Con su marca de anteojos Infinit, Gabriel Hanfling descontracturó el mercado y demostró que las gafas pueden tener mucha onda y, además, ser originales. Desde muy chico aprendió el oficio de su padre, óptico y fabricante de armazones, y hoy es un apasionado de su trabajo.

"El diseño transformó a las gafas y éstas dejaron de ser una prótesis ocular para pasar a ser un accesorio de la moda", explica Hanfling.

Además, el diseñador cuenta que también se puede usar anteojos indoor: "Vale usar lentes en espacios cerrados porque ahora tenés las fotocromáticas, que se oscurecen automáticamente con el sol o vuelven a aclararse en el interior".

"La regla para usar anteojos es animarse a descubrir que la parte más vista del cuerpo recién se está empezando a explorar".