(Martín Rosenzveig)
(Martín Rosenzveig)

Saúl Enrique Paz admitió ante la Justicia haber cobrado $1.500 para denunciar a la diputada Elisa Carrió. En su declaración dio un nombre, Alan González, un peruano al que supuestamente conoció jugando al fútbol en una zona humilde de la localidad de Derqui. Podría ser el autor ideológico de la maniobra judicial. Pero detrás del humilde albañil, oriundo de Santiago del Estero, aparece una red de "prestanombres" que permitieron abrir al menos 18 empresas en los últimos dos años, pudo determinar Infobae con datos de bases comerciales. Hay firmas dedicadas a la construcción, a la compra de equipos industriales y hasta de publicidad en vía pública.

El albañil, de 28 años, aparece en cinco firmas: Evgee Gestion SA, Island Group, Bintash Movil, Ragar SRL y Intrial SA, tal como reveló hoy el diario Clarín. Pero detrás de esas empresas aparecen otras dos personas humildes que llevan a trece empresas más. En total son 18 firmas de diferentes rubros.

la cuadra donde vive el albanil que denuncio a carrio.En esta cuadra vive el albañil que "denunció" a Carrió 

En Island Group (creada en diciembre de 2016) y Bintash Movil figura Oscar Florencio Segundo, también con domicilio en la localidad de Derqui. La primera firma se dedica a obras viales, según el objeto social de su creación. En cambio, Bintash Movil fue constituida en enero de 2016 para "la prestación de servicios técnicos para el mantenimiento, reparación y conservación de vehículos automotores, maquinaria y equipos industriales".

Oscar Florencio Segundo, de 32 años, habría prestado su nombre para abrir otras nueve empresas. Todas fueron creadas en 2016: Breaking Gad SA, Island Group, Bibooks SA, Cartau SA, Intriall SRL, Oniles SA, Logistica Rean SRL, Emprendimientos CABA SRL, Emprendimiento Buenos Aires SA, e Inter-Teg GROUP SA.

Hasta acá son 14 empresas. Pero la lista se amplía a 18 porque en Intriall SRL, creada para la importación y exportación de autoelevadoras, máquinas de carga y grúas, aparece otro hombre humilde de la zona de Derqui, Nicolás Diego Ramón García, de apenas 28 años.

García figura en seis empresas, abiertas entre 2015 y 2016. Las cuatro que no habían aparecido hasta ahora son: Emix SA (fletes), Hergadi SA (construcción de edificios), Bitah-Cora SA (publicidad en vía publica) y Print 69 SRL (construcción). También comparte directorio con el albañil Paz en Intrial SA y Ragar SRL.

Los datos, recogidos por Infobae, pueden llevar a los autores ideológicos detrás de la maniobra judicial contra Carrió. Ayer, el juez Rafecas cerró las causas en su contra y pidió investigar si hubo delitos. Esa denuncia fue sorteada hoy y le tocó al juez federal Claudio Bonadio, dijeron cerca de la diputada.

Pero ya hay una causa en trámite por una autodenuncia que hizo días atrás el ex jefe de Operaciones de la SIDE Jaime Stiuso ante la jueza María Servini luego de que apareciera el nombre del escribano Julio César Jiménez detrás de algunas de las empresas del humilde albañil. Ocurre que ese escribano también participó de la constitución de American Tape, vinculada al espía.

El nombre de Jiménez se repite una y otra vez. Según los datos consultados por Infobae, también aparece en la creación de seis de las empresas de Oscar Florencio Segundo y en una de las firmas de Nicolás Diego García (Emix SA). Demasiadas casualidades.

El otro nombre que se repite todo el tiempo es el de la escribana Andrea Viviana Gouget. Esa persona creó sociedades de los tres vecinos de Derqui. Más nombres para que investigue la Justicia.

Carrió estalló ayer al conocer el fallo de Rafecas que cerró definitivamente las causas por enriquecimiento. Apuntó contra sectores de la Justicia, de la AFI y de la provincia de Buenos Aires. Sus enemigos de siempre.

La Justicia ya comprobó que la denuncia del albañil contra la diputada era trucha, porque le pagaron $1.500 para hacerla. Paz declaró que el "autor ideológico" lo llevó en su camioneta a Comodoro Py para posponer la ratificación de la denuncia. Ese día se tuvo que volver en tren a su casa, le reconoció al juez.

Hubo otra denuncia contra Carrió presentada por el abogado Mariano Valdez. Rafecas demostró que era casi idéntica a la primera. Y la tercera directamente era un anónimo. Nadie se animó a ponerle su firma. Era demasiado trucha.