El soldado Hermindo Luna (izquierda de la foto) junto a dos compañeros
El soldado Hermindo Luna (izquierda de la foto) junto a dos compañeros

Hermindo Luna es considerado el héroe de la resistencia con gloria de los soldados formoseños de 21 años que el 5 de octubre de 1975, en pleno gobierno constitucional de la presidenta Isabel Perón, rechazaron el intento de copamiento de un cuartel del Ejército por parte de Montoneros, uno de los dos grupos guerrilleros más poderosos de los setenta.

Ahora, Jovina Luna, una de sus hermanas, acaba de conseguir que el gobierno abra todos sus archivos e indique los nombres de quienes han sido indemnizados como Víctimas del Terrorismo de Estado, presos políticos y exiliados. Una decisión histórica, como anticipó Infobae. Un pedido que fue sistemáticamente negado por el kirchnerismo con el argumento de que había que proteger esos datos.

El ataque dejó 24 bajas: 12 guerrilleros y 12 defensores del cuartel (10 conscriptos, un subteniente y un sargento)
El ataque dejó 24 bajas: 12 guerrilleros y 12 defensores del cuartel (10 conscriptos, un subteniente y un sargento)

La escena parece salida de una película: "El Negro" Luna, un criollo nacido en el campo formoseño, estaba sentado en un sillón con su fusil sobre las piernas; tenía la misión de vigilar el dormitorio donde sus compañeros dormían la siesta aquel domingo caluroso.

Todos estaban de retén; es decir, de reserva, listos para actuar en un caso imprevisto, por ejemplo si a la guerrilla se le ocurría atacarlos, algo poco probable porque cumplían con el servicio militar obligatorio en la periferia olvidada del país, en un cuartel en los suburbios de la capital de la provincia.

Sin embargo, a las cuatro y media de la tarde Luna vio que dos jóvenes como él, vestidos de azul, armados también con FAL, entraron pateando el portón y le gritaron: "Rendíte, dame el arma, que la cosa no es con vos". Ahí fue cuando Luna lanzó una frase destinada a perdurar: "¡Acá no se rinde nadie, mierda!", saltó hacia un costado y preparó su fusil. No alcanzó a usarlo: unos disparos de FAL lo partieron en dos. Su gesto, sin embargo, sirvió para alertar al resto de sus compañeros, que se despertaron por el ruido de esos balazos y pudieron huir hacia el fondo de la cuadra, donde estaban los baños y las duchas.

“¡Acá´no se rinde nadie, mierda!”, alcanzo a gritar Luna antes de caer herido de muerte por un disparo de FAL
“¡Acá´no se rinde nadie, mierda!”, alcanzo a gritar Luna antes de caer herido de muerte por un disparo de FAL

Luna quedó tendido en el suelo, el cuerpo cortado en dos, las vísceras que se escurrían por los agujeros de los balazos. Murió de a poco, gritando de dolor que lo mataran de una vez. Seguramente, tuvo tiempo de pensar en sus padres, esos campesinos pobres de Las Lomitas, que eran "peronistas de Perón y Evita", como decía su hijo conscripto.

Todo eso ocurrió durante la llamada "Operación Primicia", el ataque más espectacular de la guerrilla de origen peronista y el bautismo de fuego del Ejército Montonero.

Fue el primer ataque de Montoneros a un cuartel del Ejército, cuyo jefe ya era el general Jorge Rafael Videla. Hubo, en total, veintiocho muertos por lo cual la operación provocó una conmoción a nivel nacional.

En "Operación Primicia" participaron en forma directa unos setenta guerrilleros en cinco etapas, algunas simultáneas:
* Secuestro del Vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, con ciento dos pasajeros y seis tripulantes, que se dirigía desde el Aeroparque porteño a Corrientes pero fue desviado a Formosa, a 1.190 kilómetros de Buenos Aires.
* Copamiento del aeropuerto internacional "El Pucú", en la entrada de la capital formoseña. Hubo un policía, Argentino Alegre, herido y rematado en el suelo, desarmado, por un guerrillero.
* Ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, el segundo en poder de fuego de todo el país. Los montoneros estaban convencidos de que los soldados de guardias e iban a rendir fácilmente. Se equivocaron: en apenas media hora de combate, hubo veinticuatro bajas, doce guerrilleros y doce defensores del cuartel (diez conscriptos o "colimbas", un subteniente de 21 años y un sargento de 31 años). También murió el soldado que abrió las puertas del cuartel, Roberto Mayol, un santafesino que estudiaba abogacía y era "oficial segundo" de Montoneros.
Fuga de los guerrilleros que sobrevivieron al ataque en el modernísimo Boeing 737-200 de Aerolíneas y en un Cessna 182 de cuatro plazas que sirvió para confundir en el aire a los perseguidores.
* Aterrizaje del avión de Aerolíneas a 700 kilómetros de Formosa, en una pista preparada para la ocasión en una estancia cerca de Rafaela, la "Perla del Oeste" santafesino. El Cessna bajó en una arrocera en las afueras de Corrientes.

