Gonzalo Higuaín protagonizó una de las novelas del mercado de pases de Europa. Luego de varias idas y vueltas, la Juventus pagó la cláusula de rescisión de su contrato con el Napoli en más de 90 millones de euros y se quedó con el pase del último goleador del fútbol italiano. La salida del Pipita del elenco napolitano el enojo de los fanáticos, quienes lo tildaron de "traidor" por marcharse al clásico rival a cambio de una fortuna.

Sin embargo, poco parecieron importarle esas calificaciones al delantero argentino, que en su presentación oficial con el equipo de Turín tuvo una tarde soñada.

El DT de la Juventus, Massimilliano Allegri, decidió apelar a la paciencia y dejó a Higuaín como suplente en el comienzo del partido por la primera fecha del Calcio, ante Fiorentina. El delantero siguió atentamente las acciones del encuentro desde el banco, a la espera de su oportunidad.

Gonzalo Higuaín festeja su gol junto a Dybala y de cara al público (Reuters)
Gonzalo Higuaín festeja su gol junto a Dybala y de cara al público (Reuters)

Cuando salió a realizar el precalentamiento, el ex River y Real Madrid se dio un fuerte abrazo con su compatriota, Mauro Zárate, quien estaba entre los relevos del equipo rival. El Pipita ingresó al campo de juego, en lugar de Mandzukic, a los 20 minutos del segundo tiempo. Su equipo ganaba 1-0 y parecía controlar las acciones, pero pronto iba a llegar la igualdad de la Fiore.

Solo nueve minutos iba a tardar Higuaín en marcar su primer gol con la camiseta de la Juventus. A los 29′ del segundo tiempo, capturó un rebote en el área y sentenció el 2-1 que sería definitivo. Pudo marcar algún tanto más el argentino, pero no llegó a empujar un centro por lo bajo en el área. Hasta el final del partido se mostró muy activo en la ofensiva, obligando constantemente a los defensores rivales.

Con el triunfo sellado, El Pipita se unió a sus compañeros en el típico festejo frente a los fanáticos. Luego, con la tranquilidad de haber cumplido su misión dentro de la cancha, se retiró a los vestuarios.