Vis a vis
Vis a vis

Velvet (¡y Velvet Colección!), Vis a Vis, El tiempo entre costuras, Las chicas del cable, El Ministerio del tiempo, Gran Hotel… Las series españolas arrasan en maratones compulsivas y son las reinas del streaming: La casa de papel (que ya confirmó temporada 3) y Merlí a la cabeza. La lista es larga y –le guste o no a más de un crítico que no termina de comprender qué las vuelve tan deseables y atrapantes– marcan tendencia.

La casa de papel
La casa de papel

El club de atracadores enmascarados se volvió tan famoso como sus principales actores: el lindo Pedro Alfonso –Berlín– hizo ruido en su visita a Buenos Aires y la llegada de Enrique Arce –Arturito– provocó a más de uno. Por si fuera poco, todas quieren tener el corte de pelo de Tokio –Úrsula Corberó– y ponerse las caretas y mamelucos colorados que hacen furor en fiestas de egresados y entre las celebrities.

Merlí
Merlí

Ni qué hablar del profesor de filosofía rebelde y provocador que motivó a sus alumnos y a toda la audiencia durante tres temporadas. Incluso Planeta acaba de publicar Cuando fuimos los peripatéticos, la novela en la que uno de los guionistas de la serie –Héctor Lozano– profundiza en las historias de Pol, Bruno Bergerón, Tania y el resto de este grupo de estudiantes de secundario en Barcelona.

 
El elenco de Merlí
El elenco de Merlí

Pero ¿cómo se explica tamaño revuelo acá y en toda Latinoamérica?

LA SUMA DE LOS FACTORES. La especialista en series, María Eugenia Capelo, no tiene dudas: "Es una moda sostenida en producciones muy buenas. Hay un esmero notorio y una importante inversión económica al servicio de la ambientación, la estética y el vestuario". El esfuerzo de las producciones españolas logró sortear la resistencia del público que prefería ver series americanas y en inglés y no en español.

Otro de los rasgos positivos es la investigación previa que lleva cada proyecto: el proceso detrás de cada lanzamiento es notable. "En Merlí, por ejemplo –sigue Capelo–, están muy bien retratados los conflictos de la adolescencia, las envidias, las relaciones y los vínculos, el despertar sexual y el bullying. Todo se expresa en el lenguaje de los chicos y sus códigos".

Velvet
Velvet

Quien la secunda en esta opinión es Marta Betoldi, guionista de Las Estrellas y Socias (El Trece): "Merlí se ocupa de la problemática teen con seriedad y se mete con todos los temas de los que no se suele hablar". Ese abordaje frontal y acertado demuestra el modo en el que, de un tiempo a esta parte, España comenzó a generar contenido mucho menos conservador y que resulta muy interesante.

La casa de papel, por su parte, es efectiva y pochoclera, de esas que se pueden mirar mientras se hace otra cosa. Funciona el hecho de que los ladrones causan empatía ya que, de alguna manera, van por un objetivo altruista y revolucionario: golpear al sistema.

Las chicas del cable.
Las chicas del cable.

En Las chicas del cable o Velvet a los clásicos entuertos románticos de época se le suma un gran atractivo que es la ambientación: transcurren durante los años '20, '30 y fines de los '50, y la impecable estética nos transporta a esas épocas. Durante aquellos años dorados la moda era gloriosa, y los conflictos se vuelven aciertos esperables desde la mirada moderna.

"La época ayuda al culebrón, no había celulares y los conflictos se interponían entre los amantes que luchaban por estar juntos. En tiempos actuales, los obstáculos no vienen dados desde afuera, sino desde las neurosis propias, las fobias o las diferentes maneras de vivir las relaciones", comparte Betoldi.

Gran Hotel.
Gran Hotel.

Además, se detiene en algunas diferencias con las condiciones de producción local: "Los guionistas acá escribimos vertiginosamente, de un día para el otro, y en un promedio de doce horas diarias, mientras que en España el ritmo es completamente diferente y cada autor tiene colaboradores. De todos modos, el nivel argentino de producción es muy bueno, aunque nuestro mercado es muy chico y perdimos el nivel de venta internacional que teníamos en la época de La extraña dama", comparte.

El tiempo entre costuras
El tiempo entre costuras

El productor y periodista especializado en cine que tan bien conoce el mercado europeo, Axel Kuschevatzky, se suma a la ronda y pone un manto de duda alrededor del fenómeno (el eco de las redes sociales no siempre se corresponde con lo que sucede en la vida real y Netflix no publica las mediciones de audiencia) y vuelve a focalizar en la figura del guionista como valor distintivo: "España tiene una tradición de autores muy potentes. La narrativa y las visiones del mundo de esos escritores son los que marcan la cancha, y no los productores y las condiciones de producción, como sucede en Argentina". Además, suelen tomarse mucho tiempo para desarrollar y pensar cada proyecto.

La banda de La Casa de Papel
La banda de La Casa de Papel

EL GUSTO ES NUESTRO. Las fallas en el guion y en la construcción de la idea, la distancia con el verosímil (si no es real que al menos lo parezca) pueden generar alejamientos irreconciliables con el producto.

También el uso poco cuidado del lenguaje. Así le pasó a la periodista y escritora Cecilia Absatz a la que el hecho de que en La casa de papel "no haya un solo parlamento que no contenga una guarrada" le molesta y "no es cierto que emitir cientos de millones de euros porque sí no causaría un caos financiero para todo el país. En realidad se le está robando al Estado, es decir a todos, aunque lo presenten como una buena causa. Pero por algún motivo que yo no logro comprender, la serie tiene tantas estrellas".

El ensayista y escritor de Autoayuda para snobs, Daniel Molina, logró empatizar tanto con los personajes de Merlí que la está viendo por segunda vez, pero tampoco se enganchó con la aventura en la Casa de la Moneda.

"Casi todo lo que se ve en el guion y en la ambientación está en otras series", recuerda y no arriesga una explicación de por qué las series españolas tuvieron tanta repercusión, no obstante ensaya una hipótesis vinculada a la contingencia: "Por más que gran parte de la producción actual se haga siguiendo lo que indican los estudios de mercados logrados en el análisis de big data, el éxito sigue siendo imprevisible. Lo cierto es que las series que quedan en la memoria tienen todas buenos guiones, gran producción y muy buen casting. Y por un rato, cada día, las grandes series nos sacan de la mediocridad sin sentido de lo cotidiano y nos hacen participar de un mundo en el que, aun lo terrorífico, tiene sentido".

Textos: Mara Derni (mderni@atlantida.com.ar) Fotos: Gentileza Netflix.
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