Eugenia Kolodziej y Andrés Rasdolsky son los protagonistas de El amor es el fin del mundo. Foto Maxi Didari/ Para Ti
Eugenia Kolodziej y Andrés Rasdolsky son los protagonistas de El amor es el fin del mundo. Foto Maxi Didari/ Para Ti

Llegué a Microteatro en agosto, por una cita. "Leí de un lugar en Palermo en el que hay obras de teatro. Son muchas y duran 15 minutos, la idea es ir a ver un par mientras te tomás algo en el bar de abajo", me propuso el muchacho. Hasta ese momento no había escuchado hablar del lugar (lógico, acababa de abrir), pero en mi cabeza la imagen fue clara: una casona semiabandonada, público medio hippie y música acústica.

Viviana Puerta y Edgardo Moreira protagonizan ¿Te querés casar conmigo?, una comedia de Pablo Novak. Foto Maxi Didari/ Para Ti
Viviana Puerta y Edgardo Moreira protagonizan ¿Te querés casar conmigo?, una comedia de Pablo Novak. Foto Maxi Didari/ Para Ti

Ese mundillo under que existe en un Buenos Aires paralelo al de las cervecerías atiborradas de gente, la competencia de hamburguesas caseras y los bares de tragos. Nada siquiera parecido a lo que me encontré en Serrano 1139. "La idea era proponer algo distinto: a Buenos Aires le faltaba un poco de teatro off sin olor a naftalina", dice Julieta Novarro, actriz y co-founder de Microteatro.

Con un programa de 18 obras de teatro por mes en salas de 15 personas, con funciones que arrancan cada dos minutos y un bar con un diseño único que invita a quedarse, a menos de un mes de haber abierto sus puertas, la sede argentina de Microteatro –la primera en la región– se convirtió en un éxito. Cervezas artesanales, buenos vinos, rica comida y una oferta interminable de obras son las claves de una propuesta que nació en Madrid en 2009 y ya se exportó a 13 ciudades.

El lugar abre sus puertas de miércoles a domingo y la última función arranca a la 1.40 a.m. Foto Maxi Didari/ Para Ti
El lugar abre sus puertas de miércoles a domingo y la última función arranca a la 1.40 a.m. Foto Maxi Didari/ Para Ti

Doy fe, es un plan perfecto para una primera salida o cita a ciegas (convengamos que más allá de la originalidad es el escape perfecto en caso de falta de tema) y una alternativa diferente para una salida con amigos o en pareja. Además, el precio es súper accesible: $ 70 cada obra y hay descuentos por comprar más de una. La idea de sumar al lindo bar –que se llama Bar Quince– un segundo piso con seis salas de teatro funcionando en paralelo con obras pensadas para 15 minutos parece un formato ideal para los tiempos de Netflix y On Demand.

Con sus carteleras y estética cosmopolita la entrada de Microteatro es difícil de pasar por alto. Foto Maxi Didari/ Para Ti
Con sus carteleras y estética cosmopolita la entrada de Microteatro es difícil de pasar por alto. Foto Maxi Didari/ Para Ti

RÁPIDO Y FURIOSO. "No cualquiera se anima a arriesgar un viernes yendo a Corrientes o a un teatro under para ver una obra. Por supuesto que hay un público que lo hace –que también puede disfrutar de una obra de 15 minutos–, pero es un nicho", explica Novarro. Aunque ella misma es una hija del teatro (además de ser actriz, su padre es el reconocido actor, músico y productor Chico Novarro) esa condición de insider no le impide ver la realidad. "El desafío era hablarle a otro público y creo que lo logramos mucho antes de lo esperado", opina.

El patio es uno de los espacios más requeridos en verano. Foto Maxi Didari/ Para Ti
El patio es uno de los espacios más requeridos en verano. Foto Maxi Didari/ Para Ti

"Me convocaron a participar cuando este lugar todavía estaba en ruinas. Yo soy directora, actriz y guionista y en mis años de teatro hice de todo: de las salas más under hasta propuestas mucho más comerciales como 'Según Roxi'", cuenta Azul Lombardía, que en noviembre está dirigiendo El amor es el fin del mundo, una obra de Facundo Zilberberg.

"Antes de estrenar, vine dos veces y vi obras que me gustaron mucho, pero lo que me llamó la atención es que el público que me encontré no tiene nada que ver con ninguno de los dos circuitos tradicionales", asegura. Entre la función central y las dos sesiones golfas (en horario de trasnoche) que hay cada mes, son alrededor de 90 los trabajadores que se ponen a las órdenes de Novarro, María Figueras, María Marull y Mey Scapola. Ellas convocan a consagrados y nuevos talentos del universo del teatro, pero también de la televisión y el cine.

Las 72 obras de teatro que ya pasaron por las salas –siempre bajo una consigna que las agrupa: Por dinero, Por amor, Por sexo, Por futuro y en diciembre se estrenará Por familia– estuvieron en cartelera un mes y fueron especialmente escritas para hacerse en 15' y en salas muy pequeñas que se adaptan cada vez que se renueva el programa. "Han pasado obras buenísimas, que uno quisiera poder repetir para todos los que no llegaron a verlas. Aunque estamos pensando en hacer alguna función de selecciones, la idea de esto es que sean de carácter eventual", explica Novarro.

Diseñado por el arquitecto Ramiro Terrado, el Bar Quince es fundamental en la apuesta. Foto Maxi Didari/ Para Ti
Diseñado por el arquitecto Ramiro Terrado, el Bar Quince es fundamental en la apuesta. Foto Maxi Didari/ Para Ti

EL ORIGEN. Cuenta la historia que el formato de microteatro surgió cuando un grupo de 13 compañías teatrales de Madrid se reunieron en un antiguo prostíbulo de 13 habitaciones con la idea de ofrecer obras de 10 a 15 minutos a menos de 10 personas, con la prostitución como tema central. No había presupuesto para publicidad, la idea era que las obras se iban a hacer tantas veces como el público diera.

El éxito del boca en boca hizo que algunas obras llegaran a las 20 funciones por día. A ese primer ciclo lo siguieron otros tantos en lo que significó un nuevo formato que hoy se exporta. Aunque Microteatro es el primero que tiene la licencia española en Argentina, la experiencia ya se había replicado en Buenos aires en el ciclo de Teatro Bombón de La Casona Iluminada, entre 2014 y 2016. Funcionaba parecido en tanto proponía obras originales creadas en función de los espacios de una casona art decó que podían durar hasta media hora, con la diferencia de que no tenían el tipo de público que suma el Bar Quince de la planta baja. Con su estética contemporánea, su carta de gastronomía urbana y de tragos, cervezas artesanales y vinos, el bar podría tranquilamente recibir a cualquiera que no esté buscando teatro. Lo cierto es que en un Palermo en el que sentimos que ya lo vimos todo, nada suena más refrescante que el combo de esta casona reciclada. El que tenga 15 minutos que se dé una vuelta y, si le gusta, tiene unas 12 obras para ver de corrido.

texto LUCÍA BENEGAS (lbenegas@atlantida.comar)

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