Nunca lista para las listas del cole

Reír para no llorar es lo que propone nuestra humorista a la hora de lidiar con las mamis del cole y la tediosa lista de materiales. ¡Socorro!
¡Llega el momento de las compras para el cole! Vos, ¿ qué tipo de mami sos?

El chat de mamis se activa: "Las lapiceras de colores de la lista ¿son biromes o marcadores?" No salgo de mi asombro. ¿A quién se le ocurre leer la lista de materiales en enero? Se ve que a varias, porque responden. Esto me lleva a pensar lo diferentes que somos las madres en cuanto a la organización.
En esto de encarar la lista de materiales están:
La previsora obse: es la que necesita tachar pendientes. La mina está como adolescente esperando que salgan a la venta las entradas del Lollapalooza; en cuanto llega la lista corre a comprar todo. Así evita las colas, los apurones y los gastos de último momento. Compra hasta el repuesto del repuesto, por si acaso hay escasez de Voligoma en invierno. Calcula el talle de uniforme que va a usar el pibe en septiembre. Es la que comenta en el chat detalles que a nadie le preocupan en enero, para que las madres promedio se estresen desde temprano.
La comunitaria ahorrativa: es la que propone ir al mayorista, comprar todo de a doscientos para ahorrar veinte, buscar en usados/cheap to cheap y Mercado Libre. Es la Lita de Lázari de la escuela y calcula todo, aunque a veces olvida los gastos de logística y lo más obvio: que gallina que canta, gallina que va a tener que ocuparse.

La improvisada negadora: se niega a ocuparse con antelación. Va con la lista en el celu comprando de a puchitos en el lugar que le resulta más conveniente (sea por precio o comodidad). Siempre le falta algo. Arrastra las compras de febrero a abril, donde lo que falta le será reclamado también de a cachitos mediante el cuaderno rojo, y con el hijo rojo de furia porque es el único que todavía no tiene el transportador.
La oposicionista desconfiada: es la que cuestiona la lista. Hace comentarios como "¿para qué otra caja de plástico si no la usan? Se deben poner un mercado paralelo". Protesta porque los libros se escriben y no se los pueden pasar a los hermanos, porque piden repuestos que no llegarán a usar. "Yo no le mando cuatro cuadernos, le mando de a dos y cuando se acaben que me los pidan". Un poco de razón tiene, que a veces parece que estos chicos a falta de snack en el recreo van a masticar grafito, pero no gana nada con la protesta.

“Alguien tiene que ocuparse de los materiales y lamento comunicarte que tenés todos los números puestos”.

La lady: consigue una empresa que se ocupe. Ella manda la lista desde el celu y recibe todo en la casa. ¿Cómo? Busca otras dos mujeres que, como hacen esto de comprar con asiduidad, le buscan la vuelta económica, rotulan los útiles y cobran por el servicio. Cuando alguna madre se queja del trabajo que le dio conseguir los materiales, ésta se le ríe en la cara y agrega "y seguro que gasté lo mismo que vos", lo cual no puede ser cierto aunque te hace sentir bastante naba.

Sea cual sea tu estilo, alguien tiene que ocuparse de los materiales y lamento comunicarte que tenés todos los números puestos. Es un plomazo, ni que hablar de ponerles el nombre a los lápices que tu hijo perderá a un promedio de una caja por bimestre. Tal vez esto de mandar la lista de materiales sea un modo sutil de recordarte que aunque es el chico el que cursa el colegio, a nosotros los padres siempre nos toca hacer alguna tarea.

Por Mariana Weschler
Facebook.com/marianaweschler

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