El avión de Aerolíneas Argentinas que secuestraron los guerrilleros
El avión de Aerolíneas Argentinas que secuestraron los guerrilleros

"Operación Primicia" fue diseñada y dirigida por el "oficial superior" Raúl Yaguer, más conocido como "El Gringo", "Roque" o "Mario", un ingeniero químico santafesino metódico y cáustico que era el número cuatro de la cúpula nacional de Montoneros. Los tres primeros en la jerarquía, Mario Firmenich, Roberto Perdía y Roberto Quieto, aprobaron el copamiento.

Luego del ataque, patrullas del Ejército salieron del cuartel y mataron a tres vecinos —entre ellos un estudiante secundario de 15 años— que no tenían nada que ver con la guerrilla.

Una de las consecuencias políticas de "Operación Primicia" fue que Videla y el jefe de la Marina, el almirante Emilio Massera, fijaron el 24 de marzo de 1976 como la fecha del golpe que venían organizando desde hacía tres meses. Todo eso lo explico en mi libro "Operación Primicia", cuya primera edición fue publicada en 2010.

Los soldados muertos eran todos peronistas; casi todos del interior de Formosa
Los soldados muertos eran todos peronistas; casi todos del interior de Formosa

Además, al día siguiente del ataque, el gobierno peronista firmó tres recordados decretos que delegaron en las Fuerzas Armada la lucha contra las guerrillas. A partir de aquel momento, comenzaron las desapariciones.

Con el tiempo, los parientes de los guerrilleros muertos fueron indemnizados como si hubieran sido Víctimas del Terrorismo de Estado con el equivalente a cien veces el sueldo más alto de la administración pública nacional, unos 5 millones de pesos al día de hoy.

La madre de Marcelino Torales, uno de los conscriptos abatidos
La madre de Marcelino Torales, uno de los conscriptos abatidos

A la fecha de la publicación de mi libro habían cobrado los parientes de ocho de los doce guerrilleros muertos. Otras dos indemnizaciones estaban en trámite. En aquel momento, intenté entrevistar a la hermana de Mayol, el soldado/guerrillero que es considerado un traidor por los soldados y militares, y un héroe por los ex guerrilleros y sus simpatizantes. Ella no quiso ser entrevistada para el libro, pero me dijo, informalmente, que, si bien tenían el mejor de los recuerdos de su hermano, su familia no pensaba cobrar nunca esa indemnización.

En tanto, los padres de los colimbas muertos cobran una pensión muy baja, que en 2010 era de 842 pesos por mes.
Aquel año, la indemnización para las Víctimas del Terrorismo de Estado ascendía a 620.919 pesos.

Boero y Briggiler murieron en el ataque al cuartel, pero figuran en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, en la Costanera porteña
Boero y Briggiler murieron en el ataque al cuartel, pero figuran en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, en la Costanera porteña

No hubo solo oro sino también bronce para los atacantes: los guerrilleros muertos son recordados como héroes y mártires en sus pueblos y ciudades, y figuran en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado ubicado en la Costanera porteña.

Los conscriptos muertos formaban parte de un grupo desafortunado compuesto por los "soldados del domingo por la tarde", es decir los más pobres, que no tenían dinero para visitar a sus familias en el interior de la provincia y acostumbraban a cambiar sus francos por una pequeña suma de dinero, como Luna, y los más generosos, como Edmundo Sosa, un muchacho sin padre que, primero, postergó su baja para que saliera en su lugar un compañero que era más pobre que él y tenía dos hijos que alimentar, y luego, aquel domingo 5 de octubre, le había cedido su franco a otro colega para que fuera a Clorinda a ganarse unos pesos en el acarreo de bolsas de harina de contrabando a Paraguay.

Un cálculo simple indicaba que la madre de Sosa, por ejemplo, debería haber cobrado esa pensión de 842 pesos todos los meses durante 61 años y medio de su vida para llegar a la suma ya percibida por los parientes de cada uno de los guerrilleros. Y sin que hubiera inflación.

Salvo en Formosa, a nivel nacional los soldados no suelen recibir homenajes ni reconocimientos en ningún otro lugar. Pero, sus familiares podrían cobrar próximamente una indemnización equivalente al dinero que ya cobraron los parientes de los guerrilleros muertos. Es que la comisión de Defensa de la Cámara de Diputados está analizando dos proyectos de ley presentados uno por el diputado radical formoseño Martín Hernández y otro por el diputado peronista Carlos Kunkel, un kirchnerista que fue "oficial" de aquel "Ejército Montonero" y busca ahora reparar de alguna manera "la macana que hicimos".

Tres años atrás, otro diputado radical formoseño, el ahora ministro de Agricultura Ricardo Buryaile, presentó un proyecto de ley para equiparar los subsidios, pero luego de muchas idas y vueltas el proyecto no fue aprobado por la oposición de los diputados kirchneristas vinculados a La Cámpora y a los organismos de derechos humanos.

Los soldados que sobrevivieron —en su mayoría siguen tan pobres como antes— han solicitado el cobro de un subsidio, que fue negado por el Ejército y el gobierno nacional. Por otro lado, el juez federal Claudio Bonadio investiga si hubo delito en el pago de las indemnizaciones a los parientes de los guerrilleros muertos.

Los soldaditos formoseños resisten el olvido y siguen haciendo ruido.

*Editor ejecutivo de la revista Fortuna y autor de Operación Primicia.

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