Lima se convierte en la más reciente capital latinoamericana en incorporar un teleférico urbano a su oferta de movilidad. La inauguración del proyecto Vaivén Miraflores conecta el acantilado del distrito con el litoral del Pacífico a través de un trayecto de 315 metros sobre la ladera costera, una solución que acorta un recorrido que hasta ahora exigía descender a pie por escalinatas o rodear la topografía en vehículo.
El sistema une el parque Domodossola, en el malecón miraflorino, con la playa Redondo II en la Costa Verde. El trayecto se completa en tres minutos y salva el desnivel geográfico que caracteriza al borde costero de Miraflores, uno de los rasgos más distintivos del paisaje urbano de la capital peruana.
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La obra fue desarrollada bajo una inversión privada de 10 millones de dólares a cargo del Consorcio Zig Zag Teleféricos S.A.C. La tecnología fue provista por la firma austriaca Doppelmayr, referente mundial en sistemas de transporte por cable. La infraestructura contempla dos cabinas panorámicas con capacidad para 15 pasajeros cada una.
El sistema fue diseñado para movilizar entre 2.000 y 3.000 usuarios diarios. A diferencia de otros proyectos de la región orientados a la alta densidad urbana, la propuesta de Miraflores incorpora especificaciones adaptadas al perfil recreativo de la Costa Verde: acondicionamiento para sillas de ruedas, política pet friendly y racks para el traslado de bicicletas y tablas de surf. La tarifa proyectada se ubica entre los S/ 15 y S/ 20 para trayectos de ida y vuelta.
La red latinoamericana de teleféricos urbanos
El transporte por cable registró una expansión acelerada en las grandes urbes de la región durante los últimos 15 años. Los sistemas se desplegaron tanto para integrar zonas periféricas de ladera con alta densidad poblacional como para potenciar el turismo urbano en enclaves geográficos de difícil acceso.
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El caso más ambicioso de la región es Mi Teleférico en La Paz, Bolivia. Inaugurado en 2014, opera como la red de teleférico urbano más extensa y de mayor altitud del mundo, con 11 líneas y una inversión acumulada de entre 740 y 800 millones de dólares. El sistema moviliza entre 300.000 y 500.000 pasajeros al día y funciona como el eje del transporte público entre La Paz y El Alto.
Ciudad de México y el modelo de alta capacidad
El Cablebús de Ciudad de México entró en funcionamiento en 2021 con una inversión superior a los 500 millones de dólares para sus primeras tres líneas. El sistema registra entre 220.000 y 250.000 usuarios diarios y conecta zonas de alta densidad como Cuautepec, Iztapalapa y Santa Fe con la red del Metro de la capital mexicana.
El modelo capitalino demostró que el transporte por cable puede operar a escala metropolitana como complemento efectivo del sistema de transporte masivo, al vincular barrios de difícil acceso topográfico con los nodos principales de movilidad urbana. Su despliegue acelerado en apenas cuatro años consolidó a México como uno de los referentes regionales en esta tecnología.
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Bogotá, Santo Domingo y Caracas: tres modelos, tres contextos
TransMiCable, en Bogotá, entró en servicio en 2018 en la localidad de Ciudad Bolívar con una inversión de 72 millones de dólares —aproximadamente 210.000 millones de pesos colombianos— y moviliza entre 25.000 y 30.000 usuarios al día a lo largo de 3,3 kilómetros integrados al sistema TransMilenio. Su trazado responde a la necesidad de conectar comunidades en ladera con la red troncal de transporte de la capital colombiana.
El Teleférico de Santo Domingo, en República Dominicana, opera desde 2018 con su Línea 1 y fue ampliado en 2023 con la Línea 2 en Los Alcarrizos, con una inversión conjunta de 178 millones de dólares. Traslada diariamente entre 45.000 y 55.000 personas, plenamente integradas a la tarifa del Metro dominicano. En Caracas, el Metrocable fue pionero en la región tras su puesta en marcha en 2010 en el sector San Agustín y su posterior expansión en Mariche en 2012, con un desembolso estimado de 300 millones de dólares para atender entre 30.000 y 40.000 pasajeros diarios en sectores de topografía accidentada.
El lugar de Lima en el mapa regional
Dentro del panorama latinoamericano, el teleférico de Miraflores se ubica en el segmento turístico y recreativo, distante de los sistemas de transporte masivo de alta capacidad que operan en Bolivia o México. No obstante, representa el primer teleférico operativo en Lima Metropolitana y establece un antecedente directo para proyectos de mayor envergadura que evalúa la Autoridad de Transporte Urbano (ATU).
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La ATU contempla en sus planes de movilidad la incorporación de sistemas de transporte por cable en distritos de ladera como San Juan de Lurigancho, Independencia y El Rímac, zonas con alta densidad poblacional y condiciones topográficas similares a las que motivaron el despliegue de teleféricos en otras capitales de la región. La experiencia de Vaivén Miraflores aportará datos operativos y de demanda que podrían orientar esas decisiones.
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