¿Tu hijo habla con su amigo imaginario?

Ese ser que sólo existe para tu hijo y con el que juega, charla… Las situaciones que lo pueden llevar a crearlo. Los padres, qué debemos hacer: ¿seguirle el juego o negarlo? Aquí, las respuestas de una especialista.
El amigo imaginario cumple diversas funciones. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Entrás a su cuarto y está hablando con otro nene. Pero… ¡está solo! Tu hijo tiene un amigo imaginario, que, como su nombre lo indica, es producto de su fantasía. Aunque muchos crean que los amigos imaginarios tienen la misma edad que quien los creó, no siempre es así.

"Los chicos también imaginan personas más grandes que ellos, a veces menores, o inclusive puede tratarse de un animal o un superhéroe. Suelen tenerlo entre los dos años y medio y los seis, generando en sus mamás y papás dudas acerca de la razón de esta creación y la manera de manejar esta situación", explica la Dra. Claudia Bregazzi, psiquiatra y psicoanalista infantil.

Mi amigo tiene mucho de mí

La especialista señala que un amigo imaginario suele aparecer en momentos especiales (nacimiento de un hermanito, duelos familiares, migraciones) en que los chicos se sienten solos, rechazados o relegados, e intentan atenuar este sentimiento con ayuda de su imaginación. Otras veces, esta persona ficticia puede funcionar como una defensa frente a la sobreprotección de los adultos o como una manera de resolver situaciones conflictivas.

Los chicos suelen depositar en ellos ciertas fantasías, deseos, inquietudes, anhelos y hasta incluso responsabilidades que no quieren o no pueden asumir por sí mismos. "Las funciones dependen de las necesidades de cada chico: expresar sentimientos que no pueden formular, pero sí proyectar en su amigo imaginario.

Dice, por ejemplo, "Juanita está triste" o "A Darío no le gusta ir al doctor". Los amigos imaginarios también suelen acompañarlo en sus juegos, o representar un ideal que pareciera difícil de cumplir. En ese caso tienen todas las cualidades: son inteligentes, queribles, les va bien en la escuela, etc. O puede tratarse de uno que proteja al pequeño, como un superhéroe; ser el culpable de las travesuras que hace o al contrario, recordarle lo que está bien y lo que está mal", explica la doctora.

Los amigos imaginarios también suelen acompañarlo en sus juegos, o representar un ideal que pareciera difícil de cumplir.

Oídos atentos

Cuando un chico habla de su amigo imaginario, la recomendación es escucharlo y comprender que habla de lo que él mismo siente y necesita. "Los chicos ya saben que ese individuo no es real; por eso, insistir en que no existe sólo provocará que se retraiga y lo oculte. Es conveniente aceptarlo, pero sin tomar la iniciativa de integrarlo a la dinámica familiar, ni recordárselo cuando no lo nombra", indica la psiquiatra.

También es positivo que interactúe con otros niños de su edad. El jardín de infantes será de gran ayuda: se sentirá acompañado y tendrá cosas que compartir.

¿Cuando desaparecerá este amigo imaginario? A medida que vaya creciendo y en especial, elaborando aquello que lo llevó a crearlo. La Dra. Bregazzi manifiesta: "En algunos casos, el niño utiliza su imaginación para lograr un equilibrio interno a través de una fantasía que modifica la realidad y, al mismo tiempo, le permite tolerarla. Si esto es transitorio y se disuelve cuando el niño puede metabolizar sus experiencias y recibir ayuda de personas reales, esta fantasía tan vívida, que sorprende y, a veces, asusta a los padres, cumple una función creativa y adaptativa".

Pero si, a pesar de la interacción con otros chicos y del paso del tiempo, este amigo imaginario sigue existiendo, la Dra. Bregazzi recomienda acudir a un especialista para evaluar otras cuestiones. "Habrá que analizar si el niño prefiere jugar con su amigo imaginario antes que con chicos reales, si persiste más allá de los seis o siete años, en forma continua y notoria, si hay otros síntomas como trastornos de sueño, conductas agresivas, problemas escolares, etc. También habrá que prestar atención a si el amigo imaginario se convierte en alguien agresivo y violento, que influye negativamente en la conducta del pequeño", asegura la doctora.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dra. Claudia Bregazzi, psiquiatra y psicoanalista infantil, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (M.N. 53.293)

SEGUÍ LEYENDO

Últimas noticias

Mas Noticias