La aplicación que permite hacer fraude con el voto electrónico

Experto informático, el programador Tristán Grimoux diseñó un sencillo sistema para que un puntero pueda comprobar digitalmente, con un celular, cómo votó un elector en el cuarto oscuro. Vino a demostrar cómo funciona en el piso de InfobaeTV.

¿Qué fue lo que desarrolló?

— Desarrollé una aplicación que le pusimos de nombre "puntero digital", para poder controlar lo que vota una persona. Es una aplicación para comprar votos. En lugar del voto cadena, estaría este puntero digital. Porque hay una persona que compra votos y una persona que está dispuesta a venderlo.

— ¿Y cómo funciona?

— La mayoría de los teléfonos de gama media, además de hacer todo lo que hacen, pueden leer archivos. Es el mismo sistema de SUBE, incluso se puede pagar como si fuera una tarjeta de crédito. Este lector también sirve para leer una boleta electrónica con la que votamos. El celular tiene que tener la aplicación. El puntero tiene que ir temprano, en el momento de votar registra el voto; antes de doblar la boleta, apoya la boleta sobre el celular para registrar el voto y queda en ese archivo a quien quiera controlar. Con esa aplicación y ese archivo registrado puede registrar a todas las personas que quiera.

— Es decir, es una aplicación sencilla de programar y fácil de usar. Y por lo que vi también se pueden anular

— Sí, se puede hacer haciendo descargas eléctricas, tal vez para sabotear una mesa; se acerca con un aparato cerca de la urna y puede quemar muchos votos. No todos, porque los votos tienen una protección. Si está bien doblado, sobre el chip queda una etiqueta que lo protege. Pero apenas se separa un poco rebota por algún lado y se puede sabotear.

— También vi que con esa aplicación se pueden clonar los votos.

— Se podría agarrar varias boletas en blanco y que queden con el voto como uno quiere, habría que tener acceso a la urna, obviamente.

— ¿Se puede evitar algo de todo esto?

— Se podría evitar las tarjetas con chip y poner códigos QR, lo que antes eran los códigos de barra. Si el voto se imprime así, hay que sacar una foto al voto para hacer la compra y venta de votos, es menos discreto que apoyarse la boleta sobre la ropa. Es un sistema que imagino debe ser más barato y podría evitar al puntero digital.

— ¿Usted está en contra del voto electrónico?

— Estoy más a favor que en el momento de votar, el votante se enfrente a una cosa que entiende perfectamente en toda su dimensión, que es el papel. Yo prefiero que haya más tecnología en todo el resto del escrutinio, incluso con cámaras chequeando los conteos, que en línea se vea lo que se está contando. Ahí se puede mejorar muchísimo, poner tecnología para echar luz, para hacerlo más transparente. Yo vI en la Ciudad cómo se votó y me parece que no es tan sencillo para mucha gente. La tecnología avanza para traer transparencia pero también puede traer una sombra, lo que no queremos.

— Por eso estamos difundiendo la aplicación que desarrolló, porque obligará a ser muy exigente y cuidadoso, pero tiene su sombra, usando su mismo concepto: el peligro de dar un mensaje oscurantista o paranoico.

— Y, sí, vamos a algo cada vez más complicado en preguntas esenciales de la vida. Cosas que hoy parecen imposibles, en 20 años podrá ser posible y real. De repente transferimos nuestra mente a una computadora, y qué va a pasar. No podemos perder de vista que lo que hagamos tiene que ser para vivir mejor.

— ¿Le mostró la aplicación a las autoridades, a los legisladores? ¿Hay posibilidad de que se desarrollen aplicaciones aún más sofisticadas?

— Está publicado en una comunidad que se llama GitHub, donde está el código fuente. Si ingresan, podrán ver que yo agarré un ejemplo de la plataforma de desarrollo. Yo no sabía tanto de programación sobre lectores de tarjeta, agarré un ejemplo y sobre él construí una aplicación en 30 minutos. Es algo muy rústico y crudo solo para entender el concepto. Esa aplicación, Javier Smaldone la presentó al Congreso en las audiencias para los técnicos, frente al diputado Pablo Tonelli. Así que están en tema. Se puede hacer algo realmente escalofriante, una especie de red de compartir el voto. La tecnología nace en una parte y termina no sabemos dónde.

— ¿Existe la posibilidad de que el sistema de voto electrónico sea hackeado?

— Según tengo entendido, los norteamericanos están muy preocupados porque los rusos hagan un ataque el día de votación sobre todo en algunos distritos. En Salta y en Ciudad de Buenos Aires nunca hubo grandes problemas en el escrutinio, pero creo que hay algunas zonas muy hostiles hacia el voto en sí mismo, donde se han quemado urnas o trajeron personas de otros países para votar, donde el voto electrónico no garantiza la transparencia. Más allá de que lo hagan con esta aplicación o con otra, el proceso eleccionario, tanto en papel como electrónico está comprometido. El voto electrónico no va a desterrar las trampas. No podemos comprar todo este sistema con esa idea. Mi mayor preocupación es no haber avisado a tiempo y que en el acto eleccionario empiecen los problemas, que sea un fiasco. Del mismo modo en que ahora estamos todos con una idea positiva con el voto electrónico, si hay problemas, se va a desperdiciar una oportunidad de mejorar el sistema electoral argentino.