El ex presidente Carlos Menem expuso sin tapujos la Ferrari que le regalaron.
El ex presidente Carlos Menem expuso sin tapujos la Ferrari que le regalaron.

Los regalos para los funcionarios públicos en actividad se convirtieron en una práctica habitual a lo largo de los últimos años, pese a que todavía no eran registrados ni controlados por ninguna entidad. Hasta hoy. El gobierno nacional anunció que la Oficina Anticorrupción se encargará de reglamentar los regalos y obsequios para los funcionarios estatales mediante un sistema informático.

La medida surge a raíz de un decreto firmado por el presidente Mauricio Macri del artículo 18 de la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública Nº 25.188. La nueva regulación indica que "los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones" y agrega que "en el caso de que los obsequios sean de cortesía o de costumbre diplomática, la autoridad de aplicación reglamentará su registro y en qué casos y cómo deberán ser incorporados al patrimonio del Estado, para ser destinados a fines de salud, acción social y educación o al patrimonio histórico cultural si correspondiere".

"El presidente envía un mensaje clarísimo a sus funcionarios y a todos aquellos que busquen influenciarlos indebidamente a través de obsequios y otras atenciones. El decreto presidencial de obsequios marca límites claros y precisos a la conducta de los funcionarios, aumenta la transparencia y control institucional y ciudadano y reduce los riesgos de influencias indebidas", explicó la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.

Dentro de los próximos dos meses, el Ministerio de Modernización desarrollará los sistemas informáticos necesarios para la organización y el funcionamiento de los registros creados. Además, el decreto responde a los estándares internacionales y a las recomendaciones de la ONU, la OEA y la OCDE.

Asimismo, la medida estipula un límite al origen de los regalos que sean por costumbe diplomática o cortesía. Estos no pueden provenir de personas o entidades que realicen actividades reguladas por el propio organismo, no pueden gestionar o explotar concesiones y franquicias, no puede tratarse de contratistas o proveedores, ni deben tener intereses que puedan verse afectados por una decisión del funcionario.

El artículo señala además que los obsequios recibidos por costumbre diplomática y cortesía se deben incluir en el patrimonio del Estado a fines de educación, acción social, salud o patrimonio histórico cultural. Los únicos regalos que quedarán exentos de ser incorporados al patrimonio nacional serán aquellos que no superen el valor de cuatro módulos (cada módulo equivale a unos $1000).

"Esto es un paso importantísimo en materia de integridad y transparencia, ya que se busca aumentar la confianza de la ciudadanía en sus funcionarios y a los funcionarios les otorga un marco claro de conducta ética", agregó Alonso.

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