Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, y Ángel Tello, secretario de Defensa para Asuntos Militares
Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, y Ángel Tello, secretario de Defensa para Asuntos Militares

Con el objetivo de fortalecer la paz, el Congreso Judío Latinoamericano y el Ministerio de Defensa de la Nación firmaron un convenio marco de cooperación conjunta, apoyando la tarea que ya despliega la Argentina bajo el paraguas de las Naciones Unidas.

El convenio firmado crea un compromiso entre la cartera de Defensa, que tiene efectivos de Cascos Azules desplegados dentro de Naciones Unidas para la preservación de la paz, y el Congreso Judío Latinoamericano que actúa como brazo diplomático de las comunidades ante gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.

Se acordó un llamado a colaborar mutuamente en temas internacionales de interés común para la preservación de la paz, basada en el diálogo interreligioso, intercultural e interétnico y se buscará sustanciarlo vía acciones de formación, entre otras. Uno de sus principales intereses es generar conciencia, no solo dentro de las FFAA, sino también llegar a toda la sociedad.

www.congresojudio.org.ar
www.congresojudio.org.ar

Entre los presentes para la firma estuvieron el embajador de Israel, Ilan Sztulman; Claudio Alterman; Adrian Wertein; Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL); Ralph Thomas Saieg, presidente de AMIA; Julio Spota, director de la Escuela de Defensa; Ángel Tello, secretario de Defensa para Asuntos Militares; Jose Luis Vila, subsecretario de Asuntos Militares; Hugo Armellino, director de Asuntos internacionales y el subsecretario de Formación Alejandro Gómez.

En este marco, Tello –quien suscribió el acuerdo por parte del Ministerio de Defensa– aseguró que "la Argentina es una nación integradora, donde muchas comunidades y religiones conviven en paz desde siempre. Pero lamentablemente sufrimos dos atentados, la voladura de la Embajada de Israel en 1992 y el también brutal ataque a la AMIA en 1994, con la clara intención de romper el espíritu de convivencia que reina en Argentina. Afortunadamente no lo lograron".

Por su parte, Epelman apuntó a "buscar y poder pensar qué necesita el mundo de hoy y qué cosas podemos hacer para lograr la paz". Aseguró que "a la paz se la construye" e instó a seguir creciendo en la interreligiosidad.