La entrevista con Laura Alonso se hizo al mediodía del martes 25 en los estudios de Infobae. La titular de la Oficina Anticorrupción llegó sola y en zapatillas, todavía aquejada por un golpe en uno de los dedos de su pie derecho que le impide calzar zapatos.

– Hace poco dijiste que había más de 240 casos de funcionarios en los que estabas interviniendo con potenciales conflictos de intereses o incompatibilidades. ¿Es correcto el número?

Sí, es entre 220 y 240. Nosotros somos autoridad de aplicación en la Ley de Ética Pública. Le decimos a la persona que puede o que no puede hacer de acuerdo a sus antecedentes previos.

– ¿Están cumpliendo los funcionarios? ¿Acuden a vos?

Cada vez más. Y creo que cada vez hay más consultas de los funcionarios porque de este tema se habla y está muy bien que se hable. Cualquier persona tiene intereses y en un Estado de derecho transparente lo que se espera es que una persona que va a ir a trabajar al Estado haga apertura de esos intereses y se someta a la ley. Un conflicto de intereses potencial, aparente o real no implica un delito.

– También es cierto que hay casos como el correo, Avianca o lo relacionado a Juan José Aranguren, en los que usted intervino, en los que el Gobierno recién retrocede cuando se hace público. ¿No debería ser al revés?

En el pasado, en la gestión anterior, nadie hablaba de conflictos de intereses, todos directamente hablábamos de la comisión de delitos. A nadie le importaba la transparencia, a nadie le importaba la integridad. Lo que yo encuentro en esta administración, quizá en esas situaciones de tipo críticas, la capacidad de refrenarse, detenerse, suspender una decisión antes de que se tome, y generar una solución institucional.

– ¿Pero esa reacción no aparece cuando los medios ponen la lupa?

No, yo no creo que sea solo así. Es lo mismo que yo diga porque el Presidente firmó la reglamentación de política de obsequios en el Poder Ejecutivo. Hace 17 años que estaba en la ley y ningún presidente lo había hecho, y no vino ningún periodista a poner la lupa sobre eso, y el presidente lo reguló.

– Es cierto lo que decías de que no todo conflicto de intereses implica un delito, pero sí pareciera que este es un gobierno plagado de conflictos de intereses.

No, no está más plagado que gobiernos anteriores. Lo que sucede ahora es que se habla del conflicto de intereses real, aparente o potencial…

– Antes se hablaba también.

¿Cuándo? ¿Hablamos alguna vez que Lázaro Báez o que el vicepresidente Boudou tenía un conflicto de intereses con Ciccone?

– Sí, los periodistas lo hablamos.

Nunca jamás se habló de un conflicto de intereses. Si querés vamos a repasar los diarios de los últimos cinco años antes del cambio de administración en la Argentina. Directamente se hablaba de negociaciones incompatibles con la función pública o de tráfico de influencias. Se hablaba de testaferros. Hablar de conflictos de intereses es bueno porque quiere decir que nos estamos previniendo de un montón de situaciones. Es lo mejor que le puede pasar a la Argentina que hablemos de esto. Por eso yo también quiero llevar esta discusión al Poder Legislativo y al Judicial, a cómo los otros poderes del Estado están trabajando la cuestión de la transparencia y la ética pública en sus propios ámbitos. También estamos dialogando con el sector privado, y queremos que el Congreso apruebe la Ley de Responsabilidad Empresaria en casos de corrupción. Ningún país está inmunizado de opacidades o de potenciales casos de corrupción.

– En materia de corrupción, ¿es peor el sector privado o el público?

Yo no puedo decirlo. Hoy no se habla tanto de funcionarios corruptos sino de funcionarios que podrían tener un conflicto de intereses. Eso es bueno, porque cambiamos el registro. A mí me parece que es cierto, que para el tango hacen falta dos. Hay uno que paga una coima y otro que la pide. Uno que la ofrece y otro que la toma. Eso es sector público y sector privado. Cambiemos la lógica de este cambio y hagamos bailar el tango de la transparencia y la integridad. Los empresarios también son responsables de controlarse entre sí, de promover y presionar para que haya buenas prácticas en la administración pública.

