Ale Lacroix presenta una alternativa única para pasar una noche distinta en Buenos Aires. Propone un viaje a través de los sentidos, de la mano de Al Ver Verás, un universo de imágenes y sonidos.

La música envuelve y las imágenes se expanden lúdicamente entre los edificios. Rodeada del paisaje urbano, esta terraza será el observatorio para contemplar la transformación audiovisual del entorno.

Por definición, las intervenciones artísticas proponen una unión entre el arte y su entorno para crear instalaciones intangibles y entretenidas a la vez. En el caso del colectivo artístico Al Ver Verás, el lugar elegido es la línea del horizonte de la ciudad de Buenos Aires. El grupo hizo su primera muestra en 2007. Desde entonces, atravesó un periodo de experimentación orgánica, incorporando imágenes, música y edificios, hasta que su creatividad dio como fruto su performance actual.

La banda de músicos y artistas toma su lugar y una música melosa, por momentos industrial, por momentos al borde de la psicodelia, marca el ritmo al cual se mueven imágenes danzantes, literal y virtualmente, sobre el cemento.

El público queda hechizado y sin habla. ¿Qué surge primero? ¿La imagen o la música? Para Al Ver Verás, todo es experimental. Ver imágenes y probar distintas opciones para decidir que es lo que encaja, lo que se acopla. En algunos momentos de la performance, los espectadores giran 360 grados para ver las imágenes, y cada uno elige como desea interpretar este ballet visual con piruetas en ángulos oscuros sobre fachadas en sintonía.

Es un plan ideal para no solo comer cosas ricas y tomar unos drinks, sino divertirse con música y disfrutar de megaproyecciones en los edificios de la ciudad. Es genial para ir con amigos, solo o en pareja. Una propuesta descontracturada con drinks, un show al aire libre y ricas tartines y papas bravas.