Sra. Presidenta de Croacia: Kolinda Grabar-Kitarović, tan apasionada como controvertida

Se llevó todas las miradas en el Mundial de fútbol, y desde entonces todos conocen a la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar- Kitarović. El retrato de una líder diferente.
De entre casi 200 países, sólo se contabilizan unas 27 mujeres jefas de Estado o de gobierno en el mundo. Con un carisma que ni Angela Merkel –con 13 años como canciller de Alemania– ni la primera ministra del Reino Unido, Theresa Mey, han logrado aún, Kolinda Grabar-Kitarovic se hizo su lugar.

Pasión, desenfreno y una efusividad que llamó la atención del público en la final del Mundial de Rusia. Francia acababa de ganarle a Croacia y las cámaras no paraban de enfocarla… ¿Quién era esa rubia?

El mundo supo de Kolinda Grabar-Kitarović (50) al ver cómo alentaba a los jugadores croatas sin parar, y se sorprendió al conocer que se trataba de la presidenta de ese país, quien –camiseta nacional puesta– se empapó a la vista de todos y en especial ante la sorprendida mirada del anfitrión ruso, Vladímir Putin, protegido bajo un paraguas.

Kolinda con Emmanuel Macron, presidente de Francia, en la final de la Copa del Mundo.

Así como su selección se transformó en protagonista de esta hazaña –¡Croacia en la final por primera vez en la historia!–, Kolinda Grabar-Kitarović dejó su sello.

Se supo después que esta presidenta se había pedido los días en el "trabajo" (licencia sin goce de sueldo) y viajado a Rusia en clase turista a disfrutar de su selección. También, que pagó sus entradas a los partidos y evitó los palcos VIP (optó por ver los primeros desde la tribuna con amigos).

Kolinda con Emmanuel Macron

Sin embargo, Grabar-Kitarović está acostumbrada a dar la nota. En 2015 no sólo se convirtió en la primera presidente mujer de Croacia, sino también en la más joven al mando –asumió a los 46 años–.

Política de derecha desde el día uno, Kolinda instó a "unir su patriotismo, amor y fe en la tierra" y así remontar la situación de su país –un estado joven, nacido en 1991 de la ex Yugoslavia–, debilitado por guerras civiles hasta 2001.

En Rusia se convirtió en la contagiosa fan número uno de su team nacional. "Me gusta estar acá como una hincha más. Porque cuando animo al equipo, me gusta hacerlo de una manera que a veces puede ser un poco inapropiada en la zona VIP", confesó la mandataria desde la tribuna.

Imparable, Kolinda Grabar-Kitarović en su última visita en marzo a la Argentina. La camiseta nacional de Croacia, su mejor souvenir.

UNA MUJER LLAMADA KOLINDA. La guerra civil y la emigración marcaron su vida. "Mi familia me alentaba a emigrar, pero me negué. Era el momento para quedarse y creer en el país", señaló la presidenta en una entrevista a Euronews.

Y eso que Kolinda no tuvo un pasado acomodado; se crió en la carnicería de sus padres en Rijeka, hasta que fue parte de un programa de intercambio en Nuevo México, Estados Unidos. Estudió en la universidad de Zagreb y obtuvo licenciaturas en Inglés, Español y Literatura.

Hizo un máster en Relaciones Internacionales y, a medida que su carrera política avanzaba, pasó por la embajada de Ottawa, Canadá; fue ministra de Asuntos Exteriores y embajadora de Croacia en los Estados Unidos.

Está casada desde 1996 con el empresario Jakob Kitarović, con quien tiene dos hijos –Katrina (17) y Luka (15)– y ya lleva más de 26 años de carrera política.

En las redes sociales, la presidenta de Croacia (IG @predsjednicarh) se muestra a agenda llena.

AL FRENTE. Fue la más admirada y simpática durante el Mundial y todos quisimos abrazarla. Pero Grabar-Kitarović –rankeada #39 entre las mujeres más poderosas del mundo vía Forbesno está libre de controversias.

Católica, lidera un país de 56.594 km2 en el que las minorías étnicas son discriminadas. Dicen que en los Balcanes generó amores y odios y que está en la mira de los grupos de derechos humanos. Es que, desde que asumió, Kolinda ha impulsado proyectos de clara política antiinmigratoria.

El mundo supo de Kolinda Grabar-Kitarovic (50) al ver cómo alentaba a los jugadores croatas sin parar, y se sorprendió al conocer que se trataba de la presidenta de ese país.

En 2015 rechazó recibir a miles de refugiados y hasta presentó un proyecto que penaba con prisión a ciudadanos croatas que ayudaran a un inmigrante (la medida no fue aceptada por el Congreso, aunque sí se fijó una multa).

Se la señala por defender políticas xenófobas y, lejos de ser una figura feminista, la presidenta asegura que combate la desigualdad de género "no con feminismo, sino desde la defensa de la igualdad".

Polémica: fue quien impulsó medidas para obligar a las mujeres a llenar formularios sobre su conducta sexual para poder acceder a anticonceptivos.

“Cuando animo al equipo, me gusta hacerlo de una manera que a veces puede ser un poco inapropiada en la zona VIP”

En 2010, su carrera tambaleó. Se descubrió que su marido había usado un auto de la embajada con fines personales durante su estancia en Washington. Kolinda luego pagó los gastos ocasionados; es por eso que señalan que debió tener mucho cuidado y cubrir cada gasto del Mundial. La que se quemó con leche…

Consciente de ser una figura pública, si Putin felicitó a los jugadores en el Mundial con apretones de manos, Kolinda se despachó con abrazos, bien fresca y carismática. Aseguran que es su manera de destacarse en un ambiente masculino y alejar su imagen de políticos fríos, burócratas o corruptos. Le quedan dos años en el poder, por lo que habrá Kolinda Grabar-Kitarović para más.

Textos: Paula Ikeda (pikeda@atlantida.com.ar) Fotos AFP/Fotonoticias/ IG Kolinda Grabar Kitarović

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