Baradel gusta de Vidal

El conflicto docente en la Provincia de Buenos Aires se perfila como el culebrón del año. Pasiones encontradas, intrigas, conflictos y un final incierto

Dale Roberto, decinos la verdad. Esta telenovela mexicana que venís protagonizando desde hace meses se debe a que estás muerto de amor por María Eugenia y, como ella no te da bola, sos capaz de cualquier cosa con tal de llamar su atención. Si no, no tiene lógica. O sí. La gobernadora es una mujer joven, atractiva, independiente, con poder, se separó hace un tiempo y eso te ilusiona. Aunque, a juzgar por los hechos, la estrategia que planteaste hasta ahora no dio resultado.

Es verdad que en nombre del amor todos hemos cometido torpezas, pero las tuyas son insalvables. Empezaste en diciembre vaticinando que sería imposible el inicio de las clases en la provincia más grande del país si no te daban un aumento salarial del 10% para el último trimestre del año pasado y otro de entre el 25 y 30% para el 2017. O tenías armado el conflicto de antemano o resultaste ser el Nostradamus del Conurbano.

No contento con eso, le sugeriste en tono desafiante "que pregunte cómo les fue a los gobiernos anteriores". Si querías que se fijara en vos, quedate tranquilo que lo lograste, pero tené claro que retrocediste cinco casilleros. Después te vimos inflar el pecho en un canal de cable importante y cuando el conductor Nicolás Wiñazki te preguntó por tu formación docente, tartamudeaste más de la cuenta, hasta que te convino abandonar el estudio sobreactuando como de costumbre. No empezar las clases en término, convocar a una movilización, finalmente comenzar el ciclo lectivo, vivir en tensión permanente, redoblar la apuesta esta semana con dos días más de paro y vaticinar más conflictos si la gobernadora no cede a tus desplantes, demuestra que estás con una actividad hormonal por encima de la media. Pero enviar a militantes de tu gremio junto al grupo liderado por el Subcomandante Marcos de Morón, Martín Sabbatella, a escrachar la casa donde viven los hijos de la gobernadora, es de una bajeza pocas veces vista.

Por el bien de tu imagen intachable, de docente dedicado, deberías aclarar que esta locura en la que embarcaste a una provincia y a todo un país, tiene que ver con estos sentimientos encontrados que te genera María Eugenia Vidal, si no vamos a pensar que formás parte de un movimiento golpista dedicado a entorpecer cualquier posibilidad de desarrollo como sociedad. Una asociación ilícita dedicada a impedir el inicio de clases, con la misma virulencia que moviliza a multitudes con caras encapuchadas y palos en micros escolares (hay que ser cínicos) para tomar la calle, generar caos y una sensación de malestar e inestabilidad constante.

La otra alternativa -porque siempre hay que buscar alternativas- es que en realidad seas un simple empleado de Cristina Kirchner, la que te exige nacionalizar el conflicto así se diluyen los problemas que tiene su cuñada Alicia con los docentes en su propia provincia, quien apoya tu lucha en la de Buenos Aires mientras les ofrece el 3% de aumento como si Santa Cruz tuviera la inflación de Finlandia o fuera un estado independiente. Tampoco descartemos el rumor que circula por ahí, el cual cuenta que Cristina no soporta la buena imagen que tiene María Eugenia en todo el territorio nacional, la verdadera guionista de esta telenovela de bajo presupuesto donde vos estás contratado para sobreactuar hasta desgastarla.

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Debe ser duro, ¿no? Te reta tu mujer en tu casa, te reta Cristina por teléfono, te reta Alicia Kirchner por mail, te reta Vidal adelante de los maestros y vos, para despejarte un rato, vas al acto del Día de la Memoria. ¿Quién te reta arriba del camión de la alegría? Hebe de Bonafini, la insuperable. Por si faltara alguna mujer moderada en tu vida, levantó la voz María Laura Torres, tu segunda en el gremio docente, al grito de "No nos merecemos este maltrato, esta humillación". No se entiende si lo dijo por los días de clases que perdieron los chicos o bien por el caos que genera en una familia donde los dos padres trabajan que uno o mas hijos estén a la deriva. Si tuviera conciencia del daño que ocasionan este tipo de acciones, la discusión la daría en las aulas y no en las calles.

El nivel de ausentismo de los maestros ronda el 17%. Un número más de los que circulan por ahí, si no fuera porque ese 17% significa pagar 14.300 millones de pesos anuales en suplencias a docentes. Casi 100 millones de dólares anuales que salen de las arcas del Estado, o sea de nuestros bolsillos. Una verdadera locura que sólo tendrá solución cuando se lleve adelante la discusión que nadie quiso dar hasta ahora, la cual no pasa por un tema de un aumento coyuntural sino que los docentes se sometan a un debate de fondo. Vamos de vuelta: la solución no pasa por la aparición en escena anual de Baradel, sino por un debate profundo con quienes dan clases, corrigen pruebas y acompañan a los chicos en una edad clave de su vida. Pretender que los gremialistas que llevan más de dos décadas fracasando arreglen el problema que ellos mismos crearon, es absurdo.

Así que dale Roberto, recapacitá. La mejor estrategia para captar la atención de esta mujer que te tiene loco, no es hacerle el juego al kirchnerismo impidiendo que las nuevas generaciones se preparen para lo que viene. Como buena máquina de impedir, tienen claro que cada vez que una persona levanta un diploma, pierden un voto. ¿Querés un consejo? Tenete fe. Las mujeres prestan mucha menos atención al aspecto que a como uno las trata. Si probás por las buenas, tal vez le saques el 25%.

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