– ¿Ponés las manos en el fuego por Macri?

Yo pongo las manos en el fuego por hacer cumplir las leyes. Ocupo un lugar que es muy importante para todos, incluso para el propio Macri. Él tiene claro que es la primera persona y la más observada del Gobierno, y la más observada por la Oficina Anticorrupción, porque entendemos que en estas cuestiones se lidera con el ejemplo.

– ¿No tenés presiones? ¿Ni de Macri, ni su entorno, ni los funcionarios?

No, no. Nunca las tuve.

– ¿Tenés libertad para investigar al funcionario que sea, incluso al Presidente?

Sí, siempre libertad y autonomía, y la oficina tiene que hacer lo que la ley le manda a hacer. Pero no somos ni fiscales ni somos jueces.

– ¿Vos creés que Macri está dando el ejemplo?

Yo creo que sí. En los casos del correo y Avianca, el Presidente reaccionó positivamente.

– En las próximas horas o días va a estar asumiendo el nuevo procurador, Bernardo Saravia Frías. Usted le mandó o le va a mandar una carta vinculada a su cartera de clientes privados, que según trascendió uno es el Grupo Macri. ¿Es compatible?

Está bien que todo el mundo aclare. Que la Oficina Anticorrupción pase a ser un lugar de consulta para el chequeo ético de acuerdo a la ley de cada persona que sea nominada para un cargo público importante. Nosotros vamos a enviarle una nota, le vamos a hacer preguntas, vamos a esperar su respuesta vinculada a esta información que ha circulado. Nosotros fuimos y consultamos también en la página web del estudio que él tenía antes de ser funcionario, así que le haremos todas las preguntas que consideramos que son necesarias. Y para decirle en todo caso, si es designado, que puede hacer esto o excusarse en estos casos. Pero antes tenemos que tener la información provista por la persona que ha sido nominada para este cargo.

– ¿Cómo harías para avanzar en una información muy sensible, por ejemplo, respecto del Presidente, sabiendo lo que eso podría desencadenar?

La Dirección de Investigaciones tiene plena libertad en la oficina para avanzar en lo que corresponda. Y en todo caso si yo sintiera que hay un conflicto o un dilema del tipo ético en mi caso trasladaría a otro funcionario la decisión en todo caso de denunciar. Pero no llegué a ese punto.

– Pero podrías llegar a ese punto…

Lo evaluaría, sí, cómo no. Siempre hay formas de solucionar en el marco de la legalidad de la administración este tipo de situaciones. Lo importante en esto es activar las reglas. Con respecto al Presidente hay procuración de la causa de Panamá Papers, hay procuración de otra denuncia que se hizo en su contra y nosotros estamos siguiendo sus expedientes…

– Macri tiene unas 40 denuncias en su contra.

Bueno, hay también una fiebre por la denuncia penal. Yo he sido denunciada siete veces y la mitad ya ha sido desestimada.

– Pero perdón, cuando ustedes eran oposición también denunciaban al oficialismo…

Sí, pero yo leo que el doctor Bonadio está avanzando con una denuncia que hicimos Patricia Bullrich, Pinedo y yo contra el ex ministro Julio De Vido, y protegido por los fueros parlamentarios lamentablemente en la Cámara de Diputados de la Nación. He visto también denuncias que presentó la diputada Carrió o la diputada Stolbizer o Graciela Ocaña que avanzan en los tribunales. Y también veo que hay denuncias que son papel picado, que presenta gente, y que no avanzan. Entonces, un día, lo que hay que hacer es…

– Pero eso existió siempre. Cuando ustedes eran oposición también se denunciaba así…

Pero yo quiero hacerte esta salvedad. Una cosa es una denuncia papel picado, la mitad de las denuncias que hicieron en mi contra ya fueron desestimadas porque no tienen ningún fundamento…

– Sí, seguramente de las 40 que tiene Macri, muchas también sean desestimadas…

Bueno, las que a mí me tocó hacer todas están vivas en los tribunales.

– No lo puntualizo en vos, pero cuando ustedes eran oposición, ¿no hacían denuncias del tipo de papel picado?

Yo nunca hice denuncia de papel picado. Yo me hago cargo de donde yo pongo la firma. Todas las denuncias que yo hice como diputada nacional están avanzando, están vivas, se han tomado medidas de pruebas y en algunos casos entiendo que van a seguir habiendo avances. También debo decir otra cosa: la Argentina ha salido de un estado de hipercorrupción, y está a la vista lo que está sucediendo en los tribunales y lo que va a seguir sucediendo en los tribunales. Lo que no tenemos que olvidar es de donde salió la Argentina, de un lugar muy oscuro para la democracia, que probablemente de haber continuado habría tenido mucha similitud a procesos políticos muy desgraciados que estamos viendo en otras partes de la región.

– ¿Te referís a Venezuela?

Sí, me refiero a Venezuela.

– ¿No es muy exagerada la comparación?

No, no es muy exagerada. Porque cuando uno compara los regímenes políticos y el manejo de la cosa pública y la publicidad y el relato, y la corrupción, empieza a encontrar similitudes.

– Pero en Venezuela hay presos políticos, hay desabastecimiento.

¿Y quién te hubiese dicho que en la Argentina, con algunos años más de ese régimen, no íbamos a tener personas…?

– ¿Estás segura de lo que estás diciendo?

Sí, estoy segura, no sucedió. ¿Pero quién te iba a decir que no íbamos a tener esa situación? ¿Vos pensás que todas las campañas sistemáticas de difamación que sufrimos todos los que fuimos opositores, empresarios, incluso periodistas, era propio de un sistema democrático?

– Pero una cosa es eso y otra cosa son presos políticos, por ejemplo.

No llegamos a esa situación. Pero en Argentina hubo situaciones difíciles de persecución, que se utilizaron áreas del gobierno anterior para la persecución de personas que tenían opiniones críticas a un gobierno de rasgos autoritarios y corruptos.

– ¿Cuál es el ministerio más desprolijo?

No hago rankings.

– ¿Y el más prolijo?

No podría decir eso. No tengo ninguna vara para medirlo de manera objetiva, y no sería justo que lo diga.

– Hablaste recién del registro de obsequios presidenciales que el Gobierno instrumentó. ¿Vas a denunciar a Cristina Kirchner por los obsequios que nadie sabe dónde están?

Estamos profundizando un pedido de información, y seguramente se va a evaluar, realizar o no una denuncia penal. Es grave. Hay personas a las que le parece una tontería, pero no lo es. Cuando vos visitás espacios públicos históricos como Casa Rosada encontrás regalos que hicieron los jefes de Estado para el centenario, en su visita. Y que falten del patrimonio del Estado argentino obsequios que fueron entregados por presidentes, primeros ministros, incluso por el Papa Francisco, a la Presidenta de la Nación es grave. Alguien que tiene ese desmanejo de lo que es de todos, bueno, después se generan las cosas que se generan. Uno empieza con un objeto que le parece menor y termina llevándose una porción del presupuesto a su cuenta en un paraíso fiscal.

– Te hago la última más de índole político-personal. Estuviste el sábado en la fiesta de 15 de la hija de Daniel Angelici. ¿Cuál es tu opinión de él?

Yo lo conozco a él y a su familia hace veinte años. Militábamos los dos, yo en la Franja Morada, él era militante de la Juventud Radical. A su familia y a él me une una amistad de muchos años. Respecto de su actuación como dirigente futbolístico o de otras cuestiones, no tengo mucho para decir. En todo caso él es una persona adulta que tiene que rendir cuentas a donde corresponda.

– ¿Se entromete en la Justicia?

No me consta. Y jamás me ha hecho siquiera un comentario sobre mi trabajo, ni como diputada ni como titular de la Oficina Anticorrupción. Es algo que está muy delimitado en nuestra relación, que es de amistad, de respeto mutuo. Cada uno aporta a lo público desde el lugar que le corresponde.