Camila Cavallo y la pequeña Alma, bellísimas, en la producción para la tapa de Para Ti Mamá. Foto: Maxi Didari.
Camila Cavallo y la pequeña Alma, bellísimas, en la producción para la tapa de Para Ti Mamá. Foto: Maxi Didari.

A pocos días del primer cumple de su hijita Alma, hablamos con Camila Cavallo -la tapa del nuevo número de Para Ti Mamá- sobre las posibilidades de tener otro hijo, los valores que le inculca a la pequeña y las primeras palabras que ya está diciendo.

–¿Tenés ganas de ser mamá de nuevo o querés esperar un poquito más?

–No, quiero esperar. Me gustaría tener otro, un varón a lo mejor. A la vez, también siempre me gustó la idea de adoptar un hijo. Pero es algo que se hace en pareja y es una decisión.

–¿Lo hablaron?

–No ahora, pero él lo sabe. No está hablado porque Alma todavía es muy chiquita, pero cuando lo conocí se lo comenté.

–¿Por qué tuviste siempre ese deseo?

–Quizás porque mi mamá siempre trabajó en escuelas públicas e iban chicos de Casa Cuna. De hecho, íbamos con mi hermana a Casa Cuna y ver esos chicos… Para darle una familia a un chico que ya tiene vida. En vez de buscar, le das un hogar a alguien que no tuvo esa suerte.

–Y vos como mamá, ¿cómo sos? Se te ve súper relajada…

–La verdad que sí, soy súper relajada. Al mes ya estábamos de viaje con Alma, en la playa, imaginate el nivel de relajada que soy. Y también me gusta ese vínculo con otras personas, no es mi propiedad. Hay mamás que es como que no pueden soltar, que la sienten muy pegada. A mí me gusta que genere sus vínculos aparte de mí, porque el día de mañana no sé si no va a necesitar esos vínculos. Está bueno.

–Que sea libre, independiente.

–Me gusta que ella pueda elegir.

–¿Sos de tener miedos?

–El miedo siempre aparece, es tremendo. Pero ya no. Cuando la tuve y me la pusieron en el pecho fue una gran emoción, con una mezcla de miedo, "depende de mí, cómo voy a hacer, mucha responsabilidad toda en mí". Siempre tuve esa idea de qué tipo de madre quería ser, presente, estar en los detalles, quería ser realmente eso. Ocuparme de mi hija.

–¿Y ves algo que hayas heredado de tu mamá en la forma de crianza?

En el ejemplo de los valores, y en hablarle suave. Si uno grita todo el tiempo, los chicos incorporan eso. El estado de ánimo también. Una a través de la teta, del vínculo, de todo, le transmite cómo está ante la vida. Entonces en eso siempre trato de estar bien y mostrarle que hay que ser positivo y vivir la vida así.

–¿Qué valores le transmitís?

–Ahora que es chiquita, mucho de compañía, de entenderla, de que cuando ella llora es porque me necesita y atender a su llamado, porque es su forma de contar qué le está pasando. Hacer un ritual del baño, de la comida…

–Empezó a hablar Alma, dice mucho "papá, papá"…

–¡Está enamorada de su papá! Lo ve, le sonríe, va y le da besos, no no no… Está como loca.

–Mmmm… ¿y hay un poquito de celos de tu parte?

–¡No, me encanta! Se me cae la baba de verla como quiere al padre. Igual, cuando dice todo el día "papá, papá", le empiezo a tirar un poco "mamá, mamá" porque se olvida de decir mamá, jajaja. Lo dice en las crisis, cuando quiere teta y hay llanto.

Por Paula Labonia / Producción: Paula Germino / Fotos: Maxi Didari.

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