Espumantes ganan terreno en la mesa dejando de ser una bebida exclusiva para festejos
Espumantes ganan terreno en la mesa dejando de ser una bebida exclusiva para festejos

Que levante la mano el que todavía no le sirvieron champagne en una copa de vino grande. OK. Puede ser que haya varios a los que aún no los sorprendieron sirviéndoles un espumante en la mesa –no de postre, no de brindis, con la comida, bien maridado–, pero seguro que la mayoría se cruzó con alguna copa de spritz, una de las versiones del espumante que más circulan por estos días.

"Yo creo que el espumante está mostrando diferentes facetas: ya no es solamente el brindis cuando te recibiste o casaste y empieza a aparecer más asociado a aperitivos, tragos con burbujas y ciertas comidas que maridan muy bien", explica Aldo Graziani, sommelier y autor junto a Valeria Mortara del Reporte de vino argentino 2017.

Ya hay varios chefs y sommeliers que eligen maridar sus platos con algunos espumantes.
Ya hay varios chefs y sommeliers que eligen maridar sus platos con algunos espumantes.

De ese cambio en el consumo habla la paulatina extinción de la copa flauta frente a otras más asociadas con la coctelería o la gastronomía y la decisión de tantas bodegas de empezar a desarrollar sus primeras etiquetas de un vino que les era ajeno. "Que se haya multiplicado tanto la cantidad de bodegas que tienen su propio champagne es un indicio claro de que cambió el consumo y que ahora empieza a haber un mercado interesante donde antes había un producto muy estacional", asegura Graziani.

“Si uno lo piensa bien, fuera de esa costumbre que nos hace asociarlo a determinadas situaciones,un espumante seco es un vino muy versátil”. Aldo Graziani
“Si uno lo piensa bien, fuera de esa costumbre que nos hace asociarlo a determinadas situaciones,un espumante seco es un vino muy versátil”. Aldo Graziani

DEMOCRATIZANDO EL CHAMPAGNE. Si hiciéramos un estudio de mercado y le pidiéramos a un grupo de desconocidos que dijera a qué asocia el espumante, difícilmente habría alguien que no hablara de una celebración.

El champagne en nuestro país está íntimamente asociado al festejo, la situación excepcional, el lujo y las fiestas. De hecho, más de la mitad de los litros de espumante que se consumen en todo el año se da en el mes de diciembre.

Sin embargo, lo que un recorrido por las góndolas muestra es que –lejos de ser muy costosos– hay muy buenos vinos espumantes dentro del rango de precios de 200 a 400 pesos (número más que razonable para cualquier consumidor de vino).

"Si uno lo piensa bien, fuera de esa costumbre que nos hace asociarlo a determinadas situaciones, un espumante seco es un vino muy versátil", asegura Aldo.

Que el consumidor argentino está muy orientado al vino tinto (y casi exclusivamente al malbec) es sabido y representa uno de los mayores desafíos para sommeliers y bartenders.  "El camino que se viene viendo en el vino muestra a un consumidor que primero se animó al vino blanco y de ahí fue al rosado o a un espumante blanco", cuenta Graziani.

En las ferias gastronómicas se empieza a ver sidra
En las ferias gastronómicas se empieza a ver sidra

UVAS POR MANZANAS. De todas las aristas que tuvo el resurgir de los espumantes, la más llamativa es quizás la de la sidra premium. Si en general asociamos el consumo de champagne a ciertas situaciones puntuales, en el caso de la sidra la dificultad era doble: por algún motivo, en nuestro país se la tomaba como un equivalente económico del vino espumante.

Elaborada con manzanas, no con uvas, con un proceso de fermentación más cercano al de la cerveza que al vino, pocas cosas unen a la sidra y el champagne fuera de la costumbre de brindar. Lo cierto es que el resurgir de aperitivos como el Cynar o el vermú, bebidas populares que después de muchos años lograron reconvertirse en propuestas cool y diferentes, podía esperarse que la sidra tuviera un espacio fértil.

La coctelería incluye cada vez más al espumante en sus ingredientes.
La coctelería incluye cada vez más al espumante en sus ingredientes.

"La sidra era una bebida que en nuestro mercado estaba adormecida y anclada a una única opción de consumo. Pero lo que veíamos era que uno de cada cinco consumidores no toma cerveza y en medio del boom de las cervecerías, es gente que está buscando opciones. Eso, junto con el fenómeno del crecimiento de la sidra que se da en el mundo, nos hizo pensar que había una buena oportunidad", explica Vanina De Martino, gerente de Marketing de CCU, empresa que entre otras marcas tiene a 1888 Saenz Briones.

La sidra tirada es otra de las propuestas novedosas del segmento.
La sidra tirada es otra de las propuestas novedosas del segmento.

El caso de 1888 es más que interesante, ya que en sólo tres años logró posicionar su producto y despegarlo de cualquier asociación negativa. "La sidra que uno tomaba de chico era un producto muy industrial, pero en otras partes del mundo se la considera una bebida a la que se le tiene mucho respeto", asegura Graziani, y aclara que no es un producto con el que esté nada familiarizado.

Más allá de las preferencias personales, todos coinciden en lo positivo de una oferta que cada vez es más exigente y diversa. Con sidra, spritz, vino rosado o blanco, lo único seguro es que hay espuma para rato.

Texto: L. Benegas Fotos: Shutterstock/Gentileza Ccu