Tras la detención del 'Caballo' Suárez, los marinos llamaron a un paro que fracasó

El sindicato que representa a los capitanes de buques mercantes, decretó un intempestiva medida de fuerza la que en pocas horas paso de una “seria amenaza de desabastecimiento energético” a un verdadero papelón

Omar ‘Caballo’ Suárez (sentado, segundo desde la derecha) junto a su sucesor en el SOMU, Marcos Castro (de pie, primero desde la derecha)
Omar ‘Caballo’ Suárez (sentado, segundo desde la derecha) junto a su sucesor en el SOMU, Marcos Castro (de pie, primero desde la derecha)

En medio de una de las tradicionales pujas entre empresarios y sindicalistas por temas relacionados con la recomposición salarial, en la tarde del viernes algunos representantes gremiales del sector marítimo se reunieron en el ministerio de Trabajo con el sector patronal y representantes de la cartera laboral con la intención de reabrir la paritaria salarial.

Con Omar Suárez detenido en Marcos Paz y el principal sindicato marítimo (el SOMU) intervenido, el poder de fuego del resto de los gremios de la actividad esta severamente disminuido , al menos eso es lo que le confesó a Infobae uno de los principales referentes del sector empresario marítimo. No obstante el dirigente gremial K Marcos Ricardo Castro quien fuera socio incondicional de Suárez en la mayoría de sus emprendimientos gremiales, busca calzarse el traje de líder del sector, por ahora con poco éxito

Castro representa al Centro de Capitanes de Ultramar, el gremio que agrupa a los capitanes de buques mercantes y también a los prácticos de puertos y canales. Son los profesionales con mayor renta de la actividad. Están por ello muy lejos de poder ser catalogados como "trabajadores" en el sentido que normalmente se le pretende dar a este vocablo. Su función es gerencial, repiten desde el empresariado naviero.

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En este contexto, Castro protagonizó una áspera reunión en la cartera laboral, que terminó sin llegar a un acuerdo en su pretensión de elevar los salarios con un adicional a lo ya obtenido. Buscaban aumentar los porcentajes de incremento a un 43,5 para el año, muy lejos de lo que empresarios y gobierno están dispuestos a tolerar. Así las cosas, Castro anunció el paro general de la actividad (según los voceros patronales) en nombre y representación de todo el gremialismo marítimo y fluvial.

La medida de fuerza auguraba un fin de semana con complicaciones en lo relacionado a la provisión de combustible a las centrales termoeléctricas y a algunas destilerías. Ese es el truco de convocar a medidas de fuerza a última hora de un día hábil: coloca a las autoridades en serias dificultades para decretar la conciliación obligatoria ya que no se puede notificar ya que las sedes gremiales están cerradas.

Si bien la cartera de transporte viene propiciando una serie de encuentros extra paritarios llamados "mesas tripartitas" en las que capital, trabajo y estado intentan perfilar el futuro del transporte fluvial y marítimo del país, la reunión del viernes estaba condenada al fracaso. Al decir de un empresario naviero participante, "no vamos a negociar nunca más bajo amenaza de paro, y por otra parte exigimos al Estado que mida a todos los navieros con la misma vara".

El comentario tiene que ver con la controvertida llegada de 9 remolcadores daneses para operar en el país bajo bandera nacional. Estos, según los empresarios, tendrán condiciones laborales mas favorables a la empresa naviera danesa adjudicataria del servicio, que las que el Estado y los gremios les imponen a los armadores locales, con lo cual se sienten discriminados y perjudicados comercialmente.

A doce horas de las amenazas del "nuevo caballo", algunos referentes de otros gremios del sector manifestaron su desconocimiento de la medida dispuesta unilateralmente por Castro, y otros manifestaron que "le indicamos a nuestros afiliados que por solidaridad colaboren con los capitanes que paren sus buques, pero no apoyamos la medida, solo la acompañamos".

Las navieras comenzaron a enviar radiogramas a sus naves indicando que serían descontados los días al personal que adhiriera a la medida. Ello, sumado al poco liderazgo gremial de Marcos Castro, hizo que sin que el ministerio de trabajo hubiera levantado un solo teléfono, la actividad marítima y fluvial sea normal por el solo hecho que el personal volvió a sus tareas sin que nadie se lo indicara.

Al margen de este hecho puntual, el gobierno de Cambiemos no la tiene fácil en materia de transporte marítimo. La ya inexplicable continuidad de la intervención en el SOMU es un verdadero escollo para normalizar las relaciones con el sector sindical. Nada parece indicar que sea necesaria desde el punto de vista judicial, y los marinos están convencidos de que la persistencia de Gladys González en el cargo solo obedece a quitarle al sector su escudo más potente.

Pero por otro lado, la persistencia en sostener, por parte del ENARSA, a una empresa que ni siquiera tiene buques propios en la concesión del servicio de remolcadores para atender a los buques que traen gas para la red domiciliara nacional, mantiene en tensión a los principales líderes del empresariado naviero.

El empresario naviero que tal vez mejor conoce el negocio, y que incluso ha pasado por la función pública, acaba de señalar a este portal "le hemos abierto la puerta del cabotaje nacional a una empresa extranjera que está a punto de monopolizar el comercio marítimo en todo el Atlántico Sur (de hecho opera en Malvinas) con lo que ello implica estrategicamente. ¿Qué opinará nuestra Armada y nuestro Ministerio de Defensa sobre lo que esto significa?", sentenció.

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