importante en una pareja, porque es el aspecto que nos mantiene unidos después de tantos años, ¿no?

—¿Discuten, se pelean?

—A veces las discusiones tienen más que ver con los chicos: él cree que yo soy demasiado condescendiente con mis hijos… y bueno, yo creo que también ese es un poco el papel de la madre. Yo me meto más en la vida de mis hijos que ellos en la mía.

En familia: “Como madre soy muy condescendiente con mis hijos…y bueno,  yo creo que también ese es el papel de una madre”
En familia: “Como madre soy muy condescendiente con mis hijos…y bueno,  yo creo que también ese es el papel de una madre”

—¿Qué extrañás hacer en estos meses que estás viajando, recorriendo el país, recorriendo la Provincia?

—La verdad es que no extraño porque yo hago esto con mucha pasión, con mucho amor. Y me pasa al revés, nunca me voy mucho tiempo de vacaciones pero si me voy 15 días y me decís qué extrañás, te digo: "salir de campaña".

No me imagino en una fórmula presidencial con Sergio Massa

—¿Cuál es tu fortaleza?

—Mi capacidad de trabajo, supongo.

—¿Te imaginás en una fórmula presidencial con Sergio Massa?

—No.

—¿Por qué?

—Porque ya no me imagino en una fórmula presidencial.

—¿En serio?

—Sí, en serio. No es algo en lo que esté pensando, sinceramente no.

“Me cuesta pensar la política desde lo personal porque la política es la ética de lo colectivo”
“Me cuesta pensar la política desde lo personal porque la política es la ética de lo colectivo”

—¿Y cómo pensás tu futuro político, más allá de las elecciones que se vienen?

—Me cuesta pensar la política desde lo personal. La política es la ética de lo colectivo, es lo que uno construye desde valores que son colectivos. Entonces ¿cuál es mi objetivo en esta elección? La verdad, hoy no es ver si yo puedo conseguir un escalón que me permita llegar más alto. Hoy quisiera llegar a tener 50, 100 concejales de menos de 40 años en los distritos de la provincia de Buenos Aires. Quiero que realmente haya jóvenes que crean en la política. Que la política pueda volver a ser previsible, confiable para la gente. Para la Argentina es mucho mejor que yo tenga 100 militantes jóvenes que los representen en cada distrito, en lugar de que yo pueda volver a estar en un cargo.

—¿Se termina el populismo en la Argentina?

—No podría afirmarlo. Me parece que el populismo es un problema demasiado extendido en las organizaciones políticas en la Argentina -como en América Latina y en el mundo- y no tendría hoy ningún elemento para decirte "se terminó". El populismo muchas veces es decir lo que la gente quiere o es tratar de utilizar a la política en beneficio personal. No creo que estemos en condiciones de decir que se terminó.

—¿Qué país soñás de acá a 20 años?

—Un país igualitario y decente.