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Y hubo final feliz para el fútbol argentino. Luego de más de 100 días de tironeos por parte de la Comisión Regularizadora y el Ascenso, la pelota rodará este fin de semana. Sin embargo, no todos pueden estar contentos luego de la noticia más esperada hasta el momento.

Sergio Marchi, titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, fue una de las "víctimas" -sino la más importante- de esta nueva batalla que se libró en AFA. No sólo perdió respaldo y consenso de los jugadores, por su desdibujado perfil ante el reclamo del Ascenso, sino que podría quedar relegado de sus funciones debido a que su legitimidad se debilitó notablemente.

En medio de los reclamos de los dirigentes del Ascenso, que amenazaron con un paro si no se abonaba la deuda, los capitanes de los equipos de Primera División tomaron la posta para solidarizarse con sus pares de las divisiones menores. Molestos por el bajo perfil que eligió tener Sergio Marchi, pactaron una reunión sin su presencia y hasta le buscaron un reemplazante.

Los capitanes le hicieron saber el malestar al secretario general en el cara a cara que tuvieron en la sede de Agremiados, donde además le habrían pedido su renuncia. Carlos Tevez fue quien llevó la voz cantante, pero el enojo es de todos los futbolistas que entienden que quien los representa no tuvo el protagonismo que esperaban para destrabar el conflicto. Los jugadores le recriminan que su voz no se escuchó con la fuerza que se esperaba ante los salarios caídos de los jugadores y deudas acumuladas por doquier.

"Podemos estar de acuerdo o no con Agremiados, pero nos presentamos por el Ascenso y todas las categorías. Repito, podés estar de acuerdo o no en cómo se maneja Agremiados, pero había que respaldar a los pibes. Lo que se prometió está muy bien y eso se manifestó, levantamos la mano y se juega. El arreglo es porque cobran todos", dijo Tevez, el único jugador que habló de los casi 300 que participaron de la reunión.

Fuentes internas afirman que el futbolista de Boca, el primero en aparecer en escena con su mensaje "no maten al ascenso", al que luego se le sumaron muchos jugadores destacados del ámbito local y del exterior, le pidió directamente a Sergio Marchi un paso al costado.

Y ya hay varios candidatos a sucederlo: Leandro Romagnoli y Juan Román Riquelme fueron los nombres que se escucharon como alternativas para la conducción de Agremiados. Los dos se mantienen en silencio y evitan definiciones.

Sergio Marchi desapareció de escena luego de que en abril de este año la Justicia le secuestrara más de dos millones de dólares que la AFA desvió a una de sus fundaciones. En el marco de la investigación del reparto del Fútbol Para Todos, la jueza Servini de Cubría encontró que parte del dinero que se debía destinar a los clubes fue hacia "El Futbolista", ONG de Futbolistas Argentinos Agremiados. A esto se le sumaron otros 57 millones de pesos que le descubrieron depositados en plazos fijos en dos bancos.

En lo deportivo, Marchi también cuenta con un antecedente negativo no muy lejano que lo dejó expuesto públicamente: el descenso de Colón de Santa Fe. Ocurrió a fines del 2013, cuando en medio de los reclamos salariales del Sabalero, Sergio Marchi le aconsejó al plantel no presentarse a disputar un encuentro ante Atlético Rafaela, clave para los promedios. Finalmente, pese a la idea del titular de Agremiados, el encuentro no se jugó y se le dio por perdido a Colón, justo ante un rival directo y con el que luego perdería la promoción en 2014.

"Yo le propuse al plantel de Colón no presentarse", reconoció por ese entonces el secretario general de Agremiados, sin saber que poco tiempo después esta postura le traería consecuencias gravísimas al Sabalero, que perdió la categoría, y fundamentalmente a Sergio Marchi, quien al día de hoy carga con esa cruz.

A todo esto, y a tono con el debilitamiento de su figura, Marchi no se mostró con el mejor semblante frente a la prensa cuando explicó el acuerdo y aprobación para que el fútbol comience el fin de semana.

"Fue una reunión muy particiativa y está muy bien. Se escucharon un montón de cuestiones que les pasan a los futbolistas y también evaluamos que todo eso de la noche a la mañana no se puede mejorar. Primero quisimos preservar la fuente de trabajo, que no se pierda ningún derecho, y garantizar el pago de la deuda que estaba en el aire. Fue una gestión muy buena", destacó.

Sin embargo, negó que le hayan pedido la renuncia: "De ese tema absolutamente no se habló. Uno debe ser serio y tener gran responsabilidad". Y finalizó detallando el acuerdo que se logró: "¿Cómo no estar conformes? Le pudimos garantizar el salario a 2000 jugadores, en cualquier parte del mundo es muy difícil conseguir eso. No hemos resignando ningún derecho. Hemos trabajado en silencio, muchos dijeron por qué no daba la cara cuando había ido al Ministerio de Trabajo varias veces".