María Rosa Castro De Herrera destacada modelo europea recuerda el oficio de la alta costura
María Rosa Castro De Herrera destacada modelo europea recuerda el oficio de la alta costura

María Rosa Castro De Herrera (92) es la abuela de la reconocida modelo uruguaya Paz Pittaluga. Con un estilo digno de imitar y una impronta impecable para su edad, nos recibió en un inspirador café de Montevideo para charlar de las circunstancias que la llevaron a convertirse en una destacada modelo europea.

De origen español (Andalucía) y trasladada a vivir en el campo con una de sus tías en plena guerra civil, María Rosa recuerda con lujo de detalles cómo fue catapultarse en el mundo del modelaje y trabajar en la alta costura.

Ella supo ser madre, esposa, modelo y referente de la tendencia. Dice que todo esto y más se puede hacer si uno realmente quiere y lo hace con ganas.

María Rosa, ayer y hoy.
María Rosa, ayer y hoy.

-¿Cómo fue tu inicio en el mundo del modelaje?

-A los 18 años huí de la casa de mi tía y me fui a Madrid. Me puse a trabajar en teatro donde conocí a un chico que me preguntó dónde trabajaba. Cuando le respondí que no tenía un empleo fijo,  me propuso: "¿Y por qué no trabajas de modelo con lo mona que eres?". La verdad yo no tenía idea de que fuera "tan mona" porque en ese momento no tenía novio. Comencé a ir a nadar a un club -al Velázquez- y una chica de allí me invitó a desfilar con unos americanos. Consistía en una pasarela redonda donde desfilabas alrededor de unas mesas. Estuve un año trabajando allí hasta que vi un anuncio en la Casa de Modas Marbel que solicitaban modelos, me presenté y quedé. Ahí trabajé muchísimos años, luego para Balenciaga, Elio Berhanyer, Pedro Rodríguez y Pertegaz, entre otros. También desfilé trajes para Grace Kelly.

-¿Qué países recorriste gracias al modelaje?

-Estuve por Londres, Berlín Cuba, Barcelona, París, Bélgica y Madrid. En Cuba por ejemplo estuvo tres meses trabajando y en Bélgica desfilé con un traje blanco que se llamaba "Bélgica alegre". Uno de mis preferidos.

-¿El modelaje te abrió otras puertas?

-Sí, tuve la suerte de trabajar para el cine y de conocer a Salvador Dalí. Una vez estábamos en Barcelona, Dalí era muy joven y yo intenté tocarle el bigote. Me increpó diciédome: "Niña, no me toques el bigote que por esto me pagan 1.000 dólares". Yo no le iba a dar ni una peseta. Otra vez un dibujante, me tomó como modelo para un trabajo que presentó en Nueva York: el dibujo terminó ganando un concurso. Era muy común estar rodeadas de artistas.

Junto a su nieta, la modelo Paz Pittaluga.
Junto a su nieta, la modelo Paz Pittaluga.

-¿Cómo ves el modelaje de hoy en día?

-Es muy distinto a lo de antes. Teníamos una forma de vestir diferente, no usábamos tirantitos como ahora, nos poníamos trajes, camiseros y abrigos que valían muchísimo dinero. Los trajes de Chanel y Christian Dior eran elegantísimos. Desfilábamos para gente de clase social alta. Hoy en día la belleza apunta a otra cosa. En mi época éramos todas más corpulentas.

 -¿Cómo fue tu influencia en la vida de tu nieta Paz Pittaluga?

-Paz es guapísima. Cuando veo a una modelo con la categoría de Paz, recuerdo la calidad con la que trabajábamos. Hace poco organizó un desfile con unas chicas que me parecieron muy elegantes, los tiempos fueron perfectos, estaban muy bien presentadas. Eso no se da mucho hoy en día. Porque lo importante es buscar la forma de vender con buen gusto la vestimenta. Si no, no vale la pena todo el despliegue.

A su nieta le inculcó el amor a la profesión y le vive dando consejos.
A su nieta le inculcó el amor a la profesión y le vive dando consejos.

 -¿Por qué te instalaste en Uruguay?

-En Madrid conocí a mi marido, un uruguayo con el que estuve 59 años casada. En 1962 me instalé acá. Luego nos fuimos a Alemania hasta que nos instalamos definitivamente en este país donde logramos estar mas cómodos y libres.

-Personalmente, ¿qué experiencia te dejó la profesión de modelo?

Siempre tuve una sensación de alegría y de compañerismo. Yo era muy diferente al resto de las modelos porque me crié con mi tía que era muy clásica. Ellas eran muy liberales, pero siempre estaba con ellas en todos los viajes.

-Si tuvieras que darle un mensaje a las modelos que recién empiezan, ¿cuál sería?

Que ante todo se destaquen por su personalidad. Que tengan mucho cuidado con las manos. Tienen que desfilar con gracia y naturalidad como lo hacen en su casa. Si tu eres natural y no haces cosas raras, todo sale bien.

Texto: Carolina Barreiro. Fotos: Mateo Gonzalez