Un baño con hidromasaje, entre las comodidades que del convento del obispo amigo de José López

Por Guadalupe Vázquez y Federico Teijeiro

En las imágenes se puede observar sectores en construcción
En las imágenes se puede observar sectores en construcción

Mientras la Justicia intenta precisar todavía qué ocurrió la noche del 14 de junio en la que el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López, fue detenido con 9 millones de dólares y un fusil en el monasterio de General Rodríguez, Infobae accedió a las imágenes del interior del convento, tomadas durante la inspección ocular que realizó el juez de la causa, Daniel Rafecas.

Las fotos muestran distintas partes del Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima, tales como el sector privado del fallecido arzobispo Rubén Di Monte, el área desde donde se monitoreaban las cámaras de seguridad, un oratorio, detalles de las cámaras y los porteros eléctricos, así como también vistas generales tomadas desde el jardín, en donde pueden observarse sectores en construcción.

Según consta en el acta de allanamiento, la vivienda de Di Monte está separada del monasterio. A diferencia del resto de la construcción, que tiene baldosas de estilo colonial, el área particular donde vivía el obispo tiene pisos de madera tarugada. Consta de un amplio living-comedor con aire acondicionado, una gran mesa con 16 sillas y un sector separado con una mesa ratona y varios sillones. Por un pasillo se accede a la habitación principal del religioso, con baño en suite, hidromasaje y un box de ducha separada. Más adelante se encuentran los cuartos de la madre Alba y la hermana Inés, de los que no se da ningún detalle, y el sector en donde se encuentra un monitor y distintos timbres y porteros eléctricos con visor.

Según se desprende de la documentación encontrada en el lugar, el convento fue refaccionado en 2007 con fondos provenientes del ministerio de Planificación. Más de 510 mil pesos fueron transferidos ese año por la secretaría de Obras Públicas de López a una cuenta bajo el CUIT del monasterio para "construcción de vivienda para el capellán, pintura y refacciones varias". Dicho gasto fue enmarcado dentro del "Convenio de Colaboración y Transferencia de Fondos" firmado por la Secretaría de Obras Públicas, la subsecretaría de Obras Públicas y el Arzobispado de Mercedes-Luján el 21 de diciembre de 2006 y ratificado mediante la Resolución 176/07 el 9 de marzo de 2007. El pago total, que fue de 510.559,04 pesos, se realizó entre el 29 de marzo y el 2 de noviembre de 2007, apenas unos meses antes de que Di Monte se jubilara, pero no existen detalles de los gastos.

De hecho, quien lo sucedió en el cargo, monseñor Enrique Radrizzani, admite -en un escrito enviado a la Fiscalía- que "se desconoce, por no existir constancias, si las obras fueron debidamente rendidas, pero desde mi arribo a la Diócesis el 29 de marzo de 2008 no se han recibido intimaciones de la secretaría de Obras Públicas por falta de rendición de las obras financiadas".

En el momento en que De Vido y López pagaron la obra, el convento era todavía una "asociación pública de fieles", esto significa, entre otras cosas, que el manejo y control de fondos del monasterio de Fátima dependía de la autoridad eclesiástica, o sea, del Arzobispado. Sin embargo, poco se sabe del destino del dinero, así como tampoco hay registro contable de las donaciones que decían recibir. Según declaró a la prensa Ana Pronesti, la encargada de pagar las cuentas del convento –que Infobae develó que es una conocida prestamista de la zona de General Rodríguez– todo se hacía "gracias a las donaciones de la familia misionera", un grupo de creyentes seguidores de la virgen de Fátima pertenecientes a la congregación formada por Di Monte. Pero, a pesar de que el monasterio es una entidad de bien público que está obligada por ley, como toda fundación, a declarar de dónde provienen sus ingresos, no existen registros oficiales de tales donaciones.

En muchos casos, como lo prueba esta refacción y la misteriosa compra del Fatimóvil –la camioneta que Di Monte utilizaba para trasladar la imagen de la virgen– los fondos venían directamente del poder político y no de donaciones de privados. De Vido, López y el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, eran sus principales benefactores. Eso sí: siempre con fondos estatales.

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