El arzobispado de Paraná cuestionó hoy el accionar judicial tras el allanamiento que se realizó a un convento de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmelo, de Nogoyá, por una denuncia periodística sobre torturas contra las religiosas del lugar, y consideró que se pudo haber actuado de forma "más pacífica".

"Ante una denuncia de una revista ya se allana un convento como si fueran vendedores de droga. Hay instancias de diálogo que son mucho más fáciles. Podía ir el fiscal a tocar timbre y actuar de una manera más pacífica", sostuvo el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Puiggari.

En declaraciones a la emisora católica FM Corazón, que el arzobispado reprodujo en un comunicado, monseñor Puiggari dijo que le llamó la atención la "rapidez" con que actuó la Justicia y planteó que "ojalá fuese así para todos" los casos.

"Estoy un poco perplejo por la noticia. Me enteré esta mañana porque me llamaron las hermanas hoy temprano con la noticia de que habían allanado el convento", expresó el arzobispo.

Monseñor Puiggari dijo que "la vida de las carmelitas es muy exigente", al precisar que "viven una vida austera y de oración".

El prelado afirmó que si hay que corregir algo en cuanto a las conductas en el interior del convento, "se corregirá", pero advirtió que no se hará de manera "sensacionalista".

Asimismo, recordó que las carmelitas descalzas dependen de la Santa Sede pero quien las protege es el obispo, y que siguen un reglamento a nivel mundial, aprobado por el entonces papa Juan Pablo